La soja fluyó rápido hacia los puertos

Rubén Silva, gerente de la planta de crushing de Renova en Timbúes (Santa Fe), explicaba este lunes 22 de febrero al grupo que visitaba las instalaciones, que la fábrica había estado operando a plena capacidad durante el mes de enero, esto es rondando las 20.000 toneladas diarias.

Se trata de la línea de crushing más grande del mundo. Pueden descargar un camión cada dos minutos para que luego la soja que se vierte en las rejillas entre en un proceso continuo de separación. Primero la cáscara y su pelleteado, después el quebrado, luego el laminado en las 48 prensas con las que cuenta para ese fin, posteriormente el expandido, y luego la separación por solvente del aceite de la harina, de tal manera que en menos de un día puede cargar un Panamax con 50.000 toneladas de harina proteica.

Lo novedoso es que esto esté ocurriendo en el mes de enero, un mes donde la oferta del poroto empieza a flaquear y normalmente las plantas aprovechan para hacer el mantenimiento. Pero esta campaña las cosas se invirtieron. Cuando los productores avizoraron que podía arrancar un ciclo político diferente, con menos retenciones para la soja y un tipo de cambio más alto, se mostraron más remisos para comercializar. Estratégicamente Renova aprovechó ese mes de noviembre para adelantar la parada de mantenimiento. Así cuando a mediados de diciembre se liberó el tipo de cambio y le sacaron 5 puntos a los derechos de exportación, el negocio se reactivó.

Directivos de la Bolsa de Comercio de Rosario, que organizaron la visita a la planta, señalaron que estimaban que en enero se habían molido entre 3,2 y 3,7 millones de toneladas de soja, un número inusual, considerando que en enero de 2015 la molienda había sido de 1,8 millón de toneladas y que el mejor año que se había molido (en 2012) no pasó de 2,5 millones de toneladas.

Guillermo Rossi, analista de la BCR, señalaba que durante enero las exportaciones de harina de soja treparon a casi 3 millones de toneladas, el doble que en enero de 2015 y del 14, y el triple que en enero de 2013. Así las cosas, se espera que la campaña comercial 2015/16, que va de abril a marzo, termine con una molienda récord de soja en torno de los 45,5 millones de toneladas. La Argentina vuelve a sacar chapa de campeón en materia de su complejo oleaginoso.

El punto es que la cosecha que se viene parece que estará un poco por debajo de la pasada, unas 58,5 millones de toneladas y que el mercado internacional no presenta muchas señales como para esperar que los precios del poroto se acomoden de nuevo a la suba. Las economías más dinámicas de los últimos años están ralentando su crecimiento y la oferta y los stocks granarios están sobrepasando a la demanda.

De todas maneras, como dijo Julio Calzada, responsable de las investigaciones económicas de la BCR, el actual precio del poroto está tanto lejos de los mejores, como de los peores, al recordar que en 2006 la soja tocó un valor de 170 y pico dólares por tonelada.

Mucho por hacer. Pero lo más interesante de la visita a Renova fue conocer cuánto más valor agregado se le puede meter al poroto. A partir del desgomado del aceite crudo se pueden obtener un sinnúmero de derivados, como la lecitina, que se ha convertido en un producto cada vez más buscado por la industria alimenticia. Lo mismo con el glicerol que sale del proceso de elaboración del biodiésel y con la obtención de vitamina E a partir también del aceite desgomado.

La idea es ver el día de mañana no ya un polo oleaginoso, sino uno oleoquímico, donde el grano se pueda desagregar en la mayor cantidad de partes posible, donde en cada etapa se le agregue el mayor valor y trabajo local posibles.

Y al final, el maíz le ganó al FAS teórico

Los cambios en el marco normativo del maíz, básicamente la flexibilización del régimen de exportación, sumado al general incremento del tipo de cambio, surtieron rápido efecto sobre el cultivo.

Por un lado dinamizó la decisión de último momento de la siembra. El informe mensual del Ministerio de Agroindustria correspondiente a enero elevó la estimación del área maicera en 290.000 hectáreas, para colocar la superficie nacional en 5,69 millones, lo que reduce la brecha respecto de la campaña 2014/15 al 5%, cuando en la previa se hablaba de una caída drástica. El informe adjudica este incremento de último momento al “cambio en las condiciones comerciales”.

En paralelo, un fuerte movimiento de registro de exportaciones ocurrió durante enero, luego de que el sistema ROE fuera sustituido por el DJVE. La consultora RIA señala que al viernes 23 de enero ya se habían registrado exportaciones por casi 10 millones de toneladas, un número inusual luego de meses de escasa actividad.

De ese volumen, un 35% correspondía a maíz de la vieja cosecha, mientras que el resto pertenece a la 2015/16, con los cultivos en plena evolución. Esto demuestra que todavía queda mucho maíz viejo sin comercializarse y que el nuevo marco comercial está incentivando a que el productor se deshaga del cereal.

Carlos Boglioli, operador de la corredora Roagro (en Rosario), señalaba el lunes 25 que el mercado estaba muy “caliente” para el maíz y que para las operaciones del físico se estaban  ofreciendo precios de $2.050 por tonelada e incluso hasta $2.100 para operaciones con volúmenes importantes.

Lo destacable de estos valores es que se ubicaban por encima del FAS teórico que da el Ministerio de Agroindustria, que para el lunes se fijaba en $2.030 por tonelada. Al menos para lo que refiere a este cultivo, la brecha parece haberse cerrado.

Consideremos que al momento de las primarias, en agosto del año pasado, el FAS teórico rondaba los $1.000 y que había una brecha importante entre este valor y el que pagaba el mercado del disponible.

Tras la primera vuelta -y cuando se empezaba a tomar por posible un cambio en el Gobierno- el valor del maíz empezó a superar los $1.100, donde permaneció hasta el 18 de diciembre, cuando tras los anuncios macroeconómicos, saltó a los $1.900 por tonelada.

En tanto, de acuerdo con Boglioli, de Roagro, el valor en dólares del maíz argentino se ubicaba por encima de Chicago, en alrededor de unos diez dólares. “El mercado le está otorgando un premio al grano argentino”, apuntaba al momento de explicar esta situación poco frecuente, que se basa en una fuerte demanda internacional, que puede ser suplida desde nuestro país.

En tanto, hay que ver cómo evoluciona la industria local cuya materia prima es el maíz, que en el término de unos pocos meses tuvo que absorber un incremento del ciento por ciento.Acá está el caso de la joven industria del bioetanol, pero también el feedlot, las granjas avícolas y porcinas, y el tambo.

Por último, y en base a esta experiencia, hay que ver si también se va a acomodar el precio del trigo, en función de una fuerte puja entre los exportadores y las industrias del consumo interno.

El bioetanol pierde ante su materia prima

El nuevo escenario macroeconómico marcado esencialmente por la devaluación y la eliminación de las retenciones para todos los granos excepto la soja plantea desafíos muy fuertes para la industria de transformación de las materias primas del agro, si no hay una corrección vía medidas económicas.

Tomemos el caso del bioetanol, por ejemplo, una industria que en unos pocos años pasó de cero de producción a más de 800.000 metros cúbicos anuales y que generó un nuevo destino para el maíz, con un consumo que ronda el millón y medio de toneladas, y que tiene un potencial de crecimiento muy grande.

Son inversiones situadas en el interior profundo de la pampa húmeda, como Río Cuarto, Alejandro Roca o Villa María, todas en la provincia de Córdoba.

El caso es que el Gobierno Nacional le fijó un precio al litro de bioetanol de maíz de $8,02, un 5% más que en diciembre. Pero en el ínterin, el precio del maíz se disparó un 60% y el del dólar un 40%. Así las cosas, hoy se da la peor relación entre el producto industrial y su materia prima.

En setiembre de 2014, un litro de bioetanol equivalía a 9,3 kilos de maíz. Quince meses después, un litro de bioetanol apenas compra 4,3 kilogramos del cereal.

La caída de la relación supera el 50 por ciento. La industria del bioetanol enfrenta un panorama complicado. Por un lado está la suba del precio del maíz -que es su principal insumo-, pero también la de otros insumos dolarizados, como las enzimas, la urea o el gas, sin hablar de precios que ya se van acomodando, como los combustibles, que en enero experimentaron una suba de 6 por ciento. Frente a esto, el valor del bioetanol iría aumentando de a 5 puntos porcentuales mensuales, porque ese es el máximo que fijó la normativa promulgada durante el gobierno de CFK.

Frente a ese panorama, los industriales del bioetanol asumen que tendrán que afrontar un quebranto durante este primer semestre del año, a menos que el Gobierno Nacional modifique el marco normativo y permita incrementos mayores. La situación es especialmente mala para las nuevas inversiones, donde el peso de las amortizaciones y de los préstamos tomados impacta más duramente que en las plantas más antiguas.

Hay que considerar que una planta de 150 millones de litros de capacidad por año demanda una inversión de 150 millones de dólares, ya que se estima un dólar por litro de capacidad de producción.

La relación respecto de la divisa norteamericana es también negativa. Hasta hace dos años, la relación era uno a uno entre un litro de bioetanol y un dólar. Pero el cambio normativo ocurrido en 2014 y el desdoblamiento entre origen caña y origen maíz alteró esta ecuación. Ahora, con una devaluación en tor- no del 40%, un litro del biocombustible de maíz cuesta menos de 60 centavos de dólar.

La expectativa en la industria es, por un lado, la corrección del tope a la suba mensual (fijada en 5%) y por el otro, el aumento del corte obligatorio.

En ese sentido se espera que, prontamente, el presidente Macri anuncie (seguramente en el norte del país) el aumento al 12%, con la expectativa que un punto porcentual sea para la industria cañera y el otro para el maíz. Para los ingenios, atrapados en la crisis que le provoca un mercado mundial del azúcar en retroceso, colocar el bioetanol que producen a un valor 28% más alto que el del maíz (el valor para la industria azucarera supera los $10 por litro) es un factor de supervivencia ineludible.

En tanto, para la joven industria del bioetanol de maíz, la posibilidad de recuperar prontamente una ecuación rentable con la materia prima es esencial para que vayan apareciendo más inversiones que agreguen valor.

La ganadería va por la revancha. ¿Cómo se administrarán las tensiones de la cadena en el ciclo PRO?


¿Quién dijo que a las vacas no les interesa la política? Al momento de celebrarse las primarias, el Índice de Novillo de Liniers se ubicaba entre los 18 y los 19 pesos por kilo. Tras la primera vuelta, cuando sorprendieron el triunfo de Vidal en la provincia y los pocos puntos de ventaja que Scioli le había sacado a Macri en las generales, el índice comenzó un ascenso que lo llevó a los $22 por kilo al inicio de esta semana, es decir más de un 20% en el término de tres meses, tras conocerse el resultado definitivo.
Está claro que el sector ganadero esperaba y celebra el fin del ciclo K en la política, y le da la bienvenida a otro más amigable con sus expectativas.
Pero antes de entrar en la materia repasemos algunos números. Este cambio de ciclo toma al sector con un stock (oficial) de 51,6 millones de cabezas. Queda lejos de las 58,3 millones que se contabilizaron en 2006, pero está por encima de lo que había antes de la era K, en el breve interludio de la Alianza, cuando el stock se ubicaba por debajo de las 49 millones de cabezas.
Una segunda cuestión es el precio. Siempre de acuerdo a los informes del ministerio de Agricultura, el valor promedio del novillo en dólares para estos últimos años se acercó a u$s1,86, versus los 80 centavos que cotizaba en los 90 o los 48 centavos que cotizó en 2002, cuando se combinó el cierre casi total de los mercados externos por el ocultamiento de la aftosa con la salida de la convertibilidad.
Por el lado de la exportación, se alcanzó en 2006 un récord de más de 770.000 toneladas, volumen que tras el cierre del mercado y le regulación del comercio exterior fue cayendo hasta las 200.000 toneladas. Consecuencia de que solo se exportó lo más caro, el valor promedio de la tonelada vendida al exterior se terminó ubicando en casi 5.000 dólares en 2014, entre dos y tres veces más de lo que valía a comienzos de este siglo.
Ahora, la llegada de Macri al gobierno reaviva las expectativas de un boom de la ganadería bovina. En el sector industrial ya se vuelve a hablar de alcanzar el millón de toneladas exportadas, un número tabú al que parecía que se podía llegar allá por 2005.
Por otro lado los operadores del mercado señalan una fuerte demanda por la vaca de cría y la hacienda de invernada. La expectativa es que con un tipo de cambio más alto, sin restricciones para exportar y sin “precios cuidados” en el consumo interno, arranque un nuevo ciclo de retención de vientres y mayor peso de faena, que mejore los precios y la ecuación del negocio ganadero.
Por lo pronto, la suba de Liniers ya está alcanzando los mostradores de la carnicería y un corte que hace un mes estaba en 85/90 pesos por kilo, ha traspasado los $100 en estos últimos días.
Los diarios están titulando, dos días después del balotaje, “se dispara el precio de la carne” y habrá que ver cómo el nuevo gobierno compatibiliza la expectativa de la cadena de ganados y carnes de recuperar el ciclo de crecimiento en el mediano plazo, con la inmediatez de una posible estampida de precios, con su consecuente efecto inflacionario y malhumor entre los consumidores.
En este sentido, es decir en encontrar una vía para el crecimiento de la cadena bovina, será crucial el papel de las cadenas del pollo y el cerdo, en tanto y en cuanto puedan reemplazar el consumo de carne vacuna, con un diferencial de precio tal que no haya impacto para el consumidor.
La buena noticia es que los argentinos duplicamos en estos doce años el consumo per capita de carne aviar (pasamos de 20 a 40 kg) y comenzamos a incrementar el de cerdo, con lo cual la parte cultural del cambio ya está bastante avanzada. Se trata de encontrar un equilibrio entre los precios, que posibiliten generación de divisas y nuevos mercados para la ganadería bovina, con crecimiento para las cadenas aviar y porcina, y oferta abundante y a precios lógicos de proteínas animales para los argentinos.

Aníbal Fernández y su desKfeinado gabinete agro


Por Javier Preciado Patiño
Durante la interna a la gobernación bonaerense, el arco opositor y una parte de la prensa presentaban a Aníbal Fernández como el hombre del ultra kirchnerismo para la provincia. Sin embargo, sus primeros pasos camino a las elecciones generales distan mucho de encajar en esa definición.
Lo primero que hizo fue presentar su gabinete agropecuario, el “superministerio” del cual venía hablando en las semanas previas, donde los representantes de La Cámpora brillaron por su ausencia.
Para el ministerio de Asuntos Agrarios, que en 2015 tuvo un presupuesto de $280 millones, optó por Roberto Domenech, un veterano dirigente de la industria alimenticia (es vice de la Copal), que ya lo había acompañado en los tiempos del interinato de Eduardo Duhalde, como subsecretario en la cartera Agrícola, cuando Haroldo Lebed (que en la campaña se alineó con Aníbal) ocupaba el cargo de secretario de Agricultura, y Aníbal el de ministro de la Producción.
Domenech es un avezado articulador de lo público con lo privado, cuyo principal logro ha sido pilotear los diez mejores años en la historia de la industria avícola. Si bien en el sector primario produce cierta urticaria por ser sus representados uno de los beneficiarios del maíz “barato” (por efecto de las retenciones y manejo de la exportación), su nominación es una apuesta a la industrialización de la ruralidad y la agregación de valor en origen.
Pero la sorpresa fue la postulación del secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Gabriel Delgado, para suceder a Gustavo Marangoni al frente del Bapro, una superestructura que maneja un presupuesto de $11.600 millones (en 2015).
En la interna del FpV, el segundo de Casamiquela apostó por Aníbal y ganó. Aseguran que la relación la construyó desde cero, acercándole un plan estratégico para la provincia, en el que colaboró su equipo del INTA, ámbito del cual provenía Delgado.
Economista agrario oriundo de Cnel. Suárez, no se puede decir que Delgado sea un representante del kirchnerismo de paladar negro. Con un posgrado en la Universidad del CEMA, una vez arribado a la SAGPyA (donde sucedió a Lorenzo Basso) se hizo acreedor del aprecio del establishment agropecuario, cumpliendo un rol clave en la construcción de puentes con las organizaciones técnicas del agro y el sector de la tecnología agrícola.
La foto de Aníbal con la líder de Aapresid, Pilu Giraudo, y Delgado, luego del furcio del candidato sobre la responsabilidad de la siembra directa en las últimas inundaciones, tuvo mucho impacto.
A Delgado le han asignado la misión de volcar todavía más al banco al sector productivo. Hoy la institución es uno de los principales, si no el principal, financiador del campo. En esta posición, Delgado podría dar rienda suelta a su conocimiento y experiencia en materia de fideicomisos, utilización de mercados de futuros, etcétera, etcétera.
Para las segundas líneas, Aníbal también optó por funcionarios de perfil técnico, muy lejos de los grupos propiamente K. El veterinario Jorge Dillon pasó estos doce años en la gestión en la ex SAGPyA, el Senasa y de nuevo en el Minagri como subsecretario de Ganadería, sucediendo a Alejandro Lotti. Hoy es un funcionario del área de Delgado, como lo es Mariano Lechardoy, desde la subsecretaría de Valor Agregado y Nuevas Tecnologías. También está en el equipo Luciano Zarich, uno de los principales funcionarios que tuvo la ONCCA de Marcelo Rossi, posteriormente trasladado al Senasa y regresado al Minagri de la mano de Dillon, con quien había trabajo en el organismo sanitario.
Paréntesis: De alguna manera este equipo le encorseta la gestión a Domenech, que habrá que ver a quién puede designar en el equipo.
Ahora, ¿por qué Aníbal hace esta apuesta, que parece más una apuesta a la ortodoxia y, si se quiere, al acuerdismo?
Posiblemente que el principal rival que le puede sacar votos peronistas sea el ex secretario de Agricultura, Felipe Solá, es una pista. Y que Eugenia Vidal desde el PRO sea la Esperanza Blanca del campo, la segunda.
De Aníbal se dice que tiene muy buena relación con Carbap, por más que no haya participado de su show de candidatos. Hay quien especula que alguna silla en el directorio del Provincia podría ir para el sector ruralista.
Lo cierto es que la jugada del ex intendente de Quilmes para asegurarse la gobernación ya empezó a tensar los hilos de la interna, no ya K, sino pejotista, que observa un retorno al conservadurismo en materia de política rural, bajo una lógica financiera / economicista.
Se verá de ser electos Fernández en la provincia y Scioli en la Nación cómo se resuelven estas tensiones y cómo continuará la relación con los herederos del Modelo K.

La última jugada de Grobo: asociarse con los Fogante para avanzar en el negocio de semillas

Por Javier Preciado Patiño

Lejos ya de los años en que decía que el futuro era Brasil, Gustavo Grobocopatel ha vuelto a enfocarse en el mercado argentino, luego de haberse anotado un poroto con la designación de Horacio Busanello como su CEO y la compra de Agrofina (defensivos agrícolas), lo que lo devolvió a las pistas del mercado de insumos local.

La novedad es la decisión de incursionar más fuertemente en el mercado de semillas, para lo cual puso al frente al ex Nidera, Guillermo Alonso. “Estamos con la venta de híbridos de distintas semilleras, pero la idea es crecer mucho en la multiplicación de semilla de soja y trigo”, anticipa Alonso.

Y con este objetivo, Grobo se asoció con la familia Fogante que en Marcos Juárez (Córdoba) manejan la firma Agrosudeste. Gemán, hijo de Rogelio Fogante (pionero de la siembra directa en la Argentina), apunta que esta asociación les permitirá a los Carlos Casares avanzar en el mercado de insumos en los departamentos de Marcos Juárez y Unión, en Córdoba, e incluso captar clientes en la región sur de Santa Fe.

Agrosudeste es un importante multiplicador de semillas de soja y trigo, en un volumen que normalmente ronda las 100.000 bolsas de soja y las 70.000 de trigo comercializadas por campaña. Un activo importante que aporta Agrosudeste a la sociedad es su planta de tratamiento de semillas, hoy un elemento clave para salir airoso en el negocio.

Los Fogante son parte de la red de multiplicación de Bioceres Semillas, así como cooperadores de Asociados Don Mario. Hoy Bioceres es una empresa nacional que está llevando adelante sus propios programas de mejoramiento, dejando atrás la fase de licenciamiento en el caso de la soja y de comercializador de la genética de trigo del INTA.

A futuro, Alonso no descarta que Los Grobo tengan su propia marca de semillas, incluso que puedan llevar adelante un programa de mejoramiento genético. Por lo pronto, la estrategia es seguir penetrando el mercado de los insumos, lo cual los ha llevado a cerrar un acuerdo similar con Novagro en Jesús María (Córdoba).

A la soja no hubo con qué darle como generadora de divisas en todos estos años

Por Javier Preciado Patiño

En el periodo que va de 2002 a 2014, los productos del complejo soja nunca representaron menos del 19% del total de las exportaciones argentinas y llegaron a alcanzar topes de 30 por ciento. Para ponerlo en términos prácticos, la soja aportó entre 1 de cada tres a cinco dólares que ingresaron al país en este periodo.

Como se ve en el gráfico, en los años siguientes a la salida de la convertibilidad, la participación de la soja se ubicó entre el 19 y el 24% del total de las exportaciones, con un promedio de 22 por ciento. En la segunda parte del período, es decir de 2008 a 2014, la participación del complejo trepó a entre el 25 y el 30%, con un promedio de 26%.

Metodológicamente, para la realización del gráfico se consideró el aceite de soja, las harinas proteicas, el poroto y el biodiésel, tal como lo discrimina el INDEC en sus informes.

El caso es que durante este periodo hubo productos agroindustriales de gran crecimiento, al menos hasta 2012, como fueron las harinas de trigo, los balanceados, los pet foods, la carne aviar y los lácteos. Sin embargo, todo este crecimiento conjunto no logró mover el amperímetro de la generación de divisas, que siguió funcionando al compás del complejo soja.

De todos modos no debería sorprender. La matriz exportadora argentina ha estado históricamente marcada por la demanda externa. El cuero en la época del virreinato (para lo cual se habilitaban las vaquerías), el charque o tasajo en el Siglo XIX, para darle de comer a los esclavos en el continente americano (negocio que se acabó cuando Brasil abolió la esclavitud), la lana para las factorías textiles de Inglaterra y Europa, la carne bovina fresca y congelada a partir de la aparición del frigorífico, el trigo y el maíz, ya en el Siglo XX, y finalmente la soja, motorizada por la demanda china.

¿Cómo continuará la evolución agroindustrial no sojera en los próximos años? ¿Involucionará debido al atraso cambiario y la creciente competencia en los mercados globales? ¿Se verá asimismo muy afectada por una eliminación o reducción de las retenciones? ¿Podrá mejorar su competitividad gracias a la incorporación de tecnología y un paquete de estímulos fiscales? ¿O su futuro solo dependerá de una fuerte devaluación que licúe los costos en pesos? Son muchas preguntas que no tardarán mucho en responderse.

Cómo es la estrategia de Bayer para meterse en el mercado de la genética de soja

Por Javier Preciado Patiño

La compañía alemana es una de las grandes players del agronegocio global. En su último balance (2014) el área de CropSciences facturó 9.500 millones de euros, mostrando un crecimiento de 7,7%, por encima incluso del crecimiento del grupo, que fue de 5,2 por ciento.

Sin embargo, la composición de sus ingresos se encuentra muy inclinada hacia los productos fitosanitarios. De esos 9.500 millones, 7.700 fueron aportados por herbicidas, fungicidas e insecticidas, mientras que solo 1.100 provinieron del rubro genético (semillas). El resto (700 millones) vino de las soluciones ambientales.

Pero sucede que hoy las soluciones a plagas, enfermedades o malezas, provienen de una combinación entre defensivos, genética y biotecnología. Lograr el equilibrio óptimo es lo que están buscando todas las compañías y de hecho el interés de Monsanto por Syngenta tiene que ver con la complementación de sus portfolios, el primero más genético y el segundo más químico.

Así, hace unos años en Bayer, que tienen posición en la genética de algodón, colza y arroz, decidieron ir por dos mercados genéticos más: el trigo y la soja. Y la soja significa el continente americano y particularmente la región sur, ya que entre Brasil, la Argentina y Paraguay se están produciendo más de 160 millones de toneladas de producción anual.

El desembarco arrancó en 2013, con la adquisición de FN Semillas en la Argentina, Granar (Igra) en Paraguay, y cuatro más en Brasil, la última de ellas Cooperativa Central Gaucha, de Rio Grande do Sul. Al mismo tiempo adquirió la compañía de inoculantes argentina Biagro, con lo cual también entra en la oferta de un insumo esencial para el éxito del cultivo. Hay que tener en cuenta que las compañías también se están moviendo para el lado de los biológicos, como lo hizo Monsanto con Novozymes (Nitragin).

Además ha montado estaciones experimentales (en el norte de Buenos Aires y en Tucumán), que se integran a la red global de mejoramiento del cultivo. Para el breeding buscó lo mejor que había en el mercado, como es María Eva González, formada en Nidera y Monsanto, o Marcela Díaz, ex Relmó, para el desarrollo comercial de la genética.

Con esta plataforma, más lo realizado en los EE.UU. con una estrategia similar, Bayer lanzó Credenz, como marca global para su genética de soja. Con esta marca, en la Argentina enfrentará a dos pesos pesados como son Don Mario y Nidera, los líderes del mercado local. También deberá enfrentar a Asgrow, una de las marcas más fuertes en el mundo que Monsanto está relanzando en la Argentina, a partir de la liberación de la tecnología Intacta.

Pero también están en el juego otros obtentores como Syngenta (con la marca SPS), Sursem, Santa Rosa y ACA, mientras que Dow prepara su desembarco y LDC Semillas apuesta al negocio del licenciamiento.

Es que la genética es la base para montar los traits, y ahí aparece la tercera componente en este aposionante juego. Bayer está llevando adelante un fuerte programa de desarrollo, a y su original evento de resistencia a glufosinato de amonio (Liberty Link), le está agregando uno nuevo a los herbicidas del tipo HPPD, como el isoxaflutole.

En este rubro, el de soluciones combinadas de biotecnología y herbicidas para las malezas resistentes, la competencia se avecina más que fuerte. Ahí están Dow con Enlist (glifosato + 2-4D) y Monsanto con Xtend (glifosato + dicamba), pero también está la tecnología de Basf, Cultivance, de resistencia a las imidazolinonas.

Con el desarrollo comercial de Credenz, Bayer lograría posicionarse en este exclusivo grupo que combina la oferta de las dos tecnologías, más un germoplasma propio.

Claro que un elemento clave, considerando el mercado argentino, va a ser la formalidad que se logre en materia de semilla de soja, ya que el actual 15% que representa la semilla fiscalizada sobre el área sembrada total, es un elemento muy negativo para el desarrollo de un mercado serio y competitivo.

El Minagri como trampolín en la hoja de ruta de Omar Perotti para gobernar Santa Fe en 2019?

Por Javier Preciado Patiño

Quienes lo escucharon en el acto de la Federación Argentina de Municipios, donde el orador de cierre fue el candidato Daniel Scioli, aseguran que Omar Perotti, el ex intendente de Rafaela que protagonizara el Triple Empate de Santa Fe, hizo foco en las cuestiones del agro y sus cadenas de valor cuando le tocó subir al estrado.

El acto de la FAM en Costa Salguero mostró la base de apoyo pejotista al proyecto del gobernador bonaerense, donde no era casual que estuviera Perotti, quien durante la campaña santafesina recibió un claro y contundente apoyo de Scioli (hoy mismo su campaña a la senaduría está pegada a la cara del ex motonauta).

Después de levantar ocho puntos porcentuales desde las PASO provinciales hasta la elección a gobernador y quedar a un punto y pico del ganador, Perotti se convirtió en el nuevo héroe peronista, emergiendo entre la sombra de María Eugenia Bielsa –que monopolizaba la condición de peronista capaz de ganarle al socialismo- y Agustín El Chivo Rossi, el kirchnerista de paladar negro, estigmatizado como mariscal de la derrota peronista en las tierras del Brigadier López.

Perotti le devolvió al peronismo el sueño de volver al gobierno de la provincia después de tres mandatos socialistas consecutivos . Y ahí aparece la hoja de ruta que en el peronismo trazan para llevar al rafaelino a la gobernación.

En una primera instancia va a competir por la senaduría nacional, que se definiría entre el Frente para la Victoria y el Socialismo, ya que después del fracaso de Miguel Del Sel y el PRO, los votos peronistas no K que habían levantado al Midachi casi hasta el triunfo, volverían al PJ de la mano de Perotti y no al reutemismo aliado del PRO

Pero el plan Perotti Gobernador no se haría desde el Senado en caso de ganar la banca de la minoría o las dos de la mayoría. Se haría desde un ministerio, que otorga más visibilidad, y ahí aparece en el radar el de Agricultura, Ganadería y Pesca.

El supuesto es que en un gobierno de Scioli el “conflicto” del campo se reducirá a su mínima expresión. El paraguas sciolista es tan amplio que hay lugar para todos. De manera que Perotti podría desplegar una gestión fuertemente orientada a recomponer la relación con la patria chacarera, el tambo y la ganadería, lo que sí le otorgaría el plafón necesario para aspirar a la competencia electoral de 2019.

Un tema no menor es quién reemplazaría a Perotti en el senado en caso de entrar. Si ganara la banca por la minoría, entraría la que ocupaba el segundo puesto, que es María de los Ángeles Sacnun, una militante de Firmat, identificada con La Cámpora. Si entraran los dos y Perotti dejara el cargo, lo sucedería, su suplente, Roberto Mario Mirabella, también de Rafaela y diputado provincial. De manera que todo quedaría “en casa” en cualquiera de los dos casos.

De todas maneras el camino es largo y habrá que ver, en caso de triunfar Scioli, cómo administra las relaciones de fuerza y quien resulta premiado y quien castigado. Hace días atrás dijimos que para el cargo también asomaban la actual secretaria de Desarrollo Rural, Carla Campos Bilbao (que eventualmente se perfila muy bien para el INTA), y que no había que descartar a hombres muy próximos al gobernador como Gustavo Marangoni o Alejandro Rodríguez. Primero las PASO y luego las generales irán definiendo el panorama.

Diego Cifarelli: “Queremos moler 9 millones de toneladas de trigo y exportar 2,2 de harina”

La industria molinera tiene capacidad hoy para moler  12 millones de toneladas de trigo, el 80% de la última cosecha. Sin embargo, está operando a la mitad de ese volumen. “Perfectamente podríamos estar exportando 2,2 millones de toneladas de harina“, apunta Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera.

Sin embargo, al ritmo actual, esta agroindustria que le agrega valor al cereal, terminará exportando entre 600 y 700.000 toneladas este año. Hasta 2012, la molinería había mostrado una constante expansión hasta superar el millón de toneladas exportadas; ahí había comenzado a romper la dependencia de los mercados de proximidad, como son Brasil, Bolivia y Chile que explican la casi totalidad de las colocaciones externas, abriendo otros nuevos en Centroamérica y Àfrica.

Sin embargo, la mala cosecha de ese año, llevó al cierre de las exportaciones y de ese volumen se pasó a exportar menos de 300.000 toneladas. Las cosas algo mejoraron en 2014 y un poco más en este año, pero la senda del crecimiento se cortó abruptamente, justo cuando el país se había convertido en el tercer exportador mundial.

“Hoy nos complican los subsidios de países como Turquía, que subsidia la importación de trigo de alta calidad y después la exportación de harina. Hoy la harina argentina llega a Venezuela a 500 dólares la tonelada, mientras la de Turquía lo hace a 400 dólares, y no hay otra explicación que los subsidios que aplica ese país, como también lo hacen los de la Unión Europea”, explica Cifarelli.

Cifarelli señala que la industria tiene un plan, basado en incorporar tecnología a los procesos industriales, formalizar el ciento por ciento de la actividad por la vía del autocontrol y dotarse de una mayor competitividad. “Nuestra fórmula es diálogo y más diálogo, propuestas y más propuestas”, en relación con el ida y vuelta que están teniendo con el Gobierno para llegar al objetivo de procesar 9 millones de toneladas y exportar más de 2 millones como harina y otros productos con valor agregado.