Adictos como somos los argentinos a las ultra simplificaciones, a partir del conflicto de las retenciones móviles se ha venido instalando que son “los Kirchner o el campo”. Blanco o negro, cero o uno, positivo o negativo.
Esta construcción de la realidad es funcional a la política que busca disputarle el poder al gobierno y a cierto espectro del agro que no pude delimitar bien la barrera entre ideología y defensa de los intereses gremiales.
Lamentablemente, y como lo demuestra la realidad en el Congreso de la Nación, no solamente hay una escala de grises entre el blanco y el negro, sino también colores.
Por ejemplo, cuando se analiza la esencia de los proyectos resulta que hay más distancia política entre el socialista Lisandro Viale y el Pro, que entre este y el kirchnerismo, y lo mismo vale para el espectro alfoninista en el Parlamento.
Claro que esto resulta una verdad incómoda y por otro lado poco práctica en términos de desbancar al oficialismo del poder. Pero los hechos así lo muestran.
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