Archivo - Febrero, 2015

Edición génica, la nueva ola biotecnológica. ¿Ahora que van a argumentar los ambientalistas?

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Por Javier Preciado Patiño

La ingeniería genética está realizando unos progresos increíbles para mejorar los cultivos. La primera era estuvo marcada por la transgénesis, es decir la incorporación de genes de terceras especies, para otorgar una característica deseable a los cultivos. La resistencia a herbicidas y la capacidad de generar su propia protección contra los insectos (disminuyendo así el uso de plaguicidas) han sido dos desarrollos dignos del Premio Nobel.

Pero lo que está viniendo es aún más impresionante. Hay una serie de compañías de escala media, cuyo principal activo es el conocimiento científico, que están desarrollando nuevas vías para el progreso de las especies vegetales.

Estos emprendimientos trabajan con nuevas tecnologías, como es la “edición génica“, que permite silenciar la expresión de genes no deseables, o por el contrario sobre expresar otros de interés. De esta manera tenemos plantas cuyo ADN es idéntico a la original, solo que expresan mejor ciertas características.

Cellectis Plant Sciences, derivada de la biofarmacéutica francesa Cellectis, está desarrollando cultivares de trigo con menor contenido de gluten, lo cual puede constituir una enorme solución para los celíacos, gracias a la tecnología de la edición génica. También desarrollan una papa que al ser almacenada en cámara de frío no reduce sus almidones a azúcares y consecuentemente al momento de ser freída genera 90% menos de acrilamida (una sustancia potencialmente cancerígena) que una papa común.

En esta misma línea de trabajo la tiene JR Simplot, una gran compañía papera de los EE.UU., solo que han logrado desarrollar esta papa pasando ADN de papas salvajes a las variedades cultivadas. Algo similar, es decir manipulando el propio ADN de la especie, logró Okanagan Specialty Fruits, con una manzana que no se amarrona cuando se la corta o pela.

También una compañía “chica”, Cibus Global, ha desarrollado un cultivar de colza resistente a las sulfonilureas (un herbicida) sin necesidad de recurrir a la tecnología transgénica. La compañía californiana es muy clara en que su foco es el desarrollo de cultivos especiales no transgénicos. El slogan de la empresa es “líderes en edición génica de precisión”.

Otra californiana que tiene una pata en este negocio es Arcadia BioSciences, una firma aquí conocida por haberse asociado a Bioceres para el desarrollo comercial de cultivares tolerantes a sequía, mediante la incorporación de un gen identificad0 y aislado por el equipo de la Dra. Raquel Chan. Aunque estos cultivares (Verdeca) llevan tecnología transgénica, hay desarrollos ya realizados, como cártamo con alto contenido de aceites Omega 6, obtenidos por vía no trangénica.

La pregunta es cómo va a reaccionar el fundamentalismo ambientalista a estos avances. Hasta ahora argumentaban que no había suficiente evidencia de que incorporar un gen extra especie era inocuo para la salud y el ambiente. Ahora que se están logrando cultivos intervenidos pero a partir de manipular el propio ADN de la especie, ¿qué van a decir? ¿Que manipular el ADN es satánico? ¿Que no corresponde que el hombre altere lo que está en la naturaleza? ¿Cómo justificarían decir no a un trigo apto para los celíacos o a un aceite que no es necesario hidrogenar?

Por suerte  la ciencia va avanzando más rápido que el oscurantismo ambiental.