Archivo - Mayo, 2015

Ya en 2012, CFK hablaba de reconocer la propiedad intelectual en las semillas


Por Javier Preciado Patiño

La presencia del Jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, en la reunión con entidades de productores, cámaras semilleras, cadenas de cultivos y acopios, fue una clara señal que la más alta instancia del Poder Ejecutivo Nacional ha decidido involucrarse en la problemática de la semilla, la biotecnología y la propiedad intelectual.

Junto al ministro Carlos Casamiquela y el secretario Gabriel Delgado, la reunión se dio en el contexto de un mercado de semillas de soja donde solo 1,5 de cada 10 hectáreas se siembra con semilla fiscalizada, y donde la tecnología Intacta, la segunda que llega al cultivo desde 1996, quedó en el ojo del huracán por el tipo de contrato para acceder a ella.

Pero Intacta es apenas la punta del iceberg de un aluvión de tecnología que puede llegar al cultivo oleaginoso en los próximos años, que abarca desde desarrollos de otras compañías globales hasta el llevado adelante por la Dra. Raquel Chan, con el Conicet y Bioceres para resistencia a sequía, gracias a un gen identificado en el girasol y trasvasado a otros cultivos. Este hallazgo es un emprendimiento que el Indear (Instituto de Agrobiotecnología Rosario, fruto del acuerdo entre Bioceres y el Conicet) ahora lleva adelante con la californiana Arcadia BioSciences y que recientemente incorporó a Dow AgroSciences como socio estratégico para su desarrollo comercial.

Pero esto no es todo. La Argentina podría estar llevando adelante un triple apilado sumando dos eventos desarrollados por una compañía china; sería una soja resistente a sequía, insectos y herbicidas desarrollada conjuntamente por los sistemas científicos tecnológicos de nuestro país y China.

Lo de Intacta vino a patear el status quo que había desde tiempos de la RR1, pero no por la tecnología en sí misma, sino por la pregunta, ¿qué marco ofrece la Argentina para quienes están innovando en el campo de la genética, sean del exterior o nacionales, públicos o privados?

Al respecto es interesante recordar las palabras de la Presidenta de la Nación cuando inauguró las sesiones ordinarias del Congreso, el 1 de marzo de 2012. Allí, la primera mandataria dijo: “Hace unos días tuve el orgullo (…) de comunicarme con la doctora Raquel Chan, una científica argentina, miembro del Conicet, que junto con otros investigadores de la Universidad del Litoral han descubierto un gen del girasol que lo pueden pasar a la soja y a otros cereales para suprimir el estrés hídrico sin afectar la productividad. (…). Bueno, ahora encontraron la forma, científicos argentinos que lo han patentado – patente argentina –

asociados con una empresa argentina que acaba de firmar unjoint venture con una empresa de origen estadounidense para la explotación a nivel mundial de este descubrimiento que puede reportarle al Conicet, en términos anuales, teniendo en cuenta únicamente el mercado interno, algo así como 95 millones de dólares de regalías, a partir de su explotación que se desarrollará en el año 2014 y 2015″.

Si bien evidentemente CFK fue optmista con los plazos (recién estaría disponible para 2017/18), hay cuatro cosas que su mensaje deja bien en claro:

a) Una posición favorable a la innovación biotecnológica en los cultivos, en este caso vía transgénesis.

b) La valoración positiva de la innovación proveniente del sector público (universidades, también en este caso).

c) Valoración positiva de la interacción público privada, nacional e internacional. Recordemos la cuádruple alianza Bioceres, Conicet, Arcadia y Dow, que lleva adelante este proyecto.

d) El pago de regalías como recompensación a la innovación, en el plano del mercado interno, lo cual habla de un respeto por la propiedad intelectual.

Nadie en el gobierno debería desconocer las palabras de su jefa política. Por eso que la reunión con Aníbal Fernández puede ser el paso que termine destrabando la problemática del negocio de semillero. Porque a esta altura del partido ya parece claro que no son los pequeños productores o los agricultores familiares el problema, sino más bien todo lo contrartio: es en donde se da la mayor escala de producción donde aparece el gris entre uso propio, “abuso” propio y comercio ilegal.

Como dijo el Jefe de Gabinete, frente a los representantes de la Mesa de Enlace, “todos van a tener que tomar la sopa”. Días antes, el secretario Javier Rodríguez había anticipado lo central del debate, cuando sostuvo (en un congreso realizado en San Luis) que no se estaba discutiendo la problemática a un mes vista (elíptica alusión a los contratos Intacta), sino a cinco o diez años, asumiendo el papel central que la tecnología juega en el desarrollo nacional.