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La Mesa de Enlace es al kirchnerismo lo que Ubaldini al alfonsinismo

 

¿Busca la dirigencia rural una solución a la problemática de sus representados o su real objetivo es “desgastar al Gobierno” como alguna vez lo admitiera Eduardo Buzzi?

Hay varios elementos que llevan a pensar que la respuesta es el desgaste, bajo la cobertura de soluciones para el sector. A la natural poco afinidad de la dirigencia rural con el peronismo (a las pruebas me remito: ver por qué partidos han entrado los agrodiputados), se le suma el especial encono con el kirchnerismo, al que consideran heredero de la izquierda peronista de los 70.

La cuestión de fondo es la concepción del rol del Estado en la economía. El kirchnerismoles  representa una irreverente forma de protagonismo de la política en el mercado, lo cual resulta asbolutamente inaceptable para la dirigencia, particularmente la más conservadora, que se inclina por la opción liberal, aun dentro de los partidos tradicionales como el radicalismo (por eso no les gusta el alfonsinismo) o el peronismo.

De manera que más allá de la real y legítima problemática de la producción agropecuaria, el ruralismo transmuta de actor económico social a político.

Hurgando en antecedentes recientes sobre actores económicos o sociales que se convierten en herramientas políticas, podríamos remitirnos a Saúl Ubaldini y su CGT Brasil, en los años del alfonsinismo.

Montado sobre el también legítimo reclamo de los trabajadores, el sindicalismo peronista fue un factor clave para profundizar el desgaste del partido radical gobernante.

El disparador pudo haber sido el afán de Alfonsín para cambiar la ley sindical, en el inicio de su gestión, que tocaba los resortes del poder gremial. Tal vez la Ley Mucci haya sido para Alfonsín lo que la 125 fue para Cristina.

Pero más allá de la Ley Mucci o la 125, las condiciones ya estaban dadas para que el fermento de lucha política se expresara de alguna manera.

Hoy el ruralismo acredita en su activo haberle propinado la primera gran paliza política al kirchnerismo. Esto es admitido por la misma Presidenta. Pero la oposición hasta ahora no ha podido capitalizar el servicio que le prestó el campo.

Este año electoral comienza con un paro agropecuario. Las exigencias de la Mesa de Enlace se parecen más a las condiciones del Tratado de Versalles que a una propuesta de negociación.

Así, de acá hasta las elecciones es probable que veamos una situación de tensión permanente -montada sobre distintos disparadores- en función de una dirigencia rural que busca ser el factor decisivo de la derrota política de su gran enemigo.

Cuidado: La “mesa” se puede quedar sin sillas

La segunda semana de mayo termina con dos frases: “No vamos a cortar las rutas ni mamados” (Buzzi en Mercoláctea). “Tenemos que reconocerle al campo el aporte al superávit comercial” (Cristina en la presentación del Plan Estratégico Agroalimentario).

Esto da mucha telar para cortar. Vayamos entonces por partes (hablando de cortar).

Desde fines de 2008, la Mesa de Enlace viene repitiéndose en quejas y amenazas con evidente menor eco cada día. Su cenit lo había alcanzado en el invierno de ese año, cuando el Gobierno hablaba de la oligarquía ganadera mientras TN mostraba la imagen del desdentado De Angeli.

Hoy el mellizo muestra su romance con una atractiva joven y la conducción gremial “del campo” moviliza cada vez menos. ¿Qué pasó en el ínterin?

La cosa funcionó bien mientras el gobierno agredía. Como el luchador de aikido, la conducción ruralista utilizaba la energía que lo atacaba para que se le volviera como un búmeran. Así se llegó al 28 de junio, con una oposición más que agradecida. (más…)

Entre el Gringo Chacarero y el Hacendado Bonaerense

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Si queremos ganar la elección, Reutemann tiene que dejar a los Kirchner“. Esta frase fue sentenciada por un intendente santafesino reutemista que veía que si el senador no se distanciaba del oficialismo, las chances de retener la comuna se iban a complicar.

La decisión del ex piloto de la fórmula uno le da más vigencia que nunca a la polarización que parece estar dominando la política: o con los Kirchner o con el campo.

Por un momento pareció que el acuerdismo podía imponerse y que un Reutemann corriendo las elecciones en alianza con el Gobierno nacional podía quebrar esa polarización. Pero el campo fue más fuerte.

El caso es que ya dos de los “que miden” se han abierto del oficialismo, presentándose como alternativa. Es el peronismo sucediendo al peronismo.

Pero no es casualidad que estos dos exponentes sean Carlos Reutemann y Felipe Solá. Uno santafesino, otro bonaerense. Uno con un nombre bien común, el otro más cheto. Uno sojero, otro ganadero. Uno con Aapresid, otro con Carbap. Uno arriba de la cosechadora, el otro del caballo. (más…)