Archivo - Enero, 2014

La genética de soja goza de buena salud: la inscripción de cultivares logra nuevo récord en 2013

Por Javier Preciado Patiño

De acuerdo a los registros del Instituto Nacional de Semillas, durante 2013 los mejoradores  pusieron a disposición de los productores argentinos 59 nuevos cultivares de soja.

La novedad ha sido consignada en el primer informe de 2014 de RIA Consultores, que agrega una serie de datos que ponen en perspectiva el logro de la industria semillera local.

a) Se trata de una cifra récord. Lo máximo registrado hasta el presente fueron 48 cultivares en un mismo año.

b) El 97% de lo registrado fue desarrollado en la Argentina. Solo dos variedades fueron introducidas y el origen fue Brasil

c) Ha sido relevante el impacto de la tecnología BtRR2 (Intacta). Se inscribieron 15 cultivares en la primera campaña luego de la liberación de la tecnología.

d) Es un mercado llevado adelante por empresas locales. El principal obtentor es Asociados Don Mario con 24 cultivares, seguido por Nidera con 10. En tercer lugar se ubica la Cooperativa Santa Rosa, una asociación de semilleros multiplicadores, con 7 nuevos cultivares, la misma cifra que la inscripta por FN Semillas, el semillero de Salto recientemente adquirido por Bayer CropSciences. Monsanto, Agseed, y Sursem/Relmó fueron los obtentores que también anotaron cultivares este año. ACA es otro importante desarrollador de genética, pero que este año no anotó nuevos cultivares, al igual que Syngenta.

Es importante destacar algunas consideraciones del citado informe. En los 90 la inscripción promedio fue de 16,2 cultivares por año. Esa cifra saltó en la década siguiente (2000/09) a 31,4, es decir que prácticamente se duplicó. Mientras, en los primeros cuatro años de esta década la inscripción promedio trepó a 44,3 por año, 41% más que en la década precedente.

En lo cualitativo es destacable la expansión de las empresas argentinas a los mercados regionales, incluso el gran mercado brasileño, que ya es prácticamente el primer productor mundial de la oleaginosa. La experiencia de Don Mario en este sentido es un ejemplo de la transnacionalización de una compañía argentina basada en el conocimiento.

Y el mainstream puede traer más satisfacciones aún, como el desarrollo de Bioceres con las sojas resistentes a sequía, que incorporan el trabajo del equipo de Raquel Chan en la UN del Litoral y el apoyo del MINCyT a la iniciativa, otro ejemplo de positiva articulación público privada.