Gobiernos y Cosechas ¿quién condiciona a quién?

Tal vez la historia política de la Argentina se pueda escribir a partir de las cosechas.

Por estos días he estado preparando un artículo donde trazo los paralelos entre los gobiernos de Alfonsín y los Kirchner en lo que a la cuestión del campo respecta.

Un dato interesante es que el radical había entrado al gobierno con una cosecha récord. Por primera vez se superaban las 40 millones de toneladas. Después vino la gran cosecha de la esperanza democrática y se llegó a las 44 Mt.

Por aquellos días, con Grinspun en Economía, Alfonsín decía que las retenciones eran un elemento de la política económica y que aquellos ingresos fiscales que se obtuvieran por encima de las 40 Mt iban a volver “en parte” al sector agropecuario que los había producido (rememora al Maíz Plus y Trigo Plus de CFK).

No voy a entrar en precisiones para no “quemar” el artículo que se publicará. Pero lo cierto es que la crisis de su gobierno, en 1988/89 coincide con una cosecha que se había desplomado a unas 27 Mt. De punta a punta había perdido el 40% de las toneladas.imagen-15

Saltando en el tiempo 20 años, los primeros años de Kirchner coincidieron con cosechas crecientes, aunque en esta ocasión los buenos precios de los granos eran un factor externo positivo del que no pudo gozar Alfonsín.

Sin embargo, el conflicto con el campo a partir de las retenciones móviles (cómo de hecho lo eran en el gobierno radical, donde se llegó a tributar el 32,5%) coincidió con un pésimo clima que está llevando esta cosecha a un estimado de 65 Mt, 30 millones menos que en 2007/08. La caída ronda el 33%.

Las elecciones del 28 de junio se realizarán bajo una lánguida cosecha. Y todo parece indicar que el kirchnerismo no saldrá bien parado de la elección.

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¿Es factible vincular cosecha y popularidad política? ¿Qué condiciona a qué?

Mi hipótesis es que existe un uso político de las buenas cosechas. En general, los gobiernos tienden a adjudicarse, directa o indirectamente, las trillas récord, sosteniendo que son la respuesta a las políticas implementadas.

Eso les vuelve como un boomerang desde la oposición y los grupos de interés contrarios, cuando dentro del ciclo agrícola, cae la producción rural.

Lógicamente, existe un efecto positivo en la economía cuando la cosecha es récord, y negativo cuando tocan pisos, que afecta a los gobiernos. Sin embargo, veo más concreto el uso político de las cosechas que su efecto real sobre la gobernabilidad.

Javier Preciado Patiño

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