Archivo - Octubre, 2009

Busti y el rescate del pensamiento último de Perón sobre agro, ambiente y sociedad

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El pasado sábado 17 de octubre, el ex gobernador de Entre Ríos y veterano militante peronista Jorge Busti hizo mucho más que movilizar la militancia para colmar el estadio de Obras Sanitarias en la ciudad de Buenos Aires: en su discurso de cierre le hizo un lugar al pensamiento de Perón en su última presidencia en temas de tanta vigencia como el agro y el ambiente.

“¿Por qué siendo jóvenes seguíamos a un hombre que en esos momentos tenía 70 años?”, se preguntó Busti, palabra más, palabra menos. “Porque estaba hablando del futuro”, se contestó.

El actual presidente de la Cámara de Diputados de Entre Ríos y activo armador de una corriente peronista federal, dispuesta a pelearle el poder al kirchnerismo de la mano de Felipe Solá y los peronismos santafesino y cordobés (el PJ Chacarero), levantó la bandera del Perón de los 70, buscando también ganarle terreno ahí a la dupla gobernante.

“Hablaba del ambiente, la contaminación, el continentalismo y el universalismo”, dijo Busti, para luego reclamar el fin del conflicto con los chacareros, “un conflicto que no tiene sentido”.

Es interesante esta evocación al pensamiento del líder del PJ y una buena fuente para rescatarlo es la colección de los mensajes dados entre junio de 1973 y su fallecimiento, editados por la misma Presidencia de la Nación en aquellos años. Sintéticamente, podemos encontrar los siguientes ejes:

1) La Argentina como país productor de proteínas para el mundo. Veía un primer mundo contaminado y agotando sus recursos naturales, contra un mundo en desarrollo con los suyos intactos. “Somos los ricos del futuro“, repetía Perón, como cuando se reunió con la dirigencia agropecuaria para firmar un pacto de Concertación con el sector. Si bien se focalizaba en la carne vacuna (“podemos tener 150 o 200 millones de cabezas en vez de las 50 actuales”), es completamente válido para un país que sigue exportando los componentes de las dietas de los porcinos y aves en los países consumidores.

En agricultura, hablaba más de cereales que de oleaginosas, pero se enfocaba en que se estaba produciendo al 10% del potencial, aunque, advertía, había que producir más sin contaminar “como en los países desarrollados”. El viejo líder político ya hablaba de sustentabilidad.

2) La integración rural urbana. El campo produciendo alimentos para el consumo interno, generando saldos exportables, y la ciudad produciendo tecnología para que el campo produzca. Una ecuación perfecta.

3) Subordinación de la política a las fuerzas productivas. “Si las vacas paren, si tenemos buenas cosechas, la política no tiene nada que hacer”.

4) El desarrollo armonizado entre industria y agro. “En mi primer Gobierno la producción agropecuaria era buena y el único recurso de la República. La industria estaba totalmente a cero; hasta los alfileres que consumían nuestras modistas eran importados de Francia. En 1955 el país estaba fabricando sus barcos, sus camiones, sus automóviles (…)”. Hoy la integración urbano rural está en boca de muchos líderes políticos, incluso el socialista Hermes Binner.

5) El problema ambiental. En varias de sus alocuciones, el Presidente machaca sobre el cuidado ambiental, la creciente polución y la superpoblación. Posiblemente en parte obedezca a la corriente de pensamiento que fluía desde organizaciones como el Club de Roma (Los Límites del Crecimiento) o lecturas como La Primavera Silencionsa, pero la preocupación por las fuentes de energía no contaminantes y el respeto por el ambiente conservan notable vigencia. “Debemos quitarle al hombre el maldito espíritu de destrucción que tiene dentro de sí. Quizá sería prudente formalizar un slogan que diga: ‘No sea estúpido, no mate los pájaros porque después tendrá que inventar insecticidas’”, decía el general.

Incluso asoma una visión neo malthusiana en sus dichos. “”Yo me pregunto, ¿qué será de la población mundial en el año 2000, cuando se haya duplicado? (…) Cada día que pasa se va acercando más ese momento: si no se procede así (la unión de la humanidad) las soluciones son siempre dos: un reordenamiento geopolítico que permita una mayor producción y distribución o la supresión biológica, tendiente a disminuir las bocas que consumen (…). Otra cosa que habrá que hacer es limitar el crecimiento de la población. No es posible seguir con este ritmo de crecimiento en el planeta, pues este ya no da para más”.

6) Continentalismo y Universalismo. “Señores, estamos ya convencidos de la necesidad del universalismo. Vivimos un continentalismo que es pasajero, porque hoy las evoluciones tienen una rapidez tremenda. En el medioevo llevó cinco siglos cambiar el sistema. en la etapa de las nacionalidades dos siglos y en esta oportunidad serán pocos los años que nos separen del universalismo. 

Lo concreto es que en su tercer y último gobierno, Perón buscaba los acuerdos, el gran pacto social que se basara en las coincidencias de los argentinos. Primero entre partidos políticos, luego entre trabajadores y empresarios y luego en los sectores económicos. 

En el caso del agro, se plasmó en un plan trienal y un Acta de Compromiso del Estado y los Productores para una Política Concertada de Expansión Agropecuaria y Forestal, el 7 de setiembre de 1973. Allí se plasmaban las metas hasta 1980. Por ejemplo, se preveía llegar a las 23 Mt de maíz, 15 de trigo, casi 9 de sorgo y casi 4 entre girasol y soja.

Los sucesos políticos posteriormente terminaron tirando por la borda los esfuerzos de mancomunar objetivos. Nuevamente la sociedad se paró sobre sus diferencias.

Aunque tal vez no se lo haya propuesto explícitamente, tal vez Busti evocando al Perón de los 70, a un año del Bicentenario de la Patria esté llamando a la unión y el consenso de los argentinos.