La agregación de valor es lo que define la pelea de los “modelos”

Desde hace un tiempo a la fecha ha ganado fuerza la idea de que existe un modelo sojero o agroexportador, rémora del modelo vigente a principios del Siglo XX (la Argentina Granero del Mundo). Ese modelo, guiado por un nuevo orden mundial tiene a la soja como buque insignia, a los transgénicos, agroquímicos y sus transnacionales como punta de lanza, y a la depredación social y ambiental como principales consecuencias. Es la soja que acaba con el trigo, el maíz, el tambo, la cría, los bosques naturales, los pueblos originarios, etcétera, etcétera.

Es obvio cuál es el modelo antitético en esta visión y es fácil encontrarlo en distintos medios.

Desde mi apreciación esto constituye una evidente falacia. La controversia o el choque de modelos se da entre una agricultura que agrega valor y oportunidades para su sociedad, y otra que no.

Una agricultura que no agrega valor sería aquella que importara todos los insumos necesarios para producir los granos y exportara todo el grano tal cual sale de la trilladora por los puertos. Genera riqueza, pero para pocos.

Una agricultura que agrega valor es aquella donde los fertilizantes, agroquímicos, maquinarias y genética se producen en la Argentina. Una agricultura con una planta de urea en el país es mas valiosa que otra importando ese fertilizante. Una agricultura donde los genetistas y biotecnólogos desarrollan germoplasma y eventos, por los cuales cobran regalías del exterior en vez de pagarlas, es más valiosas que una que no. Una agricultura donde las fábricas de cosechadoras y tractores están dentro de sus fronteras sirve más a la sociedad que una donde la maquinaria se importa. Y si no, ahí está el ejemplo de la industria metalmecánica argentina.

Aguas abajo de los granos, la película es la misma. ¿Cuánto más grande es el PBI de Entre Ríos con la avicultura en su territorio que sin ella? 

Ahora el Grupo Lucci está inaugurando una planta de crushing en Santiago del Estero que va a procesar un millón de toneladas de soja al año. Los que conocen dicen que le ha cambiado la cara a Frías, el pequeño pueblo donde se instaló. 

Lo mejor de todo es que seguramente esa harina de soja se quedará en la región para producir proteínas animales. Simultáneamente se inaugura en Santiago del Estero un frigorífico para faenar 1.000 cabezas diarias. Son 150 puestos de trabajo directos en cada una. Todo se vincula, porque la región va a dejar de mandar sus granos al puerto y después traer la carne que consume. Eso es desarrollo local.

Mientras, en Brandsen se inauguró una nueva planta de pollos (Nutrisur) y avanza el megaemprendimiento de Ovobrand, que es soja y maíz convertido en huevo.

La realidad es que hay una agricultura extensiva competitiva. ¿Alcanza? No. Pero si le agregan pisos (procesamiento) y subsuelos (insumos), las oportunidades se multiplican geométricamente.

Por eso la discusión no es si de un lado está el “modelo sojero” y del otro la “agricultura social”. El debate pasa por cuánto más podemos avanzar con lo que tenemos hoy.

Es obvio que el fruto de las 18 millones de hectáreas de soja no va a poder ser convertido en proteína animal íntegramente y que se va a exportar la gran masa como poroto, harina o aceite. Pero una política direccionada hacia el agregado de valor puede impulsar la transformación.

El caso de Kruguer, en Pergamino es una muestra de una visión diferencial. Esta empresa que arrancó dando servicios de producción de semillas, le agregó valor a sus siembras con una planta de crushing y una avícola. Ahora van por la refinación del aceite, pero el gran salto lo están dando con las verduras congeladas. 

Los dueños se dieron cuenta que hacienda maíz dulce, arvejas y hortalizas de hoja (espinaca o acelga) mantienen el campo todo el año en producción, multiplicando la facturación respecto de un cultivo extensivo, y que si además en vez de vender las cosechas en el mercado fresco, las congelan, el retorno por unidad invertida en el recurso tierra se recontra maximiza. Claro, para eso hacen falta varios millones de dólares, y aquí el Estado tendría que actuar mínimamente como facilitador del flujo de capitales del ahorrista hacia el emprendedor.

El caso de los dueños de campos, que hoy viven de la renta que les da su alquiler, es de lo más paradójico. Digamos que un dueño de 1.000 hectáreas que alquila a 16 quintales de soja la hectárea, está recibiendo entre 400.000 y 500.000 dólares al año. ¿Cuántos de estos rentistas estarán volcando esos ingresos a inversiones para la agregación de valor a los productos que salen de sus tierras?

Cuando discutimos del “modelo” tendríamos que hablar de cómo hacer para que esa renta vuelva a la producción. La agroindustria no es toda la solución, pero es una parte importante para los problemas de nuestra sociedad.

5 Comentarios Para “La agregación de valor es lo que define la pelea de los “modelos””

  1. Estimados…

    Me han dicho tener mucho cuidado con Krueger…. Personalmente no he trabajado con ellos, pero un amigo de excelentes contactos y valores me asesoro no iniciar negociaciones con ellos. Tal vez este equivocado, pero vayan con los faros altos prendidos.

  2. Estoy muy de acuerdo con la transformación de las materias primas y el agregado de valor, y su efecto en la economía y el empleo. Pero agregando valor en serio, no recibiendo transferencias de recursos desde la producción primaria(leasé retenciones), por lo que sus costos de insumos son muchos más bajos que los de las empresas extranjeras. La industria en la argentina, de cualquier tipo, siempre vivió de prebendas y subsidios.

  3. Bien Victor Becerra (2ª comentario), pasa que en esta página apoyan a todas las empresas trasnacionales que del año 0 la juntan con pala.

  4. En primer lugar, gracias por el espacio y posibilidad de opinar.

    En segundo término, no concuerdo con el contenido de la nota. La comparación y diferencias planteadas, no se corresponden con “modelos” diferentes, sino con los matices de un mismo modelo.
    Las alternativas analizadas en la nota, si bien significativas para los intereses de nuestra economía, hacen referencia al nivel de “articulación sectorial” (N.Gligo_’70), dentro del circuito económico de un país o con los sectores de la industria, la distribución y los servicios de empresas o paises centrales.
    Pero de ninguna manera estamos comparando “modelos alternativos”. Corresponden más bien al mismo modelo de producción, de utilización de los recursos naturales y de tecnología basada en la especialización, aumento de escala y uso creciente de energía no humana (por lo tanto ahorradora de mano de obra).
    Y es ratificada en los ejemplos y grupos económicos mencionados, cuyos conductas empresariales y comportamientos sociales y ambientales no se diferencian de sus pares inter o transnacionales….del mismo “modelo”.
    En síntesis, el agregado de valor, es un aporte significativo al crecimiento económico y una opción válida frente a la producción de commodities, dentro del modelo de concentración económica, social y territorial que tiene el país desde hace mucho tiempo.

  5. Pocas veces un articulo tan claro, me permitiria agregar… que el Estado como facilitador, ademas de credito deberia dar una Ley de Semillas y Fitosanitarios que contemple la Industria Argentina, que tambien promocione esa agricultura social que se menciona, que tambien es un exito pero en USA y Europa con Amaranto y Quinoa pagados en Euros y aqui muy poco.
    En fin… hay espacio para todos pero una cosa es el pais Agroexportador del que habla De Angeli y otra un pais con agroindustria, agregado de valor y trabajo en los pueblos.

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