Aníbal Fernández y su desKfeinado gabinete agro


Por Javier Preciado Patiño
Durante la interna a la gobernación bonaerense, el arco opositor y una parte de la prensa presentaban a Aníbal Fernández como el hombre del ultra kirchnerismo para la provincia. Sin embargo, sus primeros pasos camino a las elecciones generales distan mucho de encajar en esa definición.
Lo primero que hizo fue presentar su gabinete agropecuario, el “superministerio” del cual venía hablando en las semanas previas, donde los representantes de La Cámpora brillaron por su ausencia.
Para el ministerio de Asuntos Agrarios, que en 2015 tuvo un presupuesto de $280 millones, optó por Roberto Domenech, un veterano dirigente de la industria alimenticia (es vice de la Copal), que ya lo había acompañado en los tiempos del interinato de Eduardo Duhalde, como subsecretario en la cartera Agrícola, cuando Haroldo Lebed (que en la campaña se alineó con Aníbal) ocupaba el cargo de secretario de Agricultura, y Aníbal el de ministro de la Producción.
Domenech es un avezado articulador de lo público con lo privado, cuyo principal logro ha sido pilotear los diez mejores años en la historia de la industria avícola. Si bien en el sector primario produce cierta urticaria por ser sus representados uno de los beneficiarios del maíz “barato” (por efecto de las retenciones y manejo de la exportación), su nominación es una apuesta a la industrialización de la ruralidad y la agregación de valor en origen.
Pero la sorpresa fue la postulación del secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Gabriel Delgado, para suceder a Gustavo Marangoni al frente del Bapro, una superestructura que maneja un presupuesto de $11.600 millones (en 2015).
En la interna del FpV, el segundo de Casamiquela apostó por Aníbal y ganó. Aseguran que la relación la construyó desde cero, acercándole un plan estratégico para la provincia, en el que colaboró su equipo del INTA, ámbito del cual provenía Delgado.
Economista agrario oriundo de Cnel. Suárez, no se puede decir que Delgado sea un representante del kirchnerismo de paladar negro. Con un posgrado en la Universidad del CEMA, una vez arribado a la SAGPyA (donde sucedió a Lorenzo Basso) se hizo acreedor del aprecio del establishment agropecuario, cumpliendo un rol clave en la construcción de puentes con las organizaciones técnicas del agro y el sector de la tecnología agrícola.
La foto de Aníbal con la líder de Aapresid, Pilu Giraudo, y Delgado, luego del furcio del candidato sobre la responsabilidad de la siembra directa en las últimas inundaciones, tuvo mucho impacto.
A Delgado le han asignado la misión de volcar todavía más al banco al sector productivo. Hoy la institución es uno de los principales, si no el principal, financiador del campo. En esta posición, Delgado podría dar rienda suelta a su conocimiento y experiencia en materia de fideicomisos, utilización de mercados de futuros, etcétera, etcétera.
Para las segundas líneas, Aníbal también optó por funcionarios de perfil técnico, muy lejos de los grupos propiamente K. El veterinario Jorge Dillon pasó estos doce años en la gestión en la ex SAGPyA, el Senasa y de nuevo en el Minagri como subsecretario de Ganadería, sucediendo a Alejandro Lotti. Hoy es un funcionario del área de Delgado, como lo es Mariano Lechardoy, desde la subsecretaría de Valor Agregado y Nuevas Tecnologías. También está en el equipo Luciano Zarich, uno de los principales funcionarios que tuvo la ONCCA de Marcelo Rossi, posteriormente trasladado al Senasa y regresado al Minagri de la mano de Dillon, con quien había trabajo en el organismo sanitario.
Paréntesis: De alguna manera este equipo le encorseta la gestión a Domenech, que habrá que ver a quién puede designar en el equipo.
Ahora, ¿por qué Aníbal hace esta apuesta, que parece más una apuesta a la ortodoxia y, si se quiere, al acuerdismo?
Posiblemente que el principal rival que le puede sacar votos peronistas sea el ex secretario de Agricultura, Felipe Solá, es una pista. Y que Eugenia Vidal desde el PRO sea la Esperanza Blanca del campo, la segunda.
De Aníbal se dice que tiene muy buena relación con Carbap, por más que no haya participado de su show de candidatos. Hay quien especula que alguna silla en el directorio del Provincia podría ir para el sector ruralista.
Lo cierto es que la jugada del ex intendente de Quilmes para asegurarse la gobernación ya empezó a tensar los hilos de la interna, no ya K, sino pejotista, que observa un retorno al conservadurismo en materia de política rural, bajo una lógica financiera / economicista.
Se verá de ser electos Fernández en la provincia y Scioli en la Nación cómo se resuelven estas tensiones y cómo continuará la relación con los herederos del Modelo K.

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