Es posible que de acá a un tiempo la cruzada antisoja (con la batalla antiglifosato) forme parte del arcón de los recuerdos, porque la dinámica demográfica mundial es un tsunami que arrasa con todo lo que se le ponga enfrente.
Mientras tanto vale la pena que nos detengamos en tres errores importantes que cometen los nuevos cruzados antisoja cuando hablan en contra del cultivo.
1) Sostienen que la soja es “monsantiana”.
En nuestro país eso no así. La producción de semilla de soja estuvo históricamente (desde los 60) ligadas a empresas locales. La pionera fue Relmó, que recién hace un par de años fue vendida a un fondo de capitales de inversión. Y quienes hoy dominan el mercado son Nidera, que hace todo el proceso de mejoramiento íntegramente en la Argentina, y Asociados Don Mario, un emprendimiento de ingenieros agrónomos en Chacabuco. Es más, en tercer o cuarto lugar se ubica el Criadero Santa Rosa, ¡que es una cooperativa! Por el contrario, en la Argentina, las multis como Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dow, etc, prefieren concentrarse en los híbridos que les dejan un mejor margen.
2) Sostienen que la soja RR es el cerrojo de las patentes
Nuevamente aquí no es así. Monsanto, desarrolladora de la tecnología de resistencia a glifosato (RR) no patentó el gen. Durante un tiempo cobró regalías a los semilleros obtentores, a quienes les licenciaba el gen. Pero el de las autógamas no es un mercado fácil en términos de cobrar la propiedad intelectual. Finalmente dejó de cobrarles regalías y buscó la compensación por la vía judicial mediante juicios en Europa sin éxito, como es de público conocimiento. Lógicamente las biotecnológicas (Monsanto, DuPont, Syngenta, etc.) presionan para que cambie el marco jurídico y les asegure el retorno de la tecnología. Pero en lo que respecta a la soja RR, se puede decir que el gen es casi como de dominio público.
3) Sostienen que la sojización es el negocio del Roundup
Nuevamente se confunden, cuando consideran que todo el glifosato que se utiliza en nuestro país corresponde a la marca Roundup, de Monsanto. La patente del glifo en la Argentina expiró hacia fines de los 80, con lo que el herbicida pasó a convertirse en un genérico, lo que quiere decir que cualquiera que cumpla con las normas puede sintetizarlo o formularlo sin pagarle patentes al inventor. Así, cuando en 1996 se liberó la soja RR y fue el boom del cultivo gracias a la combinación de la siembra directa, los chacareros argentinos tuvieron acceso a un glifosato mucho más barato que los farmers estadounidenses, porque acá el principio activo que le ponía un precio al mercado era el de origen chino. Hoy la marca Roundup puede tener entre un 30 o 40% del mercado, en el mejor de los casos. El resto son otras marcas de empresas como Atanor, ACA (las cooperativas), FG Rural, etcétera.
Epílogo
Si a las ONG ligados al movimiento ambientalista y antiglobalización les interesa sacar de circulación más pequeños y medianos productores, lo mejor que pueden hacer es continuar con su cruzada anti soja y anti glifosato.
La razón es que la oleaginosa es el cultivo más barato de hacer en nuestro país, donde lo que no abunda es justamente el crédito, con seguridad de cosecha y una renta interesante. La soja democratiza el acceso a la agricultura.
Pero si lo que quieren es menos productores, entonces adelante con la campaña.
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El monocultivo, mas alla de lo q se diga, jamas sera productivo para afrontar las necesidades de una sociedad. Nunca. Que gano con vivir en una casa donde solo ocupo el baño y el resto de la misma mis padres lo alquilan.. jamas veo un peso y no la paso bien.. Personalemente prefiero salir y conocer el mundo de otra forma, donde me respeten mas y repeten mi personalidad tal como soy.
Sé q este ejemplo lo entendemos todos. La unica forma de cambiar esto es expresandonos. Gracias.
Comentario publicado por: Joel22 | 17 Abril, 2011 en 17:17
Y todos sabemos que todos los agroquímicos son tóxicos, igual que los productos de higiene hogareña y los medicamentos. esta avisado en el marbete.
A todos hay que saber usarlos, no son productos comestibles.
Volviendo a malabrigo, es una zona con citrus. No se le ocurrió a Paramo, teniendo en cuenta que en los citrus se usan muchos agroquímicos, y que a la vez usa mucha mano de obra, que un problema puede venir de ahí?
No lo se con certeza, pero de haber un problema real, cosa que epiezo a dudar, me llama la atención que Paramo no haya investigado eso.
Comentario publicado por: Mariano T. | 17 Octubre, 2010 en 19:09
Sebastián: Con solo leer lo de Paramo es fácil darse cuenta que esta equivocado. En 1995, cuando el detecta un problema, había muy poca soja en malabrigo, el cultivo predominante era el girasol. Y nada comparado con el sur de la provincia. Sin embargo el insiste en echarle la culpa a la soja y el glifosato. No tengo dudas de que se le metió eso en la cabeza, sin fundamento alguno para decirlo.
Lo criminal del caso, tratándose de un médico, es que al enfocarse en eso descarta investigar todas las otras hipótesis. Si es verdad que hay un problema en Malabrigo de salud que se sale de las medidas normales, la actitud de Paramo no ha hecho otra cosa que evitar que se investiguen las causas.
Comentario publicado por: Mariano T. | 17 Octubre, 2010 en 19:02
Discrepo con el autor de la nota,estar en contra de el monocultivo de la soja y del glifosato venga de dónde venga(Monsanto u otro)se corresponde con contaminación del herbicida(recorra el interior),millones de litros en el suelo,en los cursos de agua,en el aire con las fumigaciones áereas,vengan a ver los niños con problemas respiratorios,piel,ojos,malformaciones,salgan de la cápsula de la capital,qué pasaría mañana si cae el precio?siempre es bueno DIVERSIFICAR,los monocultivos son malos por el desarrollo de enfermedades(roya),el Pino(avispa barrenadora),le resta campo a la gandería,lechería,trigo,maíz y otros más importantes desde el punto de vista alimenticio,las malezas se vuelven resistentes concentrando cada vés más las dosís(Full),destruye el suelo,mata los microorganismos encargados de descomponer la materia orgánica en elementos inorgánicos necesarios para la plantas´,se rompió la rotación de cultivos necesarias para la incorporación de Materia orgánica y mejora en la textura del suelo(soja de 1 y luego soja de 2),hace falta más explicaciones(Daño a la salud,suelo y agua contaminados,biodiversidad destruída(tiran el bosque para plantar soja,ejemplo la provincia de Salta,más de 600.000 has de selva destruídas),si el glifosato no es tóxico? por favor vendanlo cómo gaseosa u bebida diaria o que lo tome el autor de la nota,esperaré ansioso el resultado.
El analisis de sí o no soja y glifosato debe hacerse desde toda la óptica,social,ambiental y económica.En Argentina siempre se lo hace desde lo económico,le pregunto a uds el daño a la salud de niños y poblaciones enteras del interior Uds se hacen responsables?,Uds son responsables con sus opiniones.El glifosato miente con su publicidad,es publicidad engañosa(miente miente que algo quedará)el coadyuvantes que utilizan junto a la partícula de glifosato(principio activo)es más tóxica y cancerígena que el glifosato en sí.¿¿Me pregunto es lógico usar venenos en la producción de alimentos??.Una imagen vale más que mil palabras recorran los hospitales públicos del interior afectado por las fumigaciones áreas con glifosato,vean a productores tabacaleros que usan agroquimicos,en Misiones el Pino viene acompañado de altas concentraciones y coctéles de herbicidas porque la maleza es de hoja ancha más resistente que las gramíneas de la Pampa.No soy ni fundamnetalista,soy un cuidadano que lee y se informa,que no compra cualquier verso,espero Uds se informen más a través de internet.
Comentario publicado por: Sebastián Escalada | 29 Septiembre, 2010 en 14:43
La verdad Sebastian que Internet, como la TV, no es una fuente confiable. particularmente en temas ambientales, porque pululan pseudocientíficos diciendo una sarta de disparates, parte de los cuales reprodujiste aquí.
Si bien es muy largo contestarte todo, solo te puedo adelantar que practicamente no se aplica glifosato en avion, que pusiste una serie de cosas que nada tiene que ver con la soja, y que los daños a la salud mencionados estan muy lejos de ser probados. En la argentina se usan mucho menos agroquímicos que en holanda, por ejemplo, donde al lado de cada granja hay una población.
Comentario publicado por: Mariano T. | 4 Octubre, 2010 en 23:43
Mariano comparto con vos tus comentarios,sí hay pseudocientíficos,hay pseudoenfermos,los herbicidas son pseudotóxicos,hay pseudoniños intoxicados,la soja no es soja,los aviones vuelan por su alegría,holanda está llena de herbicida y son capos en el fútbol,hockey y está Máxima de princesa y el color naranja que los distingue “es por los herbicidas”.
Cómparto tus comentarios.
Bueno comparto tus pseudocomentarios.
Restringen el uso de un herbicida
Por una decisión judicial, se limitó en Santa Fe, por razones sanitarias, la aplicación de glifosato en zonas cercanas a los centros poblados.
José E. Bordón
Para LA NACION
SANTA FE.- En un inédito fallo en el país, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) de los Tribunales de esta capital limitó la utilización de agroquímicos en un radio de 800 metros de las poblaciones de esta provincia. La decisión afecta al glifosato, el herbicida más utilizado en la soja, el principal cultivo del país.
Si bien el fallo prohíbe utilizar ese agroquímico en un radio de 800 metros de la población de la localidad de San Jorge, en el sudoeste provincial, se estima que la medida tendrá acatamiento en toda la provincia, ya que varios distritos presentaron oportunamente recursos de amparo. Si bien el glifosato se usa para la producción de soja, también es un producto que se aplica en otros cultivos agrícolas. Se aprobó en el país hace más de 30 años.
La medida judicial también dispone que el gobierno de la provincia y la Universidad Nacional del Litoral se encarguen de confeccionar los estudios que demuestran certeramente que esos químicos no perjudican la salud de las personas o cualquier ser vivo que se someta a su accionar. Esto significa que fue invertida la carga de la prueba, ya que, hasta ahora, quienes se manifestaban en contra del producto debían realizar las tareas de comprobación.
Carlos Manessi, presidente del Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat), se mostró complacido por el fallo dictado en diciembre pasado, pero conocido sólo en estos días. Resaltó el carácter de “inédito” que tiene para la justicia argentina, ya que “no sólo impide la fumigación cerca del poblado, sino que también hace muchísimo hincapié en que es el Estado el que debe demostrar que el líquido es inocuo para la salud, cuando siempre fueron los vecinos los que debieron salir corriendo para demostrar que estaban siendo intoxicados”.
Mientras tanto, Guillermo Cal, director ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), que agrupa a empresas que comercializan el agroquímico, defendió el herbicida. “El glifosato es un producto que tiene una toxicidad muy baja; no se volatiliza y rápidamente se degrada en el medio ambiente. Establecer una distancia [de no aplicación] es de mínima importancia porque, en la práctica, es mínimo el riesgo”. En este sentido, una fuente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) destacó que, en el nivel internacional, el glifosato no es considerado un agroquímico peligroso.
Evaluación
Ahora será tarea de la casa de estudios mencionada y del Ministerio de Salud provincial encabezar los trabajos para comprobar que no resulta perjudicial para los habitantes de San Jorge o de cualquier localidad que utilice este mecanismo. El referente del Cepronat mencionó que ahora se inició la campaña “para presentar al gobernador Binner el pedido para que se haga extensivo este fallo a toda la provincia; es decir, que se tenga en cuenta a la hora de fumigar en cualquier punto cardinal”.
Para lograr ese objetivo, los integrantes de la entidad ecologista concretarán la entrega formal de una nota al primer mandatario provincial, que estará acompañada por la firma de los vecinos que consideran que se ven afectados por el uso de glifosato en los campos linderos.
Según informes a los que tuvo acceso este diario, la ciudad de San Jorge, ubicada a 260 kilómetros al sudoeste de esta capital, con 25.000 habitantes, logró el año pasado que el juez Tristán Martínez, del Juzgado Civil, Comercial y Laboral Nº 11, hiciera lugar a un recurso de amparo. Ordenó la suspensión inmediata de las pulverizaciones en adyacencias de la zona urbana de esta ciudad de la provincia.
Posteriormente, hubo denuncias sobre la utilización de menores en lo que se llama el “banderillero” de los aviones aplicadores de agroquímicos. Hubo denuncias sobre contaminación en el norte santafecino.
Rodolfo Páramo es médico pediatra de la localidad de Malabrigo e inició, hace varios años, una campaña para denunciar lo que provoca el herbicida en las personas. “Lamentablemente, ya tenemos otro cultivo, que es el maíz, al que se autorizó en el año 2007 y que requiere los mismos agroquímicos que la soja.”
Comentario publicado por: Sebastián | 8 Octubre, 2010 en 11:40
Mariano visitá Malabrigo-Santa Fé,ruta nacional 11,cerca de Reconquista,disculpá que te ubique y preguntá por este doctor.
Soy un ignorante tenés razón,se poco y nada de mi país y para colmo no conozco Holanda.Cuánto más leo y me informo más ignorante me siento,que bolu que soy, cuánto me mienten los medios.
Entrevista a Rodolfo Páramo, pediatra especialista en el efecto de los agrotóxicos “El glifosato mata la pachamama”
20 Marzo 2010, 6:21 AM
Rodolfo Páramo es médico pediatra radicado en el norte de la céntrica provincia de Santa Fe. Jubilado de su profesión, sigue activo en la difusión de los efectos del glifosato, el herbicida fabricado por la transnacional estadunidense Monsanto, utilizado para fumigar las plantaciones de soja transgénica que en Argentina cubren ya una superficie de más de 17 millones de hectáreas.
Junto a integrantes de diversos grupos de vecinos que intentan frenar las fumigaciones en sus pueblos, Páramo recorre el país dando charlas y conferencias o participando en encuentros sobre el tema. A mediados de marzo se dio a conocer un fallo dictado en diciembre por la Justicia de Santa Fe que prohíbe las fumigaciones con glifosato a menos de 800 metros de viviendas familiares.
Juan Nicastro, colaborador de Noticias Aliadas, dialogó con Páramo en el marco del Festival Nacional de Folclore de Cosquín, provincia de Córdoba, realizado del 20 al 31 de enero, ámbito elegido para una nueva campaña de concientización sobre el daño a la salud que producen los agrotóxicos.
¿Cómo descubrió los efectos de los herbicidas?
Luego de siete años de trabajo en el servicio de neonatología del Hospital José María Cullen, en la ciudad de Santa Fe, me trasladé a la localidad de Mal Abrigo, en el norte de la provincia, donde me dediqué a clínica pediátrica. Allá por los años 1994 y 1995, comenzamos a ver nacimientos con malformaciones, sobre todo del neuroeje, desde el cerebro hasta la columna vertebral. A nivel cerebral, anencefalia, es decir, falta de cerebro.Y a nivel de la columna vertebral, falta de cerramiento en algunos lugares, principalmente a nivel cervical y lumbo-sacro, quedando la médula expuesta al exterior.
Mal Abrigo tiene unos 10,000 habitantes y de 15 a 20 partos por mes. En un año tuvimos 12 niños nacidos por malformaciones, una tasa altísima. En Santa Fe teníamos lo normal: un caso de malformación congénita cada 8,500 a 10,000 nacimientos vivos. En Mal Abrigo la cifra era de terror. Comenzamos a investigar. Yo planteaba que había en el ambiente una sustancia que inhibía al ácido fólico, que es el protector para evitar las malformaciones en el sistema nervioso. Esto me llevó a averiguar qué producto se estaba utilizando en el campo.
Corrían los años 1994, 1995. Recién en enero de 1996, Felipe Solá, subsecretario de Agricultura del gobierno del ex presidente Carlos Menem [1989-99], autorizó formalmente la siembra de soja transgénica RR Roundup Ready, resistente al herbicida Roundup, el glifosato de Monsanto. Pero observen que [la transnacional suiza] Syngenta venía vendiendo en la zona la soja de Monsanto, antes de la autorización nacional, de contrabando, y utilizaba el Roundup.
Yo seguía investigando, hablaba con ingenieros agrónomos, en una época en que las arañas —o mosquitos, como les llaman en otros lugares [vehículo cuyo diseño lo asemeja a una gran araña o insecto]— terminaban de fumigar en el campo y entraban chorreando los productos químicos por las calles del pueblo. Eso en muchos lugares sigue ocurriendo. Otras localidades, como en este caso el gobierno de Mal Abrigo, prohibieron el acopio y la introducción o circulación de los mosquitos o arañas dentro del perímetro urbano del pueblo. Y como por arte de magia, empezaron a disminuir las malformaciones en los recién nacidos.
Pero comenzaron a resaltarse los casos de cáncer, sobre todo en personas jóvenes, que no respondían a los tratamientos anticancerosos habituales, y de rápida evolución.
¿Hay antecedentes de efectos nocivos en otros lugares del mundo?
Muchos. Recordemos que hace más de 20 años, en Bophal, India, por mal manejo de los empleados de la [transnacional estadunidense] Union Carbide, un químico que estaban produciendo se desparramó en el ambiente y en menos de 10 minutos hubo 20,000 muertos, y actualmente se siguen sufriendo secuelas.
Al principio, a mí me consideraban loco, el que venía a molestar. Cerca del 2000 logramos que un juez, con sentencia judicial, con elementos científicos, sacara los silos de cereales del centro de Mal Abrigo, demostrando que en el ámbito urbano son desastrosos para la comunidad. Mientras yo trabajaba en la ciudad de Santa Fe, no vi la cantidad de chicos con problemas respiratorios que vi en Mal Abrigo. Allí había polución ambiental, porque ventean los cereales para secarlos, pero al mismo tiempo están sacando al aire sustancias que están en la cobertura de esa semilla. El herbicida está.
La Universidad Nacional del Litoral [en Santa Fe] desde el año 1997 venía haciendo un estudio, publicado el año pasado, que demostró que hay concentraciones de glifosato en el grano verde y en el grano maduro de la soja. Y que el glifosato pasa a todo lo que sea acuoso. Además, cuando se estudió el aceite de soja, se encontraron residuos del insecticida endosulfan, altamente tóxico; tal es así que a partir de este año la transnacional alemana Bayer lo retirará de la venta en Argentina.
¿El glifosato mata todo menos la soja?
Casi todo. En EEUU tuvieron que abandonar campos, unas 5,000 Ha, porque apareció lo que consideraron una nueva maleza, maldita para ellos, bendita para nosotros, el amaranto, cereal que es la base nutricional de los pueblos originarios de la América andina para mantenerse fuertes y sanos. Y no pueden destruirla con ningún herbicida. El nuevo enemigo de Monsanto es el amaranto.
¿Cuál cree que es el modo más eficaz de enfrentar esta situación?
Que la gente tome conciencia. Hay muchísimos productos hechos con esta soja, cada vez más. Yo estudié en una universidad pública, y tengo la obligación de devolver a la sociedad lo que la sociedad me dio a través de esa enseñanza gratuita que recibí. Mi educación la pagó la gente. Y si yo, como profesional, veo que hay algo que es ignorado pero que está matando gente, tengo que reaccionar, estudiar y difundir. Y el glifosato no mata sólo la vida humana, mata las bacterias y los hongos de la tierra. Mata la pachamama. Y no me lo contaron, lo viví.
Comentario publicado por: Sebastián | 8 Octubre, 2010 en 11:55
Mariano disculpá mi ignorancia.
Diario La Nación-Ciencia y salud
Cómo actúa el glifosato
Lunes 17 de marzo de 2008 | Publicado en edición impresa
“Este herbicida inhibe la producción de aminoácidos que son esenciales para el crecimiento de las plantas”, explica la doctora María dos Santos Afonso, investigadora del Departamento de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
Si bien se afirma que el glifosato tiene una vida media muy breve, la doctora Dos Santos Afonso subraya que el compuesto puede mantenerse en el ambiente durante tiempos más prolongados, fundamentalmente porque se adhiere a los minerales del suelo y de los sedimentos. Advierte que cuando está unido a otros compuestos, no puede degradarse; para que pueda hacerlo, tiene que estar libre. Es más, cuando se une a los minerales del suelo, no sólo no se degrada, sino que puede volver a liberarse y dispersarse.
Universidad Nacional del Litoral
Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas
18 de Mayo de 2009
Glifosato: recopilan casos de malformaciones
Investigadores de la UNL evidencian los efectos que produce el glifosato, el agroquímico protagonista del modelo sojero, entre ellos problemas respiratorios, daños al sistema nervioso central y destrucción de glóbulos rojos en humanos, y la muerte de las células nerviosas que la cipermetrina, insecticida de amplio uso en nuestro país, provoca en los anfibios, una de las especies expuestas a riesgo ecológico. Próximamente también publicarán el primer trabajo en Sudamérica sobre malformaciones en ecosistemas agrarios.
Comentario publicado por: Sebastián | 8 Octubre, 2010 en 12:11
Conozco Malabrigo. Más arriba esta mi contestación.
Comentario publicado por: Mariano T. | 17 Octubre, 2010 en 19:03
Ademas los ambientalistas deberan resolver el dilema de salvar a los monos y demas animales silvestres o salvar al hombre de su problema del hambre.O proponer una coexistencia razonable en funcion de lo que consideren mas importante.Los fundamentalismos no son buenos consejeros
Comentario publicado por: eduardo moreno | 20 Septiembre, 2010 en 21:25
Estoy seguro que no hay que hacer ningúna cruzada anti nada para darse cuenta sobre la problematica que acarrea la implantación de soja a nivel extensivo e intensivo en toda la geografía agricola disponible. Un debe analizar más allá de la relación costo beneficio “ economico ´´ la otra formula que es la sustentabilidad de los ecosistemas agrícolas y pecuarios.
De donde sacamos la tan mentada frase “ la frontera agrícola avanza…en detrimento de por ejemplo la ganadería ´´…? Ok. ya lo sabemos la relación costo beneficio de tener que aguantar un semoviente en un campo, factor clíma, pago de impuestos por adelanto, y por suspuesto un mercado intervenido por el gobierno…etc.etc…
En cambio con el “ yuyo ´´ denominado así en forma vulgar por CFK la cosa se simplifica…claro. Ojo que también hay una serie de factores que si altera el producto final; retenciones casi salvajes en donde todos caen en la misma bolsa, etc…etc…
Pero que hay de lo otro ? En el comienzo del monologo mío decia que la sustentabilidad está en peligro. Será así ?
La UNL en su presionado informe apurado por la justica reconoce que ningún agrotóxico es inocuo (…) Pero un momento, que pasa realmente ?
Digo quién me puede ASEGURAR y claro…a seguro se lo llevaron (…)
No en serio, insisto es seguro el glifo ?
Cuantos de nosotros que estamos en el baile dejaría que su bebe gateara en un campito con soja y como todos los nenes se lleve a la boca las chauchas y se chupe las hojas ?
Bueno, creo que más allá de Carrasco y otros “ amiguitos ´´ que exponen sus opiniones la cosa esta muy clara.
Somos hipocritas…? o acaso no nos queda otra que esconder la mano…
Tu vida y la de los demás no deben depender de las corporaciones. Nosotros tenemos que tomar lo mejor para nuestras vidas, pero así como lo estamos haciendo esta bién ? No hay nada de que preocuparse…?
Ojalá sea así, por nosotros, por ellos y por los que vendrán.
Comentario publicado por: Gustavo Andrés Manfredi | 20 Septiembre, 2010 en 18:25
Los cultivos genéticamente modificados y sus técnicas de obtención, son patrimonios de los humanos como una herramientas más, generada en su proceso evolutivo, en igualdad de condiciones que el celular y otros. Lo importante es que todo esto sea asumido como tal por los humanos, y si existe algo negativo, la mitigación del daño sería una herramienta para la anulación de ese daño. El rechazo de la innovación o uso, implica no transitar ese camino y privarnos del beneficio. Sacar humanos del paleolítico e incluirlos en el tercer milenio, sería la tarea básica de todos nosotros ayudados por estas herramientas, por nuestras consciencias, y nuestra responsabilidad.
Comentario publicado por: Francisco Alfaro | 13 Septiembre, 2010 en 18:08
LA SOJA : “REINA O CENICIENTA”
(La culpa es de Perón!)
Paradójicamente es estos días LA SOJA se ha instalado en el centro de la escena de todo comentario referente a la economía y la vida de los habitantes de la Pampa Húmeda y también de la Pampa semiárida.
Si nos remontamos a los años 70 cuando en su discurso ante las cámaras legislativas el entonces electo Presidente de los Argentinos, Gral. Juan Domingo Perón manifestaba: “hay que diversificar más los cultivos en la Pampa Húmeda, hay que lograr más proteínas vegetales, HAY QUE HACER MAS SOYA!”, decía textualmente en su discurso inaugural. Estaría en la mente del presidente que con apenas 30.000 has. cultivadas en 1973 se pasaría a 18.000.000 hectáreas en la presente campaña?.
Los técnicos nos regocijábamos ante la posibilidad de que una especie vegetal de la familia de las leguminosas (fijadoras del nitrógeno atmosférico), pudiera ser un cultivo en escala para los suelos decadentes de fertilidad ya en esa época.
Seguramente son millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados menos que se han esparcido en los suelos por mérito de esta “mágica” virtud de la soja.
Ni hablar del “milagro” al encontrar una variedad resistente a un herbicida que aniquila tanto al gramón como al sorgo de alepo, dos malezas que hacia mediados de la década de los 80 hacía presagiar la imposibilidad de poder hacer cultivos de verano rentables, por la dificultad que ofrecía su control dentro del maíz, el girasol, aún de la misma soja, etc.
No cabe ninguna duda que el salto en rendimientos de los cultivos de verano se debe en una proporción muy importante, más que todo logro genético aún, a la posibilidad de hacer cultivos sin la presencia de gramón y/o sorgo de alepo.
Si consideramos estos fenómenos, simplemente, sin tener en cuenta todos los emprendimientos y desarrollos periféricos a este cultivo en Argentina, como la Agroindustria , semilleros, fábrica de maquinaria, prestadores de servicios, alimentación aviar, feedlot, biocombustibles, etc. etc., y que por su excelencia sobresale entre los demás cultivos se debería denominar a la SOJA: “LA REINA DE LA AGRICULTURA ARGENTINA”.
Pero lo paradójico del caso por su postergación en tiempos anteriores a la década del los 70; y hoy “despreciada” por los gobernantes adquiere el título de “CENICIENTA”.
La verdad, que la soja es una cenicienta.
Para ser el grano que más divisa da hoy en día se las ingenia para lograrlo, hasta se podría decir “humildemente como una cenicienta”. Hay muchas razones para decir esto, por ejemplo:
La soja no necesita el mejor suelo para expresar su mayor rendimiento, el mejor palmo se lo deja a su “majestad el maíz”. Es muy poca la superficie que el maíz ha cedido a la soja.
Cuando los rastrojos de maíz de altos rindes son excesivos, ningún cultivo es posible lograrlo eficientemente, allí está la soja que en siembra directa los usa como su mejor antecesor.
Luego de que se usa un lote con trigo, queda apenas un especio de tiempo con radiaciones solares, temperatura y humedad que aprovecha la soja con su incomparable aptitud de realizar fotosíntesis (fenómeno básico de la cadena alimentaria), como cultivos de segunda.
Ahora ya estamos en el abuso de solo permitirle a la soja que se intercale entre líneas distanciadas de trigo, girasol o maíz, otra demostración de su gran adaptabilidad por ser una cenicienta.
Y si casi siempre está de segunda pobre soja!, en nuestra zona luego de que la vaca se come el último bocado de un rastrojo de trigo del año anterior, u otra soja de segunda o un verdeo de invierno, allí entra “apretada” la soja con un suelo con perfil seco generalmente; pero nos animamos a decir : “SOJA DE PRIMERA”.
Se adapta a cultivo continuo, superando la “demonización” del monocultivo, que no toleran otras especies, pues la soja supera las malezas de su ciclo por ser tolerante a herbicidas específicos y a las enfermedades fúngicas por desaparecer en invierno en estado vegetativo.
Por últimos, en suelos que jamás hubiéramos pensado hacer un cultivo para cosecha, como aquellos con ciertos problemas de alcalinidad, inundación, etc., ha aparecido la soja como alternativa de extender la frontera productiva.
Ni hablar de las posibilidades que brinda esta especie vegetal para desplazar especies vegetales autóctonas o introducidas que no sirven casi para nada en zonas marginales, adquiriendo la categoría de “cultivo colonizador”.
Dada todas las virtudes de esta impensada especie, en el próximo discurso de nuestra Presidente Cristina FK en la asamblea legislativa ojala, pensando que es peronista y rememorando a su líder, diga: “HAY QUE HACER MAS SOJA!”.
Contribución de:
Ing. Agr. Esvelio VERGEZ
esveliov-1@hotmail.com
Febrero de 2009
Comentario publicado por: Esvelio VERGEZ | 11 Septiembre, 2010 en 8:36
Otra falacia, y hay varias más, es que la soja utiliza menos mano de obra que por ejemplo el trigo. Todos sabemos que el sistema de cultivo es el mismo, y que no hay diferencia en la mano de obra ocupada.
Comentario publicado por: Mariano T. | 9 Septiembre, 2010 en 18:12