Campo Gobierno, Dos Contrincantes que Muestran Signos de Cansancio

Como si se tratara de un combate de boxeo sin límites de rounds, el conflicto Campo Gobierno ingresa en una zona donde gana el que logre sostenerse en pie cuando el otro caiga rendido.

Da la impresión de que ya no es esperable un triunfo por knock out, ni que la toalla vuele desde el rincón anunciando el abandono de alguno de los contrincantes.

Durante un año, campo y Gobierno se han sacado chispas en el ring. Mostraron sus mejores golpes, pero también una alta capacidad de absorción. Son dos bravos contendientes dando lo mejor de sí, aunque en este caso no es un espectáculo que entretenga al público.

En el rincón del campo se encuentra la oposición, que al fin consiguió algo más que un sparring para enfrentar al kirchnerismo. Ahora tienen un noqueador. Y el rincón oficialista que tenía en el cuadrilátero a un Tyson que volteaba al rival en el primer round, el día que le tocó besar la lona vio cómo sus segundos lo abandonaban.
Campo y Gobierno vienen desgastándose mutuamente.

Hay una percepción creciente de que al ruralismo le cuesta cada vez más movilizar su tropa hacia la acción directa, al mismo tiempo que sostener las simpatías de los sectores urbanos, más preocupados hoy por mantener el empleo que por el mercado de Chicago, y que en el otoño pasado habían sido fervientes devotos de la causa agraria.

Los discursos se reiteran como negación constante de la contraparte pública. “No es suficiente” o “llega tarde” o “no tiene en cuenta tal o cual situación” son fórmulas que se desgastan de tanto ser reiteradas.

Las mega convocatorias de Palermo o incluso de Rosario, en 2008, se tornan difíciles de reiterar. Las imágenes aéreas muestran con crudeza esa realidad (se prefieren planos cortos o de baja altura para no dar idea de profundidad).

Así, aunque resulte extraño la dirigencia rural parece más incómoda en el papel de aceptar un acuerdo que en el de confrontar.

Pero en el lado del Gobierno las cosas tampoco van bien. Siguen anotando victorias en el Congreso (la última el adelantamiento de las elecciones), pero el liderazgo de Néstor Kirchner ya no resulta atractivo.

Los anuncios se suceden sin solución de continuidad, a razón de uno por semana, pero no logran mover la aguja del opinómetro, aunque en el caso de la coparticipación de las retenciones, la aceptación de los gobernadores parece que será masiva.

Los jefes de municipios o comunas rurales -que sienten el voto- perciben que su nombre resta en vez de sumar y buscan despegarse.

Pareciera que tampoco le resulta fácil convocar a figuras para ir a las urnas con el Frente para la Victoria. En Capital, Bielsa le habría dicho que no, mientras ve fugarse a Massa, una de las últimas incorporaciones.

Pero el 28 de junio las urnas serán los jueces que digan quién ha sido el ganador, o si hubo empate. Claro, si ambos peleadores llegan en pie para escuchar el veredicto.

Javier Preciado Patiño

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