Archivo - Febrero, 2016

La soja fluyó rápido hacia los puertos

Rubén Silva, gerente de la planta de crushing de Renova en Timbúes (Santa Fe), explicaba este lunes 22 de febrero al grupo que visitaba las instalaciones, que la fábrica había estado operando a plena capacidad durante el mes de enero, esto es rondando las 20.000 toneladas diarias.

Se trata de la línea de crushing más grande del mundo. Pueden descargar un camión cada dos minutos para que luego la soja que se vierte en las rejillas entre en un proceso continuo de separación. Primero la cáscara y su pelleteado, después el quebrado, luego el laminado en las 48 prensas con las que cuenta para ese fin, posteriormente el expandido, y luego la separación por solvente del aceite de la harina, de tal manera que en menos de un día puede cargar un Panamax con 50.000 toneladas de harina proteica.

Lo novedoso es que esto esté ocurriendo en el mes de enero, un mes donde la oferta del poroto empieza a flaquear y normalmente las plantas aprovechan para hacer el mantenimiento. Pero esta campaña las cosas se invirtieron. Cuando los productores avizoraron que podía arrancar un ciclo político diferente, con menos retenciones para la soja y un tipo de cambio más alto, se mostraron más remisos para comercializar. Estratégicamente Renova aprovechó ese mes de noviembre para adelantar la parada de mantenimiento. Así cuando a mediados de diciembre se liberó el tipo de cambio y le sacaron 5 puntos a los derechos de exportación, el negocio se reactivó.

Directivos de la Bolsa de Comercio de Rosario, que organizaron la visita a la planta, señalaron que estimaban que en enero se habían molido entre 3,2 y 3,7 millones de toneladas de soja, un número inusual, considerando que en enero de 2015 la molienda había sido de 1,8 millón de toneladas y que el mejor año que se había molido (en 2012) no pasó de 2,5 millones de toneladas.

Guillermo Rossi, analista de la BCR, señalaba que durante enero las exportaciones de harina de soja treparon a casi 3 millones de toneladas, el doble que en enero de 2015 y del 14, y el triple que en enero de 2013. Así las cosas, se espera que la campaña comercial 2015/16, que va de abril a marzo, termine con una molienda récord de soja en torno de los 45,5 millones de toneladas. La Argentina vuelve a sacar chapa de campeón en materia de su complejo oleaginoso.

El punto es que la cosecha que se viene parece que estará un poco por debajo de la pasada, unas 58,5 millones de toneladas y que el mercado internacional no presenta muchas señales como para esperar que los precios del poroto se acomoden de nuevo a la suba. Las economías más dinámicas de los últimos años están ralentando su crecimiento y la oferta y los stocks granarios están sobrepasando a la demanda.

De todas maneras, como dijo Julio Calzada, responsable de las investigaciones económicas de la BCR, el actual precio del poroto está tanto lejos de los mejores, como de los peores, al recordar que en 2006 la soja tocó un valor de 170 y pico dólares por tonelada.

Mucho por hacer. Pero lo más interesante de la visita a Renova fue conocer cuánto más valor agregado se le puede meter al poroto. A partir del desgomado del aceite crudo se pueden obtener un sinnúmero de derivados, como la lecitina, que se ha convertido en un producto cada vez más buscado por la industria alimenticia. Lo mismo con el glicerol que sale del proceso de elaboración del biodiésel y con la obtención de vitamina E a partir también del aceite desgomado.

La idea es ver el día de mañana no ya un polo oleaginoso, sino uno oleoquímico, donde el grano se pueda desagregar en la mayor cantidad de partes posible, donde en cada etapa se le agregue el mayor valor y trabajo local posibles.