Archivo - Diciembre, 2013

Exportación de arándanos desde Tucumán: un ejemplo de cooperación público privada para replicar

Por Javier Preciado Patiño

Tucumán y la zona de Metán en Salta se han convertido en la segunda zona productora de arándanos de la Argentina. Allí desembarcaron una cantidad importante de inversiones que son parte del dato duro de que el 6% del consumo de esta fruta fina por parte de los estadounidenses provenga de la Argentina.

La ventana para hacer negocios con este berrie es muy estrecha. Para el NOA es entre mediados de setiembre y mediados de noviembre, en lo que se conoce como “contraestación”, cuando la producción del Hemisferio norte se ha retirado. Abastecer ese mercado implica cosechar, clasificar y empacar la fruta y mandarla por avión para que en menos de 24 horas esté en el canal de distribución del mercado norteamericano (y europeo también).

Pero para los productores de Tucumán y Salta la única salida para los pallets de arándano era el aeropuerto de Ezeiza, distante 1.200 km. Un dato: mandar un camión a que cubra ese trayecto cuesta unos $11.ooo, más de un peso por kilo de arándano transportado.

La solución provisoria fue utilizar un hangar en el aeropuerto Benjamín Matienzo de la ciudad de Tucumán, como recepción de los envíos de la fruta, para embarcarlos en aviones de carga.

Y ahí viene lo bueno de esta historia. Entre la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán, el gobierno provincial a través del Instituto de Desarrollo Productivo y la Nación, por medio de la secretaría de Desarrollo Regional y Agricultura Familiar, que lidera Carla Campos Bilbao, se llegó al consenso de construir una terminal de carga con equipos de frío para operativizar la exportación de arándanos desde el NOA. Menos costos, menos tiempos logísticos y más calidad en el producto exportado.

Ello implicó un desembolso de $8,5 millones por parte del Gobierno Nacional para construir un terminal de 1.600 metros cuadrados, que incluye un área para que trabajen los técnicos del USDA, que supervisan la calidad del producto exportado a ese país y que fue formalmente inaugurada por la Presidenta de la Nación en octubre de este año. Solo en esta temporada partieron del aeropuerto tucumano 51 avinoes Boeing 777 y 747 con más de 3.200 toneladas de la fruta.

Ahora la idea es expandir el uso de esas instalaciones a otras cadenas de valor. La florícola, por ejemplo, es una de las que más potencial tiene por las condiciones agroecológicas de la provincia. Pero también puede ser utilizada para otras frutas de alto valor e incluso para la semilla de maíz producida en contraestación.

Mucho se habla de la cooperación pública privada, que implica no solo la vía bilateral con la Nación, sino la cooperación con los gobiernos provinciales y municipales.

Acá tenemos un excelente ejemplo de ello, que implica poner el foco en la generación de puestos de trabajo (se estima que 30.o00 personas están involucradas en la producción de arándanos) y de desarrollo regional. ¡Que se repita!