El PJ chacarero, el contrapeso al eje bonaerense en la sucesión del kirchnerismo

La primera chicharra de alarma que sonó en el hasta ese momento monolítico poder kirchnerista vino desde dentro del PJ.

Fue un tiempo después de comenzado el conflicto por la 125, cuando un grupo de legisladores provinciales peronistas de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, que respondían a los liderazgos de Jorge Busti, Carlos Reutemann y Juan Schiaretti, emitieron un documento crítico de la posición tomada por el Gobierno nacional respecto de la cuestión agropecuaria.

Fue crítico no por tomar partido por el ruralismo, cosa que no hizo, sino por no adherir incondicionalmente al dogma K que bajaba desde la Casa Rosada y Olivos.

Con el correr de los meses, a medida que la Mesa de Enlace tomaba un perfil netamente opositor, apalancándose en los espacios de la Coalición Cívica, el Pro y el Radicalismo, estos pioneros del disenso dentro del PJ aparecieron en una oposición intermedia.

Incluso el ex gobernador Busti mostró hasta dónde llegaba su juego, cuando criticó con dureza el apriete sufrido por su mujer, diputada nacional, a manos de ruralistas extremos.

Jorge Lagna, diputado santafesino reutemista, definió bien la posición en diálogo con quien escribe estas líneas. “Para nosotros, los peronistas de paladar negro, Reutemann nunca se gorilizó. Siempre marcó una posición de diferenciación con el gobierno, pero no participó de actos de la Mesa de Enlace y nunca se fue del peronismo, a pesar de que fue tentando para integrar un frente anti gobierno”, dijo el diputado.

Estos legisladores han hecho de su militancia dentro del peronismo y su vinculación con el agro un punto de encuentro para su posición.

Victorio Firpo es un médico veterinario y senador provincial en Entre Ríos por el departamento de Feliciano, que resignó la presidencia de la Comisión de Producción de la cámara alta provincial por no compartir la política oficial.

Adscrito a la línea de Busti, Firpo reconoce como el momento de quiebre entre el interior y el gobierno central el 12 de marzo de 2006. “En ese momento teníamos en Feliciano la Fiesta del Ternero y el Gobierno cierra las exportaciones de carne. Desde ahí, las dificultades para el productor han ido en aumento y se ha llegado al punto, hoy, que desde una oficina en Buenos Aires, (Guillermo) Moreno dispone qué productores reciben una ayuda contra la sequía y qué productores no“, apunta.

Con Busti manifestando que aspira a conducir el PJ en lugar de Néstor Kirchner y Reutemann no ocultando sus aspiraciones presidenciales en 2011, finalmente parece estar consolidándose una alternativa política dentro del peronismo que se reconoce de naturaleza productiva agropecuaria y agroindustrial.

El cordobés Daniel Passerini, presidente del bloque PJ en la unicameral de la provincia meditérranea, adscrito al gobernador Schiaretti, afirma que tras las elecciones se conformará un bloque “federal” de legisladores nacionales en el cual convergerá el peronismo de la Región Centro.

“Aspiramos a que este proyecto se cristalice a partir del 10 de diciembre. El PJ es un movimiento federalista por antonomasia, anclado en la defensa de la producción agrícola, pecuaria y agroindustrial”, sostiene.

Pero como dice Firpo, la posibilidad de que estas tres poderosas provincias, que suman 46 diputados nacionales, aúnen fuerzas en el Parlamento, siempre ha encontrado resistencias, principalmente desde la Administración Central. “Este y todos los gobiernos nacionales han tratado de desarmar este poder regional, para negociar con cada uno en forma individual”.

Los hacendados bonaerenses o los gringos chacareros

Así las cosas, con vistas a las elecciones del 28 de junio, van conformándose dos ejes que se disputan la sucesión del poder K.

El primero, más vinculado a una derecha neoliberal, pivota sobre el acuerdo Macri – De Narváez, en donde Solá aparece con cierto desplazamiento. Es el puerto de Buenos Aires y su hinterland, buscando retomar el control de la Nación.

Enfrente aparece la Confederación, con sus caudillos provinciales. Son los gringos chacareros metidos en la política, para disputarle a la Nación el manejo de los recursos económicos.

Es, por qué no, la lucha histórica argentina por la Aduana y sus derechos, hoy bajo las gravitantes reteciones.

Como tercero en discordia aparece el pan radicalismo, en sus distintas fragmentaciones, buscando recuperar su cuota de poder y su influencia en la política.

La primera cuestión a dilucidar la noche del 28 de junio es qué código se utilizará para interpretar victorias y derrotas. Desde hace días, cada uno está tratando de imponer el suyo propio.

A partir de ahí, vendrán los posicionamientos. Si Reutemann gana con amplitud y De Narváez pierde, es una cosa.

Si el kirchnerismo gana en Buenos Aires (que dejaría muy bien posicionado a Scioli) y en Santa Fe, Rossi mina el triunfo de Reutemann, el panorama es otro. Si Stolbizer sobrepasa al Pro Peronismo, otra muy distinta. Si De Narvaez gana y Reutemann también habrá un escenario diferente.

Como decía Victorio Firpo: de estas elecciones saldrán las cuatro cuatro o cinco figuras que correrán la carrera para disputarle el poder al kirchnerismo.

Javier Preciado Patiño

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