Archivo - Junio, 2013

Ya ni la oposición es seducida por la dirigencia rural para integrar listas: el ocaso de los agrodiputados

Por Javier Preciado Patiño

Para el ruralismo, estas elecciones legislativas se encuentran en las antípodas de lo que fueran las de 2009, cuando el arco político opositor sacaba número para poder poner entre sus candidatos a un dirigente rural.

El último intento serio se utilizar a los ruralistas para captar votos fue el de Lilita Carrió en 2011, al poner a Mario Llambías como cabeza de lista de diputados para competirle a Julián Dominguez por el oficialismo. Pero el magro menos de 3% que el ex presidente de CRA obtuvo en las urnas convenció a la pragmática dirigencia opositora que los tiempos de sacar rédito del conflicto rural definitivamente habían quedado atrás.

No se puede decir que la Mesa de Enlace haya escatimado esfuerzos para volver a incidir en la vida política de la Nación. Desde 2009 en adelante intentaron -infructuosamente para su pasar- volver a instalar en la agenda de la opinión la cuestión del campo, pero por alguna razón la opinión pública parece haberse desentendido del tema. Preocupa más en los últimos tiempos el estado de las veredas que la situación del campo, sostienen las encuestas, guste o no guste en el sector.

No es mucho lo que ha logrado el ruralismo en estas elecciones. Lo más firme emerge de la candidatura de Alfredo De Angeli a senador por Entre Ríos, con la alianza del PRO con el bustismo apuntalando su figura con la esperanza de obtener algún rédito electoral. Luego aparecen Ricardo Buryaile por el radicalismo formoseño y Juan Casañas por la misma fuerza pero en Tucumán, como agrodiputados con mayor o menor chance de renovar. Y punto.

La cuestión no solo es que nombres como Pablo Orsolini o Ulises Forte, ambos de la FAA y legisladores también de la UCR, no busquen la reelección, sino que no haya un recambio de figuras, y en este rubro el leading case es Eduardo Buzzi.

¿Qué dudas cabe que al titular de la Federación Agraria le hubiera encantado estar en la cabeza de alguna lista por Santa Fe? Pero ni al Frente de Binner/Barletta, ni al PRO con Miguel del Sel le tentó su figura. Dicen las malas lenguas basadas en encuestas que su intención de voto era ínfima, inferior a la Osvaldo Salomón, una de las pocas alternativas que podía jugar. Lo cierto es que la única oferta concreta le vino por el partido de su socio en el conflicto agrario, Gerónimo Venegas, pero la escasa intención de voto lo debe haber hecho desistir.

La decisión de Mauricio Macri de no competir en Buenos Aires, mechando algunos candidatos en la lista de Massa, dejó afuera las aspiraciones del carbapista Jorge Srodek de seguir sentado en su banca de diputado provincial. Originalmente denarvaista dio un salto al PRO, que por ahora lo ha dejado sin nada.

Otro que llegó a la legislatura provincial por la lista del Colorado en 2009, el abogado federado pergaminense Jorge Solmi, y que saltó al espacio de Sergio Massa o +A, se ha tenido que conformar con una presencia testimonial con una presencia en la lista de diputados pero con chances de acceder al Congreso de la Nación solo si el alcalde de Tigre saca más del 50% de los votos.

También el ex candidato a vicegobernador de Córdoba por el radicalismo, el ruralista de Cartez Néstor Roulet se ha tenido que conformar con un lugar más que simbólico. No solo saltó de la UCR al PRO, sino que con esta fuerza irá en tercer lugar, detrás del ex árbitro de fútbol Baldassi y de la ex funcionaria Laura Rodríguez.

Solo la elección del titular de Carbap, Horacio Salaverry, como primer candidato a senador provincial por la cuarta sección electoral (la misma donde pisan fuerte Julián Domínguez y Florencio Randazzo) puede ser una apuesta seria de los partidos por el ruralismo, en este caso por la fuerza de Francisco de Narváez.

Mercosur – China y el Nuevo Orden Global Agroalimentario: un análisis de la aprobación de biotecnologías para el Cono Sur

El último fin de semana, el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación anunció que China daba luz verde a tres eventos biotecnológicos en soja y uno en maíz.
Se trata de la soja RR2Bt o Intacta, de Monsanto; de la soja resistente a imidazolinonas o Cultivance, desarrollada por Basf y el Embrapa; dela soja LL resistente a glufosinato de amonio, de Bayer y del maíz resistente a insectos MIR 161 de Syngenta.
Son cuatro tecnologías que ya han sido liberadas por el gobierno argentino pero que para que puedan estar disponibles para los productores es necesario que los países importadores de granos los acepten.
Sin duda se trata de una noticia altamente relevante por una cantidad de factores. Veamos.
1.- China es hoy la segunda economía mundial y todo indica que en los próximos años superará a los Estados Unidos.
El crecimiento de esa economía ha llevado a un cambio en la dieta alimentaria de sus habitantes, que comenzaron a consumir mucha más carne de cerdo y pollo, para lo cual necesitan producir alimentos balanceados, para lo cual necesitan soja y maíz, básicamente.
Así China está importando unas 60 millones de toneladas por año, que agrega a sus 14 de producción propia, y las 200 de maíz que también viene produciendo.
Semejante cantidad de soja tiene esencialmente tres orígenes: Estados Unidos, Brasil o la Argentina (a lo cual se podría sumar Paraguay, cuya producción ya se acerca a las 10 Mt).
Ahí comenzó una puja entre oferentes y demandante. Porque para el Mercosur es imprescindible que sus agricultores dispongan de tecnologías de punta, para producir más y en forma más sustentable.
Cuando hace diez años las reglas las ponía unilateralmente la Unión Europea, había que resignarse a bailar al compás de ese burocrático bloque. De lo contrario recordar la “Política Espejo” llevada adelante por el Estado argentino en los años de gobierno de La Alianza.
Pero ahora resulta que los propios países del Sur están desarrollando biotecnologías, como la Empresa de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) de Brasil, que se asoció con Basf para desarrollar una soja tolerante a herbicidas.
Ahí empezaron las negociaciones con China, donde al peso de la demanda se le contrapuso el peso de la oferta.
2.- Se trata de un ejemplo fantástico de coordinación inter-nacional y público privada regional.
Por un lado, la gestión del Minagri argentino estuvo en todos los detalles de la negociación. Pero al lado también estaba Brasil, con su ministro de Agricultura haciendo lo mismo y con el mismo discurso.
El argumento era demoledor: si ustedes (China) aprueban estas tecnologías podremos producir más y así contribuiremos a tener más seguridad alimentaria y además podremos contener los precios de los granos. Un ejemplo de ganar – ganar.
Pero también estuvo en China el titular de la Cámara de Diputados y ex ministro de agro, Julián Domínguez, que no fue solo, sino con legisladores de la oposición, y todos manifestando la misma convicción de que los chacareros quieren producir más, para alimentar a 600 millones de personas en todo el mundo, en vez de los actuales 400 millones. Los legisladores se tuvieron que “fumar”, de paso, una hora de elogios hacia la Argentina por parte de los funcionarios chinos.
Y también estuvieron en China representantes de las empresas semilleras y de las organizaciones técnicas de los agricultores, empujando también las negociaciones con sus interlocutores.
3.- El contexto en el cual le transmiten al ministro Yauhar la decisión china de dar luz verde a las tecnologías no es un dato menor.
Se trata de un encuentro de ministros de Agricultura de América latina y el Caribe con las autoridades asiáticas que pone de manifiesto la relevancia de la región como socio comercial en agricultura de la República Popular China.
4.- Sin duda puede ser un punto de inflexión para el Nuevo Orden Global Agroalimentario. Por un lado, dos economías emergentes han podido negociar de igual a igual con la segunda mundial.
Por otro lado se trata de tecnologías casi exclusivas para esta región, de las cuales los mejores ejemplos pueden ser Cultivance o la Intacta.
¿Cómo se van a alinear ahora el resto de los países frente a este nuevo eje chino sudamericano?
La producción granaria argentina ya está en un piso de 100 millones de toneladas (dos cosechas casi al hilo por encima de ese umbral) y podríamos ir en los próximos años a un nuevo piso de 130 millones, sin tocar demasiado el área sembrada y en base a aumentar los rindes unitario.
La Argentina rompió con la política que le bajaba la Unión Europea respecto que hacer con su agricultura. Ahora el Viejo Continente insiste utilizando los grupos ambientalistas para frenar el avance agroalimentario argentino, pero no quiere terminar de entender que algo nuevo está ocurriendo, se siente al respirar…