Archivo - Febrero, 2013

Los agrodiputados deberán competir con los popes de la oposición si quieren renovar

Menudo problema enfrentan los legisladores provenientes del gremialismo rural, que en su casi totalidad concluyen cuatro años de vida parlamentaria, que significa además de las jugosas dietas, viáticos y presupuesto para repartir entre sus fieles.

Es que enrolados en las filas de la oposición (mayoritariamente la UCR y la CC) ven que el espacio para renovar se ha achicado y no solo eso sino que los principales líderes politicos anti K también concluyen su mandato este año. Efectivamente, desde Ricardo Alfonsín a Oscar Aguad, desde Elisa Carrió a Alfonso Prat Gay, desde Francisco De Narváez a Felipe Solá, o desde Pino Solanas a Margarita Stolbizer, todos estos referentes de la oposición están obligados a renovar si quieren conservar su espacio de acción en la legislatura (situación que sufre hoy Hermes Binner).

Por ejemplo, la UCR pone en juego el 66% de sus bancas, que significan 25 de las 38 que posee (según www.diputados.gov.ar), mientras que el PRO arriesga 8 de sus 11 bancas (73%). La Coalición Cívica está decididamente peor, al exponer íntegramente sus 6 bancas (100%), mientras que el conglomerado Frente Peronista expone a 15 de sus 22 diputados (68%) a la reelección. Solo el GEN está en una mejor situación al arriesgar a Stolbizer y Milman sobre un total de 5 diputados.

Este es el escenario en el que los agrodiputados deberán sentar sus estrategias para intentar renovar sus bancas o, caso contrario, volver al llano de la acción gremial. Tanto Ulises Forte, como Pablo Orsolini, Juan Casañas, Ricardo Buryaile, Lucio Aspiazu, Atilio Benedetti y Jorge Chemes, tienen que dar esa pelea en el seno de la UCR, mientras que Hilma Re lo hará en la Coalición Cívica y Estela Garnero en su cuasi mono bloque Córdoba Federal.

Por un lado, la oposición sabe que deberá hacer una excelente elección solo para poder retener sus bancas. Por el otro, el hecho de que todas las figuras políticas estén obligadas a renovar dificulta los acuerdos para mostrar ante la ciudadanía una convergencia del antikirchnerismo. Situación inversa vive el oficialismo, al que solo un cisma en la provincia de Buenos Aires podría crearle una situación preocupante.

De ahí que en el ámbito político analicen que el gremialismo rural, en su afán por conservar la cuota de representación parlamentaria, intente por todas las vías volver a instalar el conflicto rural, como vía para ganar presencia mediática e influir a la hora del armado de las listas.

Sin embargo, la notoria ausencia de dirigentes opositores de peso (a excepción de De Narváez) en la asamblea de Pehuajó estaría enviando un mensaje de que por ahora no está en la agenda de la misma oposición darle un espacio al gremialismo agrario.

Por otra parte, las encuestas no están midiendo hoy que la problemática rural tenga un lugar de preponderancia en la opinión pública, como sí lo tienen drivers como inseguridad, inflación o desempleo.

La situación puede resultar más sensible para la Federación Agraria, que tiene a figuras relevantes en el congreso como Forte, Orsolini o Casañas (Barchetta renueva recién en 2015) y que sufre el agobio en sus finanzas tras haber perdido la comercialización de los formularios de comercio de granos 1116.

¿Anticipa esto una mayor virulencia de la actividad rural gremial en el año eleccionario?

Mala noticia para Buzzi: se desconcentra la exportación de granos

Por Javier Preciado Patiño

Las estadísticas dadas a conocer recientemente por el ministerio de Agricultura de la Nación no le dan la razón al líder de los federados, cuando sostiene que se concentra la exportación de granos.

Es que si bien es una actividad que recae en pocas manos, entre 2005 y 2012 se verifica un claro avance en la participación de nuevos jugadores en desmedro de las compañías globales de comercio de commodities. Veamos.

En estos últimos ocho años, la participación de Cargill cayó de 23 a 15%; la de Bunge de 17 a 9%; la de Dreyfus de 12 a 10% y la de Nidera del 9 al 6%. Por ejemplo, mientras en 2005 la exportación de granos fue de 34,75 millones de toneladas y en 2012 de 40,87 (es decir que  creció 17%), el volumen comercializado por Cargill pasó de 7,93 a 5,98 millones de toneladas, lo que equivale a una pérdida porcentual de 24%.

Así, mientras en 2005, seis traders concentraban el 82% de los embarques, en 2010, ese porcentaje era alcanzado por las priemeras diez compañías. La Asociación de Cooperativas Argentinas ahora es el quinto exportador de granos, por delante de Bunge, Nidera y Glencore (Oleaginosas Moreno). Buzzi debería rever sus conceptos sobre el comercio de granos, ya que Agricultores Federados Argentinos, una cooperativa estrechamente vinculada a la FAA, pasó de exportar 115.000 toneladas en 2005 a 726.000 en 2012.

Otros datos que surgen de las estadísticas oficiales son los siguientes:

a) En 2005 hubo 106 exportadores. En 2012, más del doble: 222.

b) En 2012, 118 compañías exportaron entre 1.000 y 9.999 toneladas; en 2005 eran solo 35. Se triplicaron.

c) En 2005 había 37 empresas que exportaron menos de 1.000 toneladas. En 2012 fueron solo 8.

Otro dato no menor es que durante 2012 el principal exportador de trigo fue la cooperativa ACA, superando incluso a Cargill. En tanto la AFA colocó unas 550.000, superando en volumen a compañías de la talla de Noble o Toepfer. Incluso Cafer, la cooperativa federada de Entre Ríos se anotó en la lista con unas 23.500 toneladas de trigo, también.

Sin entrar en valoraciones sobre la situación, los hechos demuestran que entre 2005 (último dato disponible con detalle en la página del ministerio) y 2012 algo ha cambiado en el negocio de la exportación granaria.

Frente a la próxima campaña de invierno, planteemos el Gran Consenso Triguero Nacional

La realidad en el inicio de la campaña comercial del ciclo 2012/13 del trigo (tras concluirse la cosecha) es en absoluto alentadora. La producción ha sido baja (10,1 millones de toneladas según el Minagri, pero apenas más de 9 según las cámaras), lo cual ha obligado a deshacer contratos de exportación ya pautados mientras estuvo vigente la apertura y no solamente eso, sino incluso a cerrar la autorización de ROE’s para la exportación de harina de trigo. La situación se agravó por la mala calidad del cereal, muy afectado por el fusarium (fruto a su vez de las condiciones de humedad del fin de la campaña).

Pero no escapa que la producción de este cereal de invierno viene en franco declive. Casi un millón y medio de hectáreas fueron pasadas a la producción de cebada y la explicación ahí no es otra que la mayor seguridad de comercialización que el productor encuentra en el cultivo alternativo.

Mientras, la secretaría de Comercio Interior insiste en la fórmula de cuotificar mediante los ROE la exportación del saldo , en nombre de una seguridad alimentaria que nunca estuvo en riesgo en todo el tiempo previo en que no se había implementado el sistema de los permisos.

En la otra vereda, la dirigencia rural explota la cuestión del trigo más política que gremialmente, es decir más como un instrumento para hacer política partidaria en contra del Gobierno que para lograr medidas adecuadas que activen la producción en el marco político imperante.

Es que la Argentina tiene posibilidades inmediatas de pasar a producir más de 20 millones de toneladas de trigo por año. Tecnológicamente la solución está, tanto en genética, como en protección, nutrición y manejo. Por otra parte bastaría que una parte del área de soja de primera incorporara el doble cultivo, para que el salto en la superficie sembrada fuera fenomenal.

Alguien me preguntaba hace pocos días, ¿y vos que harías?

Le respondí que lo primero era continuar la metodología de diálogo que instaló Julián Domínguez durante su paso por la cartera agrícola y que se terminó plasmando en el PEA. Es evidente que hay muchos interesados, además de la Nación misma, en que se produzca más trigo sin que sea en desmedro de otros cultivos.

Sentados en una misma mesa, ¿qué pueden aportar los semilleros a los productores que vayan a sembrar más trigo este año? Lo mismo para los proveedores de defensivos y de nutrientes. ¿Qué compromiso pueden tomar molineros y exportadores? ¿Cuál va a ser el aporte del Estado si el campo genera más riqueza?

Sería muy difícil -y en este sentido la experiencia del PEA entiendo que es aleccionadora- que la Casa Rosada fuera a decirle no a una propuesta que viene respaldada por una cadena atrás, de la mano de legisladores y funcionarios. Incluso y dejando volar la mente (igual ya se planteó en el encuentro del Lide a fines del año pasado) la cuestión del trigo no pasa solo por una cuestión de la Argentina sino que es estratégico para Brasil. ¿Podrían también participar ese país, que va camino a ser uno de los mayores importadores mundiales del cereal, ser parte de un Gran Acuerdo Triguero?

Por otra parte, el momento ideal para un Gran Consenso es ahora, en febrero o marzo. Bastaría una señal positiva de la cadena y el Estados, dada a tiempo (el año pasado el anuncio de liberación del cupo fue tardío y no movió el amperímetro de la siembra, porque ya estaba jugada), para esperar una reacción positiva de los productores.

Alguien podría tildar esta propuesta de ingenua, pero lo que es seguro es que ningún espacio de diálogo es improductivo, sino todo lo contrario, sentarse a la misma mesa y con voluntad puede ser el 80% de la solución.