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Solá, ¿la pata bonaerense para la nacionalización del proyecto PJ chacarero?

Apenas un mes después de las elecciones, el ámbito político ya está dejando trascender que el felipismo podría encontrar en el peronismo no kirchnerista del interior una mayor afinidad política que en los socios electorales con los que fue a las elecciones.

En paralelo sigue tomando color la construcción de un espacio pejotista en el Congreso que involucra a los liderazgos de Busti en Entre Ríos y Schiaretti (/De la Sota) en Córdoba, pero fundamentalmente al triunfante Reutemann desde Santa Fe.

La presentación del proyecto de ley para extender el Fondo Federal Solidario de la soja al resto de las exportaciones -un claro desafío al kirchnerismo- fue un paso adelante. El proyecto lo firmaron nueve diputados de las provincias agrícolas de la Región Centro.

Esta semana se confirma la partida de los diputados entrerrianos Cristina Cremer de Busti, María de los Ángeles Petit y Gustavo Zavallo hacia un bloque propipo de similares características que Santa Fe Federal.

A partir del 10 de diciembre, ambos espacios se verán reforzados con el ingreso de los nuevos legisladores electos, ya decididamente ajenos al kirchnerismo.

Pero para tener alcance nacional, este proto-proyecto necesita la pata bonaerense y allí es donde aparece Solá.

El felipismo siente que durante la campaña fue herido por sus socios electorales de Unión Pro, por las colectoras retiradas de la justicia electoral o el desaire a sus figuras. La palabra “humillación” está en sus bocas.

Por otra parte se preguntan: ¿cuál es el papel de Felipe en una sociedad política con De Narváez, que aspiraría como mínimo a la gobernación y Macri jugando para presidente?

Y ahí la mirada se desvía hacia el peronismo no K del interior.

La convergencia en un bloque o interbloque comienza a tomar forma lentamente.

Algunos opinan que para eso es necesario que el ex gobernador se despegue de sus aliados de Unión Pro. Sería la prueba de amor que le pedirán sus colegas del PJ no kirchnerista.

El ex gobernador bonaerense ya se ha mostrado con Schiaretti -”hablamos del futuro”, dijo- y vuelto a hablar de peronismo.

Por otra parte, tiene tropa propia en el Congreso, que se incrementará a partir del 10 de diciembre con la asunción de los diputados electos el 28 de junio.

En el pausado juego de la política, se especula con que el 11 de diciembre sea la fecha a partir de la cual todo este proceso de centrifugación peronista cambie de sentido. La conformación de un bloque o interbloque peronista federal -al cual ya no le cabría el mote de “disidente”- empieza a tomar forma en el horizonte de la política

Radiografía de un Autoconvocado: Con un pie en el PRO y otro en la Federación Agraria

autoconvocados

Marcelo Belmartino es uno de los productores que encuadra en la categoría de los “autoconvocados”. Su base de operaciones es la carpa montada al costado de la rotonda de Salto, en la provincia de Buenos Aires, donde se reúnen para seguir los discursos de la Mesa de Enlace o los funcionarios del Gobierno nacional.

Su caso, multiplicado por mil o tres mil constituye lo que los dirigentes llaman “las bases”, cuya “presión” los obliga a ser duros en las negociaciones.

Pero ¿quién es Marcelo Belmartino?

Su bisabuelo llegó en un barco desde Génova, que traía gente para que levantara las cosechas de la Argentina granero del mundo. Es la historia del gringo chacarero.

Su abuelo se ganó la vida con un horno de ladrillos. Fue su padre quien se pudo dedicar de lleno al campo. A los 43 años, Marcelo recuerda con orgullo que en los 70, “con un grupo de amigos se metieron con la cooperativa del lugar, para levantarla, porque estaba media fundida”. Se trata de la Cooperativa Agropecuaria e Industrial de Salto, una poderosa organización de la zona.

Hoy Marcelo tiene 100 hectáreas, que le vienen de la herencia de su padre. Desde ese punto de vista, encuadra dentro de la tipología del “pequeño y mediano productor”.

Pero la apelación a la superficie es solo una parte de su realidad. En los 90 tuvo un avión fumigador y se dedicó a las aeroaplicaciones.

Después de la devaluación comenzó con la compra de equipos: un tractor,  la sembradora, la cosechadora, un carro monotolva. Así fue creciendo, hasta que llegó a comprar 800 novillos que iba a engordar en un feedlot casero que se había armado en el campo.

En esta parte de la historia comienza a expresar su odio a la política de los K. “Cuando los tenía gordos, que los tenía que vender para pagar los créditos, Moreno dijo que la carne no tenía que valer 3 pesos, sino 2,75, para que la carne bajara en el mostrador. Y yo tuve que venderlo a eso en vez a de a 3,10, porque estaba subiendo y bueno, me significó una pérdida de plata en vano, porque la carne no bajó y la pequeña riqueza mía la distribuyó entre dos o tres frigoríficos que me compraron la hacienda”, se queja.

A partir de ahí, Belmartino se fue metiendo en la política. Armó el PRO en Salto y se candidateó para intendente. Pero sacó pocos votos. Perdió a manos del Frente para la Victoria, curiosamente apoyado los productores.

En pleno conflicto se afilió a la Federación Agraria. Como socio contribuye con $200 al año, aunque dice que estaría dispuesto a poner hasta $1.000. Sin embargo,  dice que en las asambleas  “se habla mucho de socialismo, de comunismo, se van por las ramas” y que él “no es tan fanático”.
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Entre el Gringo Chacarero y el Hacendado Bonaerense

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Si queremos ganar la elección, Reutemann tiene que dejar a los Kirchner“. Esta frase fue sentenciada por un intendente santafesino reutemista que veía que si el senador no se distanciaba del oficialismo, las chances de retener la comuna se iban a complicar.

La decisión del ex piloto de la fórmula uno le da más vigencia que nunca a la polarización que parece estar dominando la política: o con los Kirchner o con el campo.

Por un momento pareció que el acuerdismo podía imponerse y que un Reutemann corriendo las elecciones en alianza con el Gobierno nacional podía quebrar esa polarización. Pero el campo fue más fuerte.

El caso es que ya dos de los “que miden” se han abierto del oficialismo, presentándose como alternativa. Es el peronismo sucediendo al peronismo.

Pero no es casualidad que estos dos exponentes sean Carlos Reutemann y Felipe Solá. Uno santafesino, otro bonaerense. Uno con un nombre bien común, el otro más cheto. Uno sojero, otro ganadero. Uno con Aapresid, otro con Carbap. Uno arriba de la cosechadora, el otro del caballo. (más…)