Archivo - Agosto, 2009

La discusión por la ley de arrendamientos o bienvenidos al mundo del revés

(Advertencia: material políticamente incorrecto)

La semana pasada, en el Congreso de Aapresid, un joven productor del sudeste bonaerense comentaba su situación. Allí la presión por alquilar campos los había llevado el año pasado a niveles de 400 dólares la hectárea, valores a los que solo aquellos que cuentan con amplias billeteras son capaces de acceder (hay que sumarle los costos de producción).

Con esa realidad, este productor veía imposible crecer en escala. Posee el conocimiento pero no el acceso al mercado del dinero.

Para este otoño, tras la mala campaña generalizada que hizo mella en los márgenes, la falta de liquidez hizo que esos precios se derrumbaran a 200 dólares.

Ahora, el productor pensaba que esta vez sí podría apuntar a expandir su superficie, dado que la relación entre valor de los granos e insumos había mejorado y el margen era atractivo, contando con agua en el suelo desde ya.

Pero la misma cuenta la hicieron sus colegas y los grandes grupos de siembra que operan en la zona, que salieron a conseguir el cash y empujaron los arrendamientos a un nivel de 280 dólares la hectárea.

El lamento del amigo productor -hombre de firmes convicciones liberales en lo económico- dejaba entrever que no le parecería mal que hubiera un coto a la acción de los grandes grupos de siembra.

Esta es la punta del ovillo, por el cual un sector del campo -los productores nucleados en la Federación Agraria- piden desde hace años una reforma en la ley de arrendamientos.

La entidad insistió numerosas veces en los últimos años para que el Congreso trate una modificación a la ley de alquileres que los beneficie. Finalmente lo han logrado, pero en circunstancias que no habían imaginado.

En este “mundo del revés” ahora la Federación prefiere no agitar las aguas del debate, un sector del kirchnerismo impulsa el debate, otro genera argumentos para no innovar y la oposición que al principio se hacía eco de los reclamos federados, ahora guarda prudente silencio.

Veamos la compleja trama del asunto. (más…)

El financiamiento del gremialismo rural, otro emergente del conflicto

El fondo que ha salido a anunciar la Mesa de Enlace, con el objeto de sostener económicamente su actividad, permite una cantidad amplia de lecturas. Veamos.

a) Basa el sostenimiento en el productor, que al momento de vender su grano contribuye con el 0,2% de su valor, que será retenido por el comprador. Para un equipo de soja, valuado grosso modo en $28.000, son unos $56 que van al fideicomiso.

No es este un dato menor. La quita de la Carta de Porte a la Federación Agraria dejó al descubierto que buena parte de sus finanzas se sostenían por la cesión que el Estado le había hecho para la prestación de un servicio administrativo. Que el dinero venga del sujeto representado (el productor) otorga muchísimos más grados de libertad a las entidades.

Significa también dejar de apoyarse en contribuciones de empresas y/o instituciones de la cadena agroindustrial, que en determinadas ocasiones pueden tener un conflicto de interés con las entidades de productores. En los Estados Unidos hay organizaciones de farmers que aceptan dinero del agribusiness y otras que no, y tiene que ver básicamente con esto.

b) El sistema es enteramente privado, sin “facilitación” del Estado. Algunos dirigentes han planteado en algún momento de los últimos años -más o menos abiertamente- la necesidad de que la contribución del productor al gremialismo rural fuera de caracter mandatorio, es decir por ley. Esto hubiera generado un sistema cautivo de sostenimiento que no hubiera tenido la legitimidad de este fondo, donde el productor tiene la potestad en cada operación de decidir si quiere o no contribuir.

De todas formas es necesario hacer una salvedad. Por default, el acopio retendrá la contribución. Solo la expresa oposición al descuento hará que no se efectúe. Recuerda a algunos sistemas de débito. Sin embargo, mantiene el carácter voluntario y pasa a actuar como plesbiscito permanente de la gestión de los líderes ruralistas. Una corriente de opinión contraria a la acción de la Mesa se podría reflejar en el aporte.

c) Implica la lógica de la unidad, no solo para la acción, sino para el soporte técnico. Tratándose de temas comunes a la producción, hace tiempo ya que las cuatro entidades tendrían que haber hecho economía de escala y armado un único centro de estudios o think tank, además de contratar a los mejores especialistas en cada área.

Es también una respuesta a la proliferación de fundaciones o tanques de pensamiento que buscan ocupar ese lugar. Se supone que el fideicomiso debería recaudar una masa de aportes lo suficientemente importante que resulte inalcanzable para otras iniciativas privadas.

c) La última y no menos importante: Implica el reconocimiento que la acción gremial no es gratis. El fondo le pone un costo al servicio de la defensa de los intereses, de manera explícita. Así, completa la ecuación con el beneficio, cuyo ratio será juzgado por los aportantes.

Dónde están los riesgos.

Hasta el presente, la unidad de las entidades se sostuvo gracias a la existencia de un enemigo, que hizo todo lo posible para mantenerlas alineadas en su contra.

Por el contrario, las entidades venían de una década, los 90, donde un Estado liberal les había quitado sus reclamos habituales, esto es la intervención en el mercado y la carga fiscal. Los bolsones de protesta se reducían a la Federación Agraria y neo organizaciones como Mujeres en Lucha (ver el trabajo de Mario Lattuada al respecto).

Conseguido un compromiso de la oposición política en el tema retenciones, eliminado el intervencionismo que encarna Moreno y suponiendo una oscilación de la próxima administración hacia posiciones más liberales, ¿qué rol tendría el gremialismo rural? ¿cómo y para qué se utilizarían los fondos? Seguramente, la dirigencia tendrá que mostrar más habilidad en ese momento que ahora.

Otro tema del que por ahora solo se habla cuando se juntan los productores es si no habrá peleas entre las entidades por los fondos, particularmente si estos resultan importantes. Ya hay gente que plantea si es justo que habiendo una entidad más ganadera y  otra más chacarera, los aportes solo provengan de los agricultores.

En síntesis: la dirigencia ha demostrado creatividad para en medio de una crisis generar una solución que los deja en una posición mejorar que la anterior. Sin embargo, deberán demostrar su calidad de gestión para llevar adelante exitosamente el proceso.