Quiénes pueden ser los hombres del agro en un gobierno de Scioli

Por Javier Preciado Patiño

Es una obviedad decir que los tres candidatos con más chances a asumir el comando del país a partir del 10 de diciembre son Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. Lo interesante es empezar a desgranar quiénes podrían ser las figuras que conduzcan o influyan fuertemente en la gestión del Ministerio de Agricultura en cada caso. Empecemos por el actual gobernador de Buenos Aires y la constelación de nombres que hoy ya están sonando.

Alejandro “Topo” Rodríguez. Literalmente tomó un hierro caliente a pedido de Scioli cuando aceptó liderar el ministerio de Asuntos Agrarios, siendo él un hombre de formación en lo político y sin antecedentes remarcables en el área agropecuaria. Pero como hombre leal al gobernador llevó adelante una gestión que le aseguró a Scioli tranquilidad en el frente rural, incluso en el difícil trance que fue el aumento del impuesto inmobiliario.

Naturalmente se podría pensar en el Topo como el hombre de Scioli para liderar el Minagri, si triunfa en las elecciones. En último caso será una decisión del presidente electo antes que una ambición del funcionario si va o no a Agricultura. Pero sería más esperable que el politólogo oriundo de Tandil cumpla una función más vinculada a lo político en el más alto rango, que a lo agrícola.

Gustavo Marangoni. Otro hombre de super confianza del Gobernador y que preside el directorio del Banco Provincia, a quien quiso hacer jugar para la ciudad de Buenos Aires, sin éxito (ni siquiera fue a las PASO). Con el banco Provincia siempre se ha mostrado muy cerca del mundo rural, yendo a las grandes exposiciones como ExpoAgro o la Rural de Palermo. A propósito, sus declaraciones sobre el campo van más allá de cuánto ha financiado la institución que dirige y no teme meterse en los temas grandes de la política agropecuaria. En el entorno del gobernador hay quien lo señala como un fuerte candidato para ocupar la cartera agrícola si triunfa su jefe político.

Carla Campos Bilbao. La actual secretaria de Desarrollo Rural es otro de los nombres que suena. Es ingeniera agrónoma, es bonaerense con base territorial política en el partido de Moreno, ha demostrado lealtad con las sucesivas gestiones con las que le tocó trabajar y además es una dirigente del PJ bonaerense (alineado en un todo con el proyecto Scioli Presidente), con la particularidad de tener línea directa con la Presidente de la Nación. Tiene a su favor la relación que ha cultivado con los gobernadores, por su rol como secretaria; en contra le puede jugar la poca afinidad que el establishment rural más conservador tiene por ella. En todo caso, un destino alternativo sería la Presidencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, institución desde donde llegó a la gestión pública, de la mano de Carlos Cheppi.

Omar Perotti. No hay que olvidar cómo jugó Scioli en la campaña a gobernador de Santa Fe, a favor del ex intendente de Rafaela. Ahora está candidateado a Senador nacional, pero si no entrara dicen que sería un gran candidato para el Minagri. A su favor tiene una muy buena consideración en el sector rural, en el caso de que Scioli quisiera jugar una carta “amigable” con el sector.

Sergio Urribarri. Ya bañado de humildad, el futuro ex gobernador no tiene asegurado un futuro político acorde con el rol que jugó en los gobiernos de Cristina, y de ahí que se especule con que un reconocimiento sea la cartera agrícola. A favor podría sumar el apoyo de los sectores industriales del agro; en contra, la poca simpatía que las organizaciones gremiales del agro le tienen, por su alta dosis de kirchnerismo.

La lista continúa. Esta es una primera aproximación a lo que puede ocurrir de acá al 10 de diciembre si finalmente Scioli termina ungido presidente. En ese caso las conversaciones se multiplicarán entre el electo y todas aquellas fuerzas que lo apoyaron, a la hora de tener participación en su gobierno.

Con la Resolución 187 el INASE busca desatar el nudo gordiano de la Bolsa Blanca

Por Javier Preciado Patiño

A fines de junio, el Instituto Nacional de Semillas decidió avanzar en la ordenación del mercado de las semillas autógamas, donde la participación de la semilla fiscalizada es minoritaria respecto del área sembrada. Esto es particularmente cierto para la soja, donde sobre una superficie de 20 millones de hectáreas la semilla fiscalizada alcanza apenas para plantar tres.

A esto se le podría sumar lo recaudado por la regalía extendida, que como lo definió un empresario del sector se parece más a una “contribución moral voluntaria” al reconocimiento del trabajo de los obtentores que a un sistema formal de recuperación de los derechos de propiedad intelectual.

Así, no menos de un 70% del área se siembra con semilla de uso propio (práctica contemplada en la Ley 20.247) o con semilla de origen ilegal. Poder determinar qué es cada cosa es el objetivo de la Resolución 187 del Inase, que obliga a los productores cuya facturación sea superior a tres monotributos de la más alta categoría (cuenta que da $1,8 millón al año) a declarar antes del 31 de enero de cada año de dónde salió la semilla de soja que utilizaron para la producción.

Ocho años atrás el mismo Inase había promulgado la Resolución 80 con el mismo objetivo. La diferencia es que en esa resolución se daba plazo hasta el 30 de junio, cuando el cultivo ya estaba levantado. Ahora hay que hacerlo mientras está implantado, dando tiempo a los inspectores del Inase a realizar las comprobaciones a campo.

Sin embargo, la nueva resolución mantiene cierta laxitud en materia de justificar el origen. El productor alcanzado tanto puede presentar la factura de compra de semilla de la campaña en curso, como de campañas anteriores, sin establecer un límite de tiempo

De todas modos, la industria semillera se muestra expectante que con esta normativa se pueda comenzar a acotar el mercado informal. “Al menos que pare de caer la proporción de semilla fiscalizada respecto del área total”, manifiestan no sin algo de resignación en el sector semillero. Es que cada campaña pareciera que el mercado legal no tiene piso, y su participación sigue cayendo.

Lo más curioso es que es un insumo que en vez de aumentar, baja. Desde una de las principales empresas sostienen que de un valor promedio del germoplasma (para excluir los eventos tecnológicos que tienen un canon aparte) de 27/28 dólares por bolsa en la campaña 2013/14, pasaron a uno de 24 dólares en la 2014/15. “La componente del grano en el costo se diluye y aumenta la participación del resto, la bolsa, el rótulo, el procesamiento, la logística, etcétera, que aumenta al ritmo de la inflación”, apuntan.

La norma entra en vigencia esta campaña y prevé el cruzamiento de datos entre el Inase y la Afip, entre otras cosas. También prevé que cada 30 de junio, el productor declara si va a hacer reserva para uso propio, para lo cual deberá identificar esos lotes (con un rótulo del Inase) además de declarar dónde se guarda esa semilla.

¿Cuánta más carne nos podemos comer los argentinos?

Por Javier Preciado Patiño

Esta semana dos informaciones fueron difundidas respecto de esa pasión alimenticia tan argentina: la carne.

Por un lado, en la celebración del Día de la Avicultura, el titular de la industria, Roberto Domenech, sostuvo que el consumo “promedio” y es importante recalcar esa condición, es de 118 kilogramos al año, compuesto por 59 de carne vacuna, 45 de pollo y 14 de cerdo.

En simultáneo, el informe de la industria frigorífica Ciccra sostiene que entre estas tres carnes y el pescado, el consumo anual trepa a 128 kilogramos, diez por encima del otro valor.

También habría que aclarar que se trata de un consumo “aparente” que surge de la diferencia entre la producción estimada, la exportación registrada y la cantidad de habitantes que somos.

De acuerdo con la FAO, los argentinos estamos en el top rank del consumo de estas proteínas animales (sin contar lo que sumamos por la leche y el huevo), ya que el consumo promedio en países desarrollados es de unos 76 kilogramos y en los “en desarrollo”, de 34 kilos. Estamos cuatro veces arriba de estos últimos.

La pregunta es: por un lado tenemos un potencial enorme para seguir creciendo en la producción de proteínas animales. Por el otro, ¿cuánta más podemos seguir volcando al mercado interno?

Las estadísticas mundiales indican que no hay mucho más para crecer en el consumo individual. Solo los estadounidenses y los habitantes de Luxenburgo comen más que nosotros. El resto de los países ricos tienen consumos de entre 80 y 100 kilos por habitante y por año.

Domenech, titular del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) está llamando a conformar una Mesa de las Carnes, con el objetivo de coordinar la estrategia comercial del país en la materia.

Es que es estratégico definir cómo se abastecerá la demanda interna y a qué mercados vamos a llegar en el exterior y con qué productos, para poder sostener el crecimiento de la industria cárnica sin exponerla a la crisis.

Juan Luis Uccelli, de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, suele decir que por cada kilo que se incrementa el consumo de carne de cerdo en fresco, se liberan 40.000 toneladas de carne bovina para la exportación. Considerando que a mediano plazo no es esperable un desarrollo del mercado exportador porcino y que en el mercado externo la carne vacuna se paga muchísimo mejor que la porcina, apuntalar esta sustitución en el consumo local es clave.

Las estadísticas muestran con total claridad que los mercados a abordar en cuestión de volumen son los de los países emergentes, por lo que se hace vital encarar una fuerte y agresiva política comercial entre el sector público y el privado. Al margen de ello siguen siendo bienvenidos los nichos para productos de alto valor.

Frente al parate que están sufriendo algunas industrias (en el primer cuatrimestre las exportaciones aviares cayeron 20% en volumen y 40% en valor), es urgente encarar estas acciones.

El “campo” no acompañó al PRO en las elecciones de Santa Fe

El triple empate de Santa Fe, a la hora de elegir gobernador, tiene muchas lecturas desde lo político, extensibles al ámbito de su relación con lo agrario. ¿Qué dudas caben que el PRO expresa una buena parte del espíritu ruralista, con Alfredo De Ángeli como senador, un think tank influenciado por la SRA que aporta cuadros como Luciano Miguens, o hasta la reciente incorporación de un dirigente de Aacrea como coordinador del área, sin hablar de la participación del productor rural de Llambi Campbell, Alberto Reutemann?

¿Y qué dudas caben que Santa Fe es la provincia agrícola por excelencia, con su super cluster aceitero a la vera del Paraná, los orígenes de la colonia rural o el nacimiento del movimiento federado?

Se podría creer entonces que el voto rural debería migrar hacia las aguas amarillas del PRO, dada la empatía que el partido se esfuerza por demostrar hacia el agro.

Sin embargo, el voto del domingo parece estar muy lejos de eso. “Ganamos en Alcorta, Máximo Paz y Bombal, y Freyre fue reelegido intendente en Venado Tuerto”, se regocijaba el lunes por la mañana un dirigente del Frente para la Victoria del sur de Santa Fe. 

Es que no solo el ex intendente de Rafaela Omar Perotti creció 7 puntos porcentuales respecto de las PASO como candidato a gobernador, sino que la fuerza oficialista nacional logró un muy buen resultado en las elecciones a diputados, senadores y en las intendencias. En el departamento de Belgrano, el senador por el Frente para la Victoria sacó el 48%. También ganaron los candidatos del FpV en la tambera región de Castellanos (de donde viene Perotti), y en Las Colonias (donde Esperanza es la capital nacional del coooperativismo agrario), amén de departamentos rurales como San Jerónimo (Coronda), Vera (cuña boscosa), San Javier (fuerte productora de arroz) y Garay. 

Por otra parte, el Frente Progresista Cívico y Social de la gobernante coalición se impuso en otras regiones agrícolas y hasta capturó intendencias en zonas bien agrícolas como Casilda, sin hablar del excelente desempeño de Bonfatti con su lista de diputados provinciales.

En este escenario, donde la mejor perfomance la logró el ex Midachi en su lanzamiento a la gobernación, cabe preguntarse hacia dónde va y/o cómo influencia el voto del campo. La respuesta es que o bien el voto chacarero puro no mueve el amperímetro o bien no responde a lo que la lógica que proponen analistas políticos y periodistas.

Por caso, el ex intendente de Armstrong, Fernando Fischer, que había hecho carne el discurso ruralista en los tiempos de la 125, apenas sacó el 10% de los votos en el departamento de Belgrano a la hora de buscar una senaduría provincial por el PRO.

O el ex compañero de fórmula de Del Sel en 2011, Osvaldo Salomón, también firme aliado ruralista en el conflicto de las retenciones móviles, que vio perder su comuna de Chabás a manos de una agrupación vecinal, que obtuvo el 58% de los votos.

Más allá de quién indique la justicia electora santafesina que es el próximo gobernador, el punto es que se necesita rever lo relativo a la política y lo rural, en aras de construir una relación más fructífera en los tiempos por venir. Es evidente que la mirada clásica u ortodoxa no alcanza para comprender la complejidad del momento político actual.

Aportes al debate de la ley de semillas: El silencioso trabajo de los fitomejoradores argentinos

 


Por Javier Preciado Patiño

¿Sabía usted que la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, un organismo público financiado por la cadena agroindustrial tucumana, está cerca de registrar sus primeras variedades de soja en Sudáfrica? ¿O que Asociados Don Mario es la cuarta semillera global de soja por escala de siembra de sus cultivares? ¿O que uno de los principales obtentores de la oleaginosa es una cooperativa, Santa Rosa para ser más específicos?

Cuando el cultivo de soja arrancó en la Argentina, la genética venía en avión desde los Estados Unidos o Brasil. Uno de los pioneros en el mejoramiento local fue Don Julio Ferrarotti, con su Ofpec Rendidora 627 allá por los años 60. Hoy, su hijo Julio lidera el programa de Horus, una de las semilleras más nuevitas que hay en el mercado.

Tal vez el ciudadano de a pie asocia soja con glifosato y con Monsanto, creyendo que esta compañía es la que tiene la sartén por el mango del germoplasma sojero en la Argentina. Nada que ver.

Me he tomado el trabajo de rastrear los programas de mejoramiento de soja que hay en la Argentina, más allá de la escala que tenga, su tecnología, si son globales o locales, antiguos u nuevos. Veamos el resultado.

1.- Asociados Don Mario. Arrancaron en los 80 en Chacabuco. Es una empresa familiar, que se expandió a la región y más allá también y hoy, con más del 30% del área latinoamericana sembrada con sus cultivares es la cuarta en escala global. Y es argentina. Tienen capacidad para hacer 80.000 escaneos diarios de ADN con sus laboratorios de biotecnología en Londrinas y Buenos Aires y han creado su propio software para procesar los datos de las cientos de miles de líneas que testean cada año.

2.- Nidera. Rodolfo Rossi es un ícono del mejoramiento en el país y está directamente asociado con la introducción de la biotecnología en el cultivo. Si bien como trader, Nidera puede ser considerada una multinacional, en materia del programa genético se la puede considerar una nacional, que se ha expandido al mercado regional y ahora planea integrarse en una red global, desde que Nidera fue comprada por la china Cofco.

3.- Santa Rosa. La cooperativa continuó el programa que fuera de FACA, la quebrada Federación Argentina de Cooperativas Agraria. Es uno de los principales obtentores del país y ha crecido muy fuerte en Paraguay. Hoy están preparados para salir con variedades transformados con los principales eventos biotecnológicos por venir.

4.- Bioceres. Los desarrolladores del gen de resistencia a sequía HB4 montaron su propio programa que lidera la ingeniera Mariana Chiozza. Ya registraron sus primeras variedades y van por más.

5.- Sursem. La compañía radicada en Pergamino mantiene activo su programa de mejoramiento, a cargo de Leonardo Milanesi.

6.- Asoc. de Cooperativas Argentinas. La ACA tiene uno de los programas más antiguos del país (data de 1984) y su programa, liderado por Lucas Sala, cuenta con el acceso a la tecnología de marcadores moleculares en su base de Pergamino.

Entre las nacionales también podemos mencionar a Argenetics, en Colón, donde Eliseo Juncos y Marianela Errasti están al frente del programa. También en esa localidad está Semara, de Diego Maranesi, que ya tiene sus primeros cultivares listos para su lanzamiento comercial. Y desde Junín, se prende Agriseed, con su marca BAUP para el Mercosur.

Pero en los últimos años hubo un reverdecer de las semilleras multinacionales. Syngenta, que compró SPS, reactivó su programa de mejoramiento en Venado Tuerto, integrándolo a su red global. Dow, desarrollador de biotecnología con sus eventos Enlist y Conkesta entre otros, también armó su base local del programa global, con Walter Santone a la cabeza. Monsanto introdujo Intacta, y luego de haber adquirido La Tijereta (que tenía su propio programa) se está metiendo en el negocio de la genética con un programa cuya cabeza es Uri Krieger. Por último, Bayer adquirió FN Semillas, un semillero de Salta (Buenos Aires) con el fin de armar su plataforma global de genética sojera, que se integra con el programa de Igra en Paraguay.

Finalmente, en el sector público también hay programas. Decíamos el de la EEA Obispo Colombres que logró las variedades más exitosas para el NOA, que llegó al mercado de Bolivia con su cultivar Munasqa y que ahora le apunta a Sudáfrica. El INTA tiene su centro de mejoramiento en Marcos Juárez, pero ha resignado protagonismo a manos del sector privado. Y en la FCA de Entre Ríos, Diana Fresoli está al frente de un programa enfocada en cultivares convencionales.

Como vemos, hay un trabajo interesante detrás el mejoramiento de la soja. Marcos Quiroga, de Don Mario, me decía que con sus variedades han logrado aumentarle 23% de rinde entre 1998 y 2013, mucha más de lo que agregaría cualquier trait biotecnológico.

A la hora de discutir una reforma de la ley de semillas, habría que tener en cuenta que la labor de mejoramiento está activa y en manos fundamentalmente nacionales. Que las introducciones desde terceros países son ínfimas y que hay mucho conocimiento argentino involucrado en lo que siembran los productores y que este año significan 61 millones de toneladas. Por otra parte, que apenas el 15% de la superficie se siembre con semilla fiscalizada es una cachetada a semejante esfuerzo.

Ya en 2012, CFK hablaba de reconocer la propiedad intelectual en las semillas


Por Javier Preciado Patiño

La presencia del Jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, en la reunión con entidades de productores, cámaras semilleras, cadenas de cultivos y acopios, fue una clara señal que la más alta instancia del Poder Ejecutivo Nacional ha decidido involucrarse en la problemática de la semilla, la biotecnología y la propiedad intelectual.

Junto al ministro Carlos Casamiquela y el secretario Gabriel Delgado, la reunión se dio en el contexto de un mercado de semillas de soja donde solo 1,5 de cada 10 hectáreas se siembra con semilla fiscalizada, y donde la tecnología Intacta, la segunda que llega al cultivo desde 1996, quedó en el ojo del huracán por el tipo de contrato para acceder a ella.

Pero Intacta es apenas la punta del iceberg de un aluvión de tecnología que puede llegar al cultivo oleaginoso en los próximos años, que abarca desde desarrollos de otras compañías globales hasta el llevado adelante por la Dra. Raquel Chan, con el Conicet y Bioceres para resistencia a sequía, gracias a un gen identificado en el girasol y trasvasado a otros cultivos. Este hallazgo es un emprendimiento que el Indear (Instituto de Agrobiotecnología Rosario, fruto del acuerdo entre Bioceres y el Conicet) ahora lleva adelante con la californiana Arcadia BioSciences y que recientemente incorporó a Dow AgroSciences como socio estratégico para su desarrollo comercial.

Pero esto no es todo. La Argentina podría estar llevando adelante un triple apilado sumando dos eventos desarrollados por una compañía china; sería una soja resistente a sequía, insectos y herbicidas desarrollada conjuntamente por los sistemas científicos tecnológicos de nuestro país y China.

Lo de Intacta vino a patear el status quo que había desde tiempos de la RR1, pero no por la tecnología en sí misma, sino por la pregunta, ¿qué marco ofrece la Argentina para quienes están innovando en el campo de la genética, sean del exterior o nacionales, públicos o privados?

Al respecto es interesante recordar las palabras de la Presidenta de la Nación cuando inauguró las sesiones ordinarias del Congreso, el 1 de marzo de 2012. Allí, la primera mandataria dijo: “Hace unos días tuve el orgullo (…) de comunicarme con la doctora Raquel Chan, una científica argentina, miembro del Conicet, que junto con otros investigadores de la Universidad del Litoral han descubierto un gen del girasol que lo pueden pasar a la soja y a otros cereales para suprimir el estrés hídrico sin afectar la productividad. (…). Bueno, ahora encontraron la forma, científicos argentinos que lo han patentado – patente argentina –

asociados con una empresa argentina que acaba de firmar unjoint venture con una empresa de origen estadounidense para la explotación a nivel mundial de este descubrimiento que puede reportarle al Conicet, en términos anuales, teniendo en cuenta únicamente el mercado interno, algo así como 95 millones de dólares de regalías, a partir de su explotación que se desarrollará en el año 2014 y 2015″.

Si bien evidentemente CFK fue optmista con los plazos (recién estaría disponible para 2017/18), hay cuatro cosas que su mensaje deja bien en claro:

a) Una posición favorable a la innovación biotecnológica en los cultivos, en este caso vía transgénesis.

b) La valoración positiva de la innovación proveniente del sector público (universidades, también en este caso).

c) Valoración positiva de la interacción público privada, nacional e internacional. Recordemos la cuádruple alianza Bioceres, Conicet, Arcadia y Dow, que lleva adelante este proyecto.

d) El pago de regalías como recompensación a la innovación, en el plano del mercado interno, lo cual habla de un respeto por la propiedad intelectual.

Nadie en el gobierno debería desconocer las palabras de su jefa política. Por eso que la reunión con Aníbal Fernández puede ser el paso que termine destrabando la problemática del negocio de semillero. Porque a esta altura del partido ya parece claro que no son los pequeños productores o los agricultores familiares el problema, sino más bien todo lo contrartio: es en donde se da la mayor escala de producción donde aparece el gris entre uso propio, “abuso” propio y comercio ilegal.

Como dijo el Jefe de Gabinete, frente a los representantes de la Mesa de Enlace, “todos van a tener que tomar la sopa”. Días antes, el secretario Javier Rodríguez había anticipado lo central del debate, cuando sostuvo (en un congreso realizado en San Luis) que no se estaba discutiendo la problemática a un mes vista (elíptica alusión a los contratos Intacta), sino a cinco o diez años, asumiendo el papel central que la tecnología juega en el desarrollo nacional.

No fue un salto a la política, fue un salto al vacío

Por Javier Preciado Patiño

“Prefiero no salir, pibe”. Así contestaba el precandidato a gobernador en Santa Fe, Eduardo Buzzi, en la mañana del lunes 20 de abril, cuando un periodista lo contactó para hacerle una nota por su performance electoral.

Es que el resultado no podría haber sido peor. Eligió para hacer política el partido que no llegó a juntar el 7% de preferencias en las PASO y encima perdió la interna contra su rival en la interna.

Los 51.957 votos que lo eligieron para gobierne la provincia, sobre un total de 1,5 millones emitidos, resultaron el certificado de defunción para su sueño de desembarco en la política grande.

¿Quién no conocía al ex presidente de la Federación Agraria en esa provincia? Proyectado al estrellado mediático a partir del conflicto de la 125, Buzzi se cansó de transitar estudios de televisión, acumulando horas de vuelo frente a los micrófonos de los periodistas, en los años siguientes. Hábil para tirar títulos en las notas que daba, terminó convertido más en un férreo opositor al gobierno nacional que en un dirigente gremial del ruralismo.

La primera cachetada la recibió de quien se suponía iba a ser su delfín al frente de la FAA, Omar Príncipe, quien no dudó un minuto en dar por tierra con la política de rechazo al diálogo con el gobierno nacional. La segunda se la propinó el Lole Reutemann, al cerrar con Macri su alineamiento político. Tal vez el ex federado soñaba con el espaldarazo de este peso pesado del peronismo santafesino para proyectar sus ambiciones. Ese día Buzzi se sacó y dijo que al senador lo único que le interesaba era no ir preso y que estaba en el ocaso de su carrera. El domingo 19 de abril, Reutemann celebraba con Macri y Del Sel haberle ganado, aunque por poca diferencia, al frente socialista radical.

De todas maneras Buzzi sabía que ir por la gobernación era simbólico. Que no le iban a terminar dando los números, pero que por los servicios prestados podría ser recompensado con una función pública en un hipotético gobierno del ex intendente de Tigre. Lo que no estaba en los planes era perder la interna y quedar con tan magro caudal de votos.

Se dice en los corrillos del gremialismo que en la previa a las PASO el ex federado tramaba un plan para volver a conducir los destinos de su querida entidad, aplicando un plan de desgaste a la gestión de Príncipe. Como plan C estaba la posibilidad de ir por una diputación nacional en las elecciones de octubre, previendo que su líder no alcanzara el Sillón de Rivadavia. No vaya a ser cosa de terminar en el llano.

Con el altísimo grado de conocimiento en la opinión pública pero apenas 50.000 votos en su haber, ¿cuál es la ambulancia que lo va a recoger para darle asistencia?  ¿Tal vez Perotti necesite sumar ese número para dar batalla en una elección polarizada?

Hoy por hoy, la única conclusión es que pasar del gremialismo rural a la política partidaria no es soplar y hacer botella. Ya lo comprobó el propio Mario Llambías, cuando salió a pelear una diputación por Buenos Aires bajo el paraguas de la Coalición Cívica en 2011.

De todos modos siempre hay una esperanza. En su J.B. Molina natal, Buzzi logró imponerse como candidato a gobernador al Frente Progresista y el PRO. Y eso que nadie es profeta en su tierra.

Una jornada para conocer en profundidad el fascinante mundo de la genética vegetal

El próximo miércoles 15 de abril, en el microcentro de Buenos Aires, tenemos la posibilidad de ponernos al día con todo lo relacionado al mejoramiento genético en soja y trigo. Se trata de una jornada en la que participaré exponiendo cómo evolucionó la inscripción de cultivares de estas dos especies autógamas en los últimos treinta años. Allí conoceremos el volumen de nuevas obtenciones, el origen de las mismas, quiénes fueron sus desarrolladores, cómo se incorporaron las nuevas tecnologías a los germoplasmas, etcétera, etcétera. Les puedo asegurar que es una información más que interesante.

Pero para agregarle más valor a la reunión, contaremos con la presencia de Martín Lema, el director de Biotecnología del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Martín nos comentará hacia dónde está yendo la ingeniería genética, donde hay una cantidad de nuevas tecnologías que ya están irrumpiendo en los sistemas agrícolas y cómo eso va a impactar en el marco regulatorio.

También será de la partida el presidente del Instituto Nacional de Semillas, Raymundo Lavignolle. El Inase es el punto de convergencia del mejoramiento genético vegetal para llegar a los productores. ¿Puede haber cambios en el sistema de registración? ¿Sigue siendo actual el sistema de inscripción según rasgos fenotípicos o podríamos ir hacia un sistema basado en el ADN? Seguramente Raymundo nos va a orientar y mucho en este debate.

La Asociación de Semilleros Argentinos estará presente por medio de su director Ejecutivo, el Dr. Miguel Rapela, que va a poner en valor todo el trabajo de la industria semillera por los rendimientos de los cultivos y nos abrirá las puertas a lo que podemos esperar en el agro argentino para los próximos años.

Participar de la jornada no tiene costo y es de acceso libre, con inscripción previa. Los cupos son limitados. Los interesados pueden inscribirse enviando un mail a riaconsultores@riaconsultores.com.ar.

Edición génica, la nueva ola biotecnológica. ¿Ahora que van a argumentar los ambientalistas?

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Por Javier Preciado Patiño

La ingeniería genética está realizando unos progresos increíbles para mejorar los cultivos. La primera era estuvo marcada por la transgénesis, es decir la incorporación de genes de terceras especies, para otorgar una característica deseable a los cultivos. La resistencia a herbicidas y la capacidad de generar su propia protección contra los insectos (disminuyendo así el uso de plaguicidas) han sido dos desarrollos dignos del Premio Nobel.

Pero lo que está viniendo es aún más impresionante. Hay una serie de compañías de escala media, cuyo principal activo es el conocimiento científico, que están desarrollando nuevas vías para el progreso de las especies vegetales.

Estos emprendimientos trabajan con nuevas tecnologías, como es la “edición génica“, que permite silenciar la expresión de genes no deseables, o por el contrario sobre expresar otros de interés. De esta manera tenemos plantas cuyo ADN es idéntico a la original, solo que expresan mejor ciertas características.

Cellectis Plant Sciences, derivada de la biofarmacéutica francesa Cellectis, está desarrollando cultivares de trigo con menor contenido de gluten, lo cual puede constituir una enorme solución para los celíacos, gracias a la tecnología de la edición génica. También desarrollan una papa que al ser almacenada en cámara de frío no reduce sus almidones a azúcares y consecuentemente al momento de ser freída genera 90% menos de acrilamida (una sustancia potencialmente cancerígena) que una papa común.

En esta misma línea de trabajo la tiene JR Simplot, una gran compañía papera de los EE.UU., solo que han logrado desarrollar esta papa pasando ADN de papas salvajes a las variedades cultivadas. Algo similar, es decir manipulando el propio ADN de la especie, logró Okanagan Specialty Fruits, con una manzana que no se amarrona cuando se la corta o pela.

También una compañía “chica”, Cibus Global, ha desarrollado un cultivar de colza resistente a las sulfonilureas (un herbicida) sin necesidad de recurrir a la tecnología transgénica. La compañía californiana es muy clara en que su foco es el desarrollo de cultivos especiales no transgénicos. El slogan de la empresa es “líderes en edición génica de precisión”.

Otra californiana que tiene una pata en este negocio es Arcadia BioSciences, una firma aquí conocida por haberse asociado a Bioceres para el desarrollo comercial de cultivares tolerantes a sequía, mediante la incorporación de un gen identificad0 y aislado por el equipo de la Dra. Raquel Chan. Aunque estos cultivares (Verdeca) llevan tecnología transgénica, hay desarrollos ya realizados, como cártamo con alto contenido de aceites Omega 6, obtenidos por vía no trangénica.

La pregunta es cómo va a reaccionar el fundamentalismo ambientalista a estos avances. Hasta ahora argumentaban que no había suficiente evidencia de que incorporar un gen extra especie era inocuo para la salud y el ambiente. Ahora que se están logrando cultivos intervenidos pero a partir de manipular el propio ADN de la especie, ¿qué van a decir? ¿Que manipular el ADN es satánico? ¿Que no corresponde que el hombre altere lo que está en la naturaleza? ¿Cómo justificarían decir no a un trigo apto para los celíacos o a un aceite que no es necesario hidrogenar?

Por suerte  la ciencia va avanzando más rápido que el oscurantismo ambiental.

Al final, el maíz termina subsidiando a las naftas

Por Javier Preciado Patiño

La resolución de la secretaría de Energía de mediados de setiembre de 2014, la número 44 para ser más exactos, está teniendo un fuerte impacto sobre la novel industria del bioetanol en la Argentina.

Hasta ese momento había un único precio para el biocombustible destinado al corte obligatorio con nafta, proviniera de la caña de azúcar, del maíz u otros cereales. La resolución desdobló el precio y modificó la ecuación con la que se calcula el precio que las petroleras deben pagar a las fabricantes de bioetanol.

Efectivamente, de los 9,544 $/litro establecidos para setiembre, el valor se desplomó a $7,774 para enero del corriente año, acumulando una baja de casi 20% en el lapso de cuatro meses. Por otra parte el valor del producto obtenido del maíz comenzó a separarse del obtenido de la caña, de tal manera que para el primer mes de 2015 la diferencia en contra del maíz fue de 10 por ciento.

En principio se podría suponer que una baja en el precio del bioetanol de maíz se corresponde con una tendencia similar en este cereal (su principal materia prima) y/o con las naftas. Sin embargo, los mismos datos oficiales indican lo contrario.

El precio FAS teórico que difunde la cartera agrícola nacional muestra que el maíz pasó de un valor promedio en setiembre de $1.030 por tonelada en setiembre a otro de $1.240 en diciembre, es decir una suba de 20% contra una baja del 14% en el bioetanol.

Pero tampoco las naftas acompañaron la tendencia del biocombustible. Los precios de la propia secretaría de Energía marcan un valor idéntico de la nafta super en la ciudad de Buenos Aires, para la marca de YPF, de $11,91 por litro, en el último cuatrimestre de 2014.

En síntesis: la relación entre un litro de bioetanol y un kilo de maíz cayó de 9,26:1 en setiembre a 6,59:1 en diciembre. Respecto de un litro de nafta al público, la relación cayó de 0,80:1 a 0,69:1. Finalmente, el producto cayó frente al dólar, que mantiene una apreciación muy leve, que no compensa ni remotamente la pérdida de valor del bioetanol.

Este proceso se da en paralelo con el surgimiento de nuevos emprendimientos para la producción de bioetanol de cereales. El más notable de ellos en 2014 fue la planta que la Asociación de Cooperativas Argentinas puso a funcionar en Villa María, Córdoba.

Lo estratégico de esta industria es su papel como polea de transmisión en la industrialización rural. Una planta de bioetanol no solo produce energía sino que genera un subproducto, los destilados secos, de alto rendimiento para la producción animal. El cluster lechero y cárnico de esa región cordobesa ya se está beneficiando con la presencia de ACABio.

De ahí que sostener la sustentabilidad de la industria del bioetanol vaya más allá de lo energético. La lógica indica que, en principio, el valor del biocombustible debería guardar relación tanto con su principal materia prima como con el producto que está sustituyendo.

Lo destacable es que siempre se dijo que los biocombustibles iban a encarecer el precio de los no renovables, pero hoy estamos viendo todo lo contrario. Con un precio interno que apenas si se movió un 5% para abajo a partir del 1 de enero (frente al desplome internacional del barril de petróleo), el bioetanol termina subsidiando a la industria petrolera.