Archivo - Marzo, 2014

La única verdad es la realidad: la pequeña cooperativa cordobesa que ya exporta leche en polvo a China

Por Javier Preciado Patiño

James Craik es una pequeña localidad cordobesa de 6.000 habitantes. Allí se emplaza desde 1926 su cooperativa agrícola, que arrancó siendo de ramos generales, para convertirse en los años 40 en tambera, por el sesgo que había tomado la producción de la región.

Hasta los 60 y la primera mitad de los 70 había vivido un continuo crecimiento, que llevó a los cooperativistas a montar una planta de elaboración de quesos y de secado de leche, una forma de agregar valor y defender la economía de sus socios. Pero justo con la inauguración de su planta de secado (en 1977) comenzó un largo periodo de oscuridad, que fue común a todo ese segmento de la economía social. “Empezó con el Proceso (Militar) y se continuó durante los 90 hasta la crisis de 2000 y 2001″, recuerda José Luis Volando, hijo del mítico dirigente de la Federación Agraria, Humberto Volando, presidente del Consejo de Administración de la cooperativa.

Pero en estos diez años la tendencia se revirtió y la cooperativa retornó a su senda de crecimiento. Construyeron una planta de cereales nueva (están asociados a la ACA), también una nueva estación de servicios y modernizaron la planta de lácteos, que quedó habilitada a fines de 2012 para la exportación.

Pero ahora han dado un paso relevante; comenzaron a exportar leche en polvo a China, en un volumen mensual que va de 50 a 100 toneladas mensuales.

“El mercado chino maneja volúmenes gigantescos, pero para nosotros es un logro poder ser parte del abastecimiento de ese mercado”, opina Volando. A pesar de haber estado dos veces en China para conocer el mercado, la operación se está realizando por medio de un trader internacional. “El barco donde van nuestras 100 toneladas de leche en polvo lleva 6.000 para China”, ilustra el dirigente y productor cooperativo.

La cooperativa recibe diariamente unos 120.000 litros de leche de unos 40 productores asociados, que terminan transformados en quesos y leche en polvo. “Mediante el proceso industrial le estamos duplicando el valor a la leche que recibimos”, explica Volando.

Esto es ni más ni menos el efecto del agregado de valor en origen que tanto se pregona y que, dicho sea de paso, le da empleo a 100 personas en esa localidad de 6.000 habitantes.

En un momento en que algunos sectores gremiales manifiestan una situación terminal apocalíptica para lechería, Volando echa un manto de cordura sobre la situación, dejando tres conceptos clave.

1.- El precio de la leche fluida no es el ideal pero se va acomodando, aunque con algún retraso. Hoy ronda los $2,60 a $2,70 y está mejorando. Sin embargo, los $3,60 que reclaman algunos sectores solo serían pagables por empresas dedicadas 100% a la exportación.

2.- El Estado ha generado herramientas útiles para el sector, como son los fondos rotatorios que a esta cooperativa le permitieron ponerse en condiciones de exportar. “Lamentablemente ni el sistema bancario ni el impositivo hacen diferencia con el cooperativismo”, apunta Volando, en el sentido que muchas normas burocráticas terminan complicando el acceso al crédito para las cooperativas.

3.- El hecho de que estén pudiendo exportar a China habla de una función ineludible del Estado que es la apertura de nuevos mercados, y que en este sentido ha funcionado a la perfección.

Hoy, la exportación de 100 toneladas de leche en polvo mensuales representa para la cooperativa una facturación de $4 millones o el 20% de los ingresos. La idea no es tanto avanzar en volumen -quieren cuidar el abastecimiento al mercado interno- sino en darle continuidad y en aliarse con otras cooperativas similares para hacer un volumen mayor en conjunto o para avanzar en otras especialidades como es el concentrado del suero.

Volando también destacó la acción de la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe), como facilitador de la articulación público privada en favor del cooperativismo agrario. Precisamente, dirigentes de la Fecofe estuvieron en febrero en la Gulfood de Dubai buscando nuevos mercados y clientes para las cooperativas asociadas.

En los tiempos por venir, la minería va a ser la gran aliada de la producción agropecuaria

Por Javier Preciado Patiño

Si pensamos en Australia, seguramente se nos viene la imagen de su ganadería ovina, de su producción de trigo e incluso de su producción bovina. Pensamos en Australia también como un país agroalimentario de avanzada, que le exporta sus cortes cárnicos a mercados como el estadounidense o el japonés.

Sin embargo, ese enorme país ha vivido una revolución en su economía que hace que en la actualidad 6 de cada 10 dólares que ingresan por su comercio exterior provengan de la minería y la energía. Por el contrario, el sector rural solo aporta 1 de cada 10, por debajo incluso de la industria.

En la Argentina estamos en las antípodas. No solamente nuestro comercio exterior es mucho más débil que el australiano, sino que acá el campo y la agroindustria aportan 6 de cada 10 dólares que ingresan por exportaciones, con el complejo sojero siendo responsable de más del 25% de todas las ventas al mundo.

Esta situación no solo no refuerza la idea del “campo como el motor de la economía” si no que expone al sector a una debilidad tremenda. Porque siendo un factor determinante en la generación de riqueza para el país, está sujeto -como es lógico- a ser la fuente recaudatoria para el sostenimiento del Estado y las políticas de redistribución.

En dos ocasiones, la Presidenta de la Nación manifestó que le gustaría vivir en un país donde la industria subsidiara al campo. Lo que quiso decir es que es necesario “licuar” el peso relativo del campo, para poder cargarle las espaldas al sector industrial.

Esto es lo que se podría lograr en forma relativamente rápida si el país apuesta el desarrollo de la minería. Para ponerle números concretos, en Australia, mientras el agro aportó en 2011 33.000 millones de dólares (de ese país), la minería y la energía “facturaron” 174.000 millones.

Recientemente, el gobernador bonaerense y aspirante al Sillón de Rivadavia, Daniel Scioli, se reunió con la cámara que agrupa al sector minero en la Argentina. La idea de un rápido desarrollo de la mano de una minería sustentable tiene una serie de ventajas en el corto plazo: capta inversiones y genera recaudación de derechos de exportación. La cuenta del gobernador es sencilla: Chile exporta diez veces más que la Argentina en el rubro minería “y la cordillera es la misma”.

El impacto para el campo sería sumamente positivo. Por empezar le quitaría la presión de ser la fuente de dólares del país y en segundo lugar habría una nueva fuente de ingresos para llevar adelante políticas activas en otros sectores e incluso en materia de infraestructura.

Volviendo a Australia y para cerrar el comentario, el hierro, el carbón y el oro, encabezan el ránking de exportaciones. El primer producto agro que aparece es el trigo, en el puesto 8 y la carne bovina, en el puesto 10.