Archivo - Enero, 2016

Y al final, el maíz le ganó al FAS teórico

Los cambios en el marco normativo del maíz, básicamente la flexibilización del régimen de exportación, sumado al general incremento del tipo de cambio, surtieron rápido efecto sobre el cultivo.

Por un lado dinamizó la decisión de último momento de la siembra. El informe mensual del Ministerio de Agroindustria correspondiente a enero elevó la estimación del área maicera en 290.000 hectáreas, para colocar la superficie nacional en 5,69 millones, lo que reduce la brecha respecto de la campaña 2014/15 al 5%, cuando en la previa se hablaba de una caída drástica. El informe adjudica este incremento de último momento al “cambio en las condiciones comerciales”.

En paralelo, un fuerte movimiento de registro de exportaciones ocurrió durante enero, luego de que el sistema ROE fuera sustituido por el DJVE. La consultora RIA señala que al viernes 23 de enero ya se habían registrado exportaciones por casi 10 millones de toneladas, un número inusual luego de meses de escasa actividad.

De ese volumen, un 35% correspondía a maíz de la vieja cosecha, mientras que el resto pertenece a la 2015/16, con los cultivos en plena evolución. Esto demuestra que todavía queda mucho maíz viejo sin comercializarse y que el nuevo marco comercial está incentivando a que el productor se deshaga del cereal.

Carlos Boglioli, operador de la corredora Roagro (en Rosario), señalaba el lunes 25 que el mercado estaba muy “caliente” para el maíz y que para las operaciones del físico se estaban  ofreciendo precios de $2.050 por tonelada e incluso hasta $2.100 para operaciones con volúmenes importantes.

Lo destacable de estos valores es que se ubicaban por encima del FAS teórico que da el Ministerio de Agroindustria, que para el lunes se fijaba en $2.030 por tonelada. Al menos para lo que refiere a este cultivo, la brecha parece haberse cerrado.

Consideremos que al momento de las primarias, en agosto del año pasado, el FAS teórico rondaba los $1.000 y que había una brecha importante entre este valor y el que pagaba el mercado del disponible.

Tras la primera vuelta -y cuando se empezaba a tomar por posible un cambio en el Gobierno- el valor del maíz empezó a superar los $1.100, donde permaneció hasta el 18 de diciembre, cuando tras los anuncios macroeconómicos, saltó a los $1.900 por tonelada.

En tanto, de acuerdo con Boglioli, de Roagro, el valor en dólares del maíz argentino se ubicaba por encima de Chicago, en alrededor de unos diez dólares. “El mercado le está otorgando un premio al grano argentino”, apuntaba al momento de explicar esta situación poco frecuente, que se basa en una fuerte demanda internacional, que puede ser suplida desde nuestro país.

En tanto, hay que ver cómo evoluciona la industria local cuya materia prima es el maíz, que en el término de unos pocos meses tuvo que absorber un incremento del ciento por ciento.Acá está el caso de la joven industria del bioetanol, pero también el feedlot, las granjas avícolas y porcinas, y el tambo.

Por último, y en base a esta experiencia, hay que ver si también se va a acomodar el precio del trigo, en función de una fuerte puja entre los exportadores y las industrias del consumo interno.

El bioetanol pierde ante su materia prima

El nuevo escenario macroeconómico marcado esencialmente por la devaluación y la eliminación de las retenciones para todos los granos excepto la soja plantea desafíos muy fuertes para la industria de transformación de las materias primas del agro, si no hay una corrección vía medidas económicas.

Tomemos el caso del bioetanol, por ejemplo, una industria que en unos pocos años pasó de cero de producción a más de 800.000 metros cúbicos anuales y que generó un nuevo destino para el maíz, con un consumo que ronda el millón y medio de toneladas, y que tiene un potencial de crecimiento muy grande.

Son inversiones situadas en el interior profundo de la pampa húmeda, como Río Cuarto, Alejandro Roca o Villa María, todas en la provincia de Córdoba.

El caso es que el Gobierno Nacional le fijó un precio al litro de bioetanol de maíz de $8,02, un 5% más que en diciembre. Pero en el ínterin, el precio del maíz se disparó un 60% y el del dólar un 40%. Así las cosas, hoy se da la peor relación entre el producto industrial y su materia prima.

En setiembre de 2014, un litro de bioetanol equivalía a 9,3 kilos de maíz. Quince meses después, un litro de bioetanol apenas compra 4,3 kilogramos del cereal.

La caída de la relación supera el 50 por ciento. La industria del bioetanol enfrenta un panorama complicado. Por un lado está la suba del precio del maíz -que es su principal insumo-, pero también la de otros insumos dolarizados, como las enzimas, la urea o el gas, sin hablar de precios que ya se van acomodando, como los combustibles, que en enero experimentaron una suba de 6 por ciento. Frente a esto, el valor del bioetanol iría aumentando de a 5 puntos porcentuales mensuales, porque ese es el máximo que fijó la normativa promulgada durante el gobierno de CFK.

Frente a ese panorama, los industriales del bioetanol asumen que tendrán que afrontar un quebranto durante este primer semestre del año, a menos que el Gobierno Nacional modifique el marco normativo y permita incrementos mayores. La situación es especialmente mala para las nuevas inversiones, donde el peso de las amortizaciones y de los préstamos tomados impacta más duramente que en las plantas más antiguas.

Hay que considerar que una planta de 150 millones de litros de capacidad por año demanda una inversión de 150 millones de dólares, ya que se estima un dólar por litro de capacidad de producción.

La relación respecto de la divisa norteamericana es también negativa. Hasta hace dos años, la relación era uno a uno entre un litro de bioetanol y un dólar. Pero el cambio normativo ocurrido en 2014 y el desdoblamiento entre origen caña y origen maíz alteró esta ecuación. Ahora, con una devaluación en tor- no del 40%, un litro del biocombustible de maíz cuesta menos de 60 centavos de dólar.

La expectativa en la industria es, por un lado, la corrección del tope a la suba mensual (fijada en 5%) y por el otro, el aumento del corte obligatorio.

En ese sentido se espera que, prontamente, el presidente Macri anuncie (seguramente en el norte del país) el aumento al 12%, con la expectativa que un punto porcentual sea para la industria cañera y el otro para el maíz. Para los ingenios, atrapados en la crisis que le provoca un mercado mundial del azúcar en retroceso, colocar el bioetanol que producen a un valor 28% más alto que el del maíz (el valor para la industria azucarera supera los $10 por litro) es un factor de supervivencia ineludible.

En tanto, para la joven industria del bioetanol de maíz, la posibilidad de recuperar prontamente una ecuación rentable con la materia prima es esencial para que vayan apareciendo más inversiones que agreguen valor.