Archivo - Enero, 2013

Buzzi en un peligroso triángulo cuyos vértices son política, gremialismo y medios

Por Javier Preciado Patiño

Es posible que Eduardo Buzzi luzca la cucarda de ser el primer presidente de la Federación Agraria en ser tapa de un diario de circulación nacional, pero por la sospecha de corrupción. La noticia que se dio es que en su momento el Gobierno Nacional le había adjudicado la posibilidad de que los pequeños y medianos productores que conforman esa organización encontraran un canal de 50.000 toneladas para su trigo en la exportación, pero que esa operación se terminó realizando con los mismos descuentos respecto del FAS teórico con los que operan las grandes compañías exportadoras y encima, con la intermediación de una sociedad vinculada con la dirigencia de la FAA.

Pero más allá de la noticia, el hecho revela cómo se entremezclan las internas y las disputas por el poder, el modo de ejercer los liderazgos, la relación con el poder político y también con los medios de comunicación. Un verdadero y apasionante leading case, digno de estudio.

Para arrancar habría que comenzar diciendo que la gestión de Buzzi, que va por su 13 periodo consecutivo, logró desarrollar un grado de confrontación interna en la organización que tal vez no registre antecedentes. Emulando a las prácticas que le adjudica al Gobierno Nacional, el líder de la FAA conduce la organización con mano de hierro, llevándola a una lógica binaria: ser oficialista u opositor. Y la oposición, que al igual en el plano político nacional se encuentra atomizada en distintas corrientes, ha por lo menos logrado consensuar acuerdos programáticos como, por ejemplo, la reforma del estatuto para impedir la reelección sin límites.

Así se llegó a la última asamblea, en setiembre del año pasado, donde circularon dos panfletos –anónimos, pero únicamente atribuibles a la oposición- uno donde se plantaban las sospechas por el manejo del trigo de exportación y otro donde se hablaba del semillero de la FAA y la relación con Barchetta, uno de los alfiles de Buzzi.

Pero el trabajo de Buzzi no fue solamente mantener una interna caliente, sino convertirse él mismo y por tanto la entidad en jugador activo en la política nacional. Luego de su sociedad con la SRA en los tiempos de la 125 (entendible en alguna medida, como de hecho lo explicó en la CTA ante Víctor de Gennaro), pasó a ser parte del frente claramente opositor en lo político que hoy lidera el titular de las opositoras CGT Hugo Moyano y el de la CTA, Pablo Micheli.

Mezclar gremialismo y política partidaria es un juego complejo, porque se multiplican exponencialmente los enemigos.

Así los medios alineados con el Gobierno encontraron en las denuncias internas un caldo de cultivo extraordinario para atacar al Buzzi opositor y cargaron sobre él sus plumas.

En ínterin, no es menor el dato que la Afip le haya quitado la posibilidad a la FAA de comercializar los formularios para el comercio de granos 1116, que constituían una importante fuente de ingresos para la entidad. Esta decisión puede no solo afectar la capacidad de la entidad de operar en la política, sino también la del oficialismo en relación a las internas.

Conocida la notica, fue el turno de volver a jugar de la oposición federada, que sobre la base de la denuncia periodística exige a la conducción explicaciones sobre los hechos allí manifestados.

No se trata, de todas manera, de un modus operandi novedoso: la política suele utilizar esta metodología para interactuar con el sistema de la comunicación. Lo novedoso, en todo caso, es que una organización gremial haya ingresado de cuerpo entero en esta complicada lógica.

Mala señal: un tercio de la producción de urea se exportó en 2012

Por Javier Preciado Patiño

El consumo de urea puede resultar un buen indicador de la vitalidad de la agricultura argentina. Durante décadas el nitrógeno que los cereales necesitan para crecer fue extraído del pool del suelo por la vía de los procesos de mineralización.

Cuando a fines de los 80, principios de los 90, el cambio en la forma de producir (siembra directa, agricultura continúa, barbechos químicos) llevó de pasar de una agricultura defensiva a otra netamente agresiva, la aplicación de nitrógeno por la vía de la fertilización empezó a crecer en forma sostenida hasta que sobre fines de esa década YPF y Agrium decidieron construir una planta en Bahía Blanca para fabricar más de un millón de toneladas por año.

Pero el crecimiento de las cosechas en los últimos diez años, década en la que se pasó de 60 a más de 100 millones de toneladas, hizo que aún así se debiera recurrir a la importación de urea y otras fuentes nitrogenadas.

Pero 2012 trajo malas noticias para el sector. El informe de RIA Consultores señala que en este último año mientras que las importaciones cayeron a la mitad, las exportaciones se duplicaron. Se fueron del país unas 357.000 toneladas de urea, que es casi un tercio de la producción de Bahía Blanca, mientras que las compras cayeron de 312.000 a 177.000 toneladas.

Sumando a la producción local las importaciones y restando las importaciones, resulta que si en 2010 la oferta de urea fue de 1,37 millón de toneladas, en 2012 fue de solo 0,90 millón, es decir un 35% menos.

Sin duda alguna se trata de nitrógeno que deja de ser volcado a la producción de quintales en nuestro país, para ir a producirlos al exterior. Un caso extremo son las 27.000 toneladas que durante el mes de diciembre se exportaron a los Estados Unidos, un síntoma inequívoco de la fragilidad que está teniendo el sistema cerealero argentino.

Es que claramente sin aplicación de fertilizantes nos alejamos de las metas propuestas en el PEA, de llegar a 2020 con 160 millones de toneladas, en las cuales el aporte de los cereales es vital.

Parte de la responsabilidad de lo ocurrido se debe a los factores climáticos, ya que si a la siembra de la fina la afectó la sequía a la de la gruesa la complicaron las inundaciones.

Pero el clima no explica el 100% de la situación. Teniendo un super mercado para el trigo a tiro de piedra, como es Brasil, la Argentina no encara un plan consistente de aumento de la producción que aproveche la ventaja de tener una millonaria demanda del otro lado de la frontera. Incluso la débil cosecha de esta campaña 2012/13 le está pegando a la industria molinera que ve restringirse las autorizaciones para exportar harina.

Por otra parte no aparece tampoco un plan serio para estimular la producción de maíz y sorgo, base para la industrialización de la ruralidad.

Restando menos campañas es de esperar que el sector público retome el liderazgo que tuvo cuando se elaboraron las metas del PEA y encabece la adopción de herramientas de la política que coadyuven a lograr las 160 Mt para 2020.