Archivo - Agosto, 2015

La última jugada de Grobo: asociarse con los Fogante para avanzar en el negocio de semillas

Por Javier Preciado Patiño

Lejos ya de los años en que decía que el futuro era Brasil, Gustavo Grobocopatel ha vuelto a enfocarse en el mercado argentino, luego de haberse anotado un poroto con la designación de Horacio Busanello como su CEO y la compra de Agrofina (defensivos agrícolas), lo que lo devolvió a las pistas del mercado de insumos local.

La novedad es la decisión de incursionar más fuertemente en el mercado de semillas, para lo cual puso al frente al ex Nidera, Guillermo Alonso. “Estamos con la venta de híbridos de distintas semilleras, pero la idea es crecer mucho en la multiplicación de semilla de soja y trigo”, anticipa Alonso.

Y con este objetivo, Grobo se asoció con la familia Fogante que en Marcos Juárez (Córdoba) manejan la firma Agrosudeste. Gemán, hijo de Rogelio Fogante (pionero de la siembra directa en la Argentina), apunta que esta asociación les permitirá a los Carlos Casares avanzar en el mercado de insumos en los departamentos de Marcos Juárez y Unión, en Córdoba, e incluso captar clientes en la región sur de Santa Fe.

Agrosudeste es un importante multiplicador de semillas de soja y trigo, en un volumen que normalmente ronda las 100.000 bolsas de soja y las 70.000 de trigo comercializadas por campaña. Un activo importante que aporta Agrosudeste a la sociedad es su planta de tratamiento de semillas, hoy un elemento clave para salir airoso en el negocio.

Los Fogante son parte de la red de multiplicación de Bioceres Semillas, así como cooperadores de Asociados Don Mario. Hoy Bioceres es una empresa nacional que está llevando adelante sus propios programas de mejoramiento, dejando atrás la fase de licenciamiento en el caso de la soja y de comercializador de la genética de trigo del INTA.

A futuro, Alonso no descarta que Los Grobo tengan su propia marca de semillas, incluso que puedan llevar adelante un programa de mejoramiento genético. Por lo pronto, la estrategia es seguir penetrando el mercado de los insumos, lo cual los ha llevado a cerrar un acuerdo similar con Novagro en Jesús María (Córdoba).

A la soja no hubo con qué darle como generadora de divisas en todos estos años

Por Javier Preciado Patiño

En el periodo que va de 2002 a 2014, los productos del complejo soja nunca representaron menos del 19% del total de las exportaciones argentinas y llegaron a alcanzar topes de 30 por ciento. Para ponerlo en términos prácticos, la soja aportó entre 1 de cada tres a cinco dólares que ingresaron al país en este periodo.

Como se ve en el gráfico, en los años siguientes a la salida de la convertibilidad, la participación de la soja se ubicó entre el 19 y el 24% del total de las exportaciones, con un promedio de 22 por ciento. En la segunda parte del período, es decir de 2008 a 2014, la participación del complejo trepó a entre el 25 y el 30%, con un promedio de 26%.

Metodológicamente, para la realización del gráfico se consideró el aceite de soja, las harinas proteicas, el poroto y el biodiésel, tal como lo discrimina el INDEC en sus informes.

El caso es que durante este periodo hubo productos agroindustriales de gran crecimiento, al menos hasta 2012, como fueron las harinas de trigo, los balanceados, los pet foods, la carne aviar y los lácteos. Sin embargo, todo este crecimiento conjunto no logró mover el amperímetro de la generación de divisas, que siguió funcionando al compás del complejo soja.

De todos modos no debería sorprender. La matriz exportadora argentina ha estado históricamente marcada por la demanda externa. El cuero en la época del virreinato (para lo cual se habilitaban las vaquerías), el charque o tasajo en el Siglo XIX, para darle de comer a los esclavos en el continente americano (negocio que se acabó cuando Brasil abolió la esclavitud), la lana para las factorías textiles de Inglaterra y Europa, la carne bovina fresca y congelada a partir de la aparición del frigorífico, el trigo y el maíz, ya en el Siglo XX, y finalmente la soja, motorizada por la demanda china.

¿Cómo continuará la evolución agroindustrial no sojera en los próximos años? ¿Involucionará debido al atraso cambiario y la creciente competencia en los mercados globales? ¿Se verá asimismo muy afectada por una eliminación o reducción de las retenciones? ¿Podrá mejorar su competitividad gracias a la incorporación de tecnología y un paquete de estímulos fiscales? ¿O su futuro solo dependerá de una fuerte devaluación que licúe los costos en pesos? Son muchas preguntas que no tardarán mucho en responderse.

Cómo es la estrategia de Bayer para meterse en el mercado de la genética de soja

Por Javier Preciado Patiño

La compañía alemana es una de las grandes players del agronegocio global. En su último balance (2014) el área de CropSciences facturó 9.500 millones de euros, mostrando un crecimiento de 7,7%, por encima incluso del crecimiento del grupo, que fue de 5,2 por ciento.

Sin embargo, la composición de sus ingresos se encuentra muy inclinada hacia los productos fitosanitarios. De esos 9.500 millones, 7.700 fueron aportados por herbicidas, fungicidas e insecticidas, mientras que solo 1.100 provinieron del rubro genético (semillas). El resto (700 millones) vino de las soluciones ambientales.

Pero sucede que hoy las soluciones a plagas, enfermedades o malezas, provienen de una combinación entre defensivos, genética y biotecnología. Lograr el equilibrio óptimo es lo que están buscando todas las compañías y de hecho el interés de Monsanto por Syngenta tiene que ver con la complementación de sus portfolios, el primero más genético y el segundo más químico.

Así, hace unos años en Bayer, que tienen posición en la genética de algodón, colza y arroz, decidieron ir por dos mercados genéticos más: el trigo y la soja. Y la soja significa el continente americano y particularmente la región sur, ya que entre Brasil, la Argentina y Paraguay se están produciendo más de 160 millones de toneladas de producción anual.

El desembarco arrancó en 2013, con la adquisición de FN Semillas en la Argentina, Granar (Igra) en Paraguay, y cuatro más en Brasil, la última de ellas Cooperativa Central Gaucha, de Rio Grande do Sul. Al mismo tiempo adquirió la compañía de inoculantes argentina Biagro, con lo cual también entra en la oferta de un insumo esencial para el éxito del cultivo. Hay que tener en cuenta que las compañías también se están moviendo para el lado de los biológicos, como lo hizo Monsanto con Novozymes (Nitragin).

Además ha montado estaciones experimentales (en el norte de Buenos Aires y en Tucumán), que se integran a la red global de mejoramiento del cultivo. Para el breeding buscó lo mejor que había en el mercado, como es María Eva González, formada en Nidera y Monsanto, o Marcela Díaz, ex Relmó, para el desarrollo comercial de la genética.

Con esta plataforma, más lo realizado en los EE.UU. con una estrategia similar, Bayer lanzó Credenz, como marca global para su genética de soja. Con esta marca, en la Argentina enfrentará a dos pesos pesados como son Don Mario y Nidera, los líderes del mercado local. También deberá enfrentar a Asgrow, una de las marcas más fuertes en el mundo que Monsanto está relanzando en la Argentina, a partir de la liberación de la tecnología Intacta.

Pero también están en el juego otros obtentores como Syngenta (con la marca SPS), Sursem, Santa Rosa y ACA, mientras que Dow prepara su desembarco y LDC Semillas apuesta al negocio del licenciamiento.

Es que la genética es la base para montar los traits, y ahí aparece la tercera componente en este aposionante juego. Bayer está llevando adelante un fuerte programa de desarrollo, a y su original evento de resistencia a glufosinato de amonio (Liberty Link), le está agregando uno nuevo a los herbicidas del tipo HPPD, como el isoxaflutole.

En este rubro, el de soluciones combinadas de biotecnología y herbicidas para las malezas resistentes, la competencia se avecina más que fuerte. Ahí están Dow con Enlist (glifosato + 2-4D) y Monsanto con Xtend (glifosato + dicamba), pero también está la tecnología de Basf, Cultivance, de resistencia a las imidazolinonas.

Con el desarrollo comercial de Credenz, Bayer lograría posicionarse en este exclusivo grupo que combina la oferta de las dos tecnologías, más un germoplasma propio.

Claro que un elemento clave, considerando el mercado argentino, va a ser la formalidad que se logre en materia de semilla de soja, ya que el actual 15% que representa la semilla fiscalizada sobre el área sembrada total, es un elemento muy negativo para el desarrollo de un mercado serio y competitivo.

El Minagri como trampolín en la hoja de ruta de Omar Perotti para gobernar Santa Fe en 2019?

Por Javier Preciado Patiño

Quienes lo escucharon en el acto de la Federación Argentina de Municipios, donde el orador de cierre fue el candidato Daniel Scioli, aseguran que Omar Perotti, el ex intendente de Rafaela que protagonizara el Triple Empate de Santa Fe, hizo foco en las cuestiones del agro y sus cadenas de valor cuando le tocó subir al estrado.

El acto de la FAM en Costa Salguero mostró la base de apoyo pejotista al proyecto del gobernador bonaerense, donde no era casual que estuviera Perotti, quien durante la campaña santafesina recibió un claro y contundente apoyo de Scioli (hoy mismo su campaña a la senaduría está pegada a la cara del ex motonauta).

Después de levantar ocho puntos porcentuales desde las PASO provinciales hasta la elección a gobernador y quedar a un punto y pico del ganador, Perotti se convirtió en el nuevo héroe peronista, emergiendo entre la sombra de María Eugenia Bielsa –que monopolizaba la condición de peronista capaz de ganarle al socialismo- y Agustín El Chivo Rossi, el kirchnerista de paladar negro, estigmatizado como mariscal de la derrota peronista en las tierras del Brigadier López.

Perotti le devolvió al peronismo el sueño de volver al gobierno de la provincia después de tres mandatos socialistas consecutivos . Y ahí aparece la hoja de ruta que en el peronismo trazan para llevar al rafaelino a la gobernación.

En una primera instancia va a competir por la senaduría nacional, que se definiría entre el Frente para la Victoria y el Socialismo, ya que después del fracaso de Miguel Del Sel y el PRO, los votos peronistas no K que habían levantado al Midachi casi hasta el triunfo, volverían al PJ de la mano de Perotti y no al reutemismo aliado del PRO

Pero el plan Perotti Gobernador no se haría desde el Senado en caso de ganar la banca de la minoría o las dos de la mayoría. Se haría desde un ministerio, que otorga más visibilidad, y ahí aparece en el radar el de Agricultura, Ganadería y Pesca.

El supuesto es que en un gobierno de Scioli el “conflicto” del campo se reducirá a su mínima expresión. El paraguas sciolista es tan amplio que hay lugar para todos. De manera que Perotti podría desplegar una gestión fuertemente orientada a recomponer la relación con la patria chacarera, el tambo y la ganadería, lo que sí le otorgaría el plafón necesario para aspirar a la competencia electoral de 2019.

Un tema no menor es quién reemplazaría a Perotti en el senado en caso de entrar. Si ganara la banca por la minoría, entraría la que ocupaba el segundo puesto, que es María de los Ángeles Sacnun, una militante de Firmat, identificada con La Cámpora. Si entraran los dos y Perotti dejara el cargo, lo sucedería, su suplente, Roberto Mario Mirabella, también de Rafaela y diputado provincial. De manera que todo quedaría “en casa” en cualquiera de los dos casos.

De todas maneras el camino es largo y habrá que ver, en caso de triunfar Scioli, cómo administra las relaciones de fuerza y quien resulta premiado y quien castigado. Hace días atrás dijimos que para el cargo también asomaban la actual secretaria de Desarrollo Rural, Carla Campos Bilbao (que eventualmente se perfila muy bien para el INTA), y que no había que descartar a hombres muy próximos al gobernador como Gustavo Marangoni o Alejandro Rodríguez. Primero las PASO y luego las generales irán definiendo el panorama.