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Diego Cifarelli: “Queremos moler 9 millones de toneladas de trigo y exportar 2,2 de harina”

La industria molinera tiene capacidad hoy para moler  12 millones de toneladas de trigo, el 80% de la última cosecha. Sin embargo, está operando a la mitad de ese volumen. “Perfectamente podríamos estar exportando 2,2 millones de toneladas de harina“, apunta Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera.

Sin embargo, al ritmo actual, esta agroindustria que le agrega valor al cereal, terminará exportando entre 600 y 700.000 toneladas este año. Hasta 2012, la molinería había mostrado una constante expansión hasta superar el millón de toneladas exportadas; ahí había comenzado a romper la dependencia de los mercados de proximidad, como son Brasil, Bolivia y Chile que explican la casi totalidad de las colocaciones externas, abriendo otros nuevos en Centroamérica y Àfrica.

Sin embargo, la mala cosecha de ese año, llevó al cierre de las exportaciones y de ese volumen se pasó a exportar menos de 300.000 toneladas. Las cosas algo mejoraron en 2014 y un poco más en este año, pero la senda del crecimiento se cortó abruptamente, justo cuando el país se había convertido en el tercer exportador mundial.

“Hoy nos complican los subsidios de países como Turquía, que subsidia la importación de trigo de alta calidad y después la exportación de harina. Hoy la harina argentina llega a Venezuela a 500 dólares la tonelada, mientras la de Turquía lo hace a 400 dólares, y no hay otra explicación que los subsidios que aplica ese país, como también lo hacen los de la Unión Europea”, explica Cifarelli.

Cifarelli señala que la industria tiene un plan, basado en incorporar tecnología a los procesos industriales, formalizar el ciento por ciento de la actividad por la vía del autocontrol y dotarse de una mayor competitividad. “Nuestra fórmula es diálogo y más diálogo, propuestas y más propuestas”, en relación con el ida y vuelta que están teniendo con el Gobierno para llegar al objetivo de procesar 9 millones de toneladas y exportar más de 2 millones como harina y otros productos con valor agregado.

Una jornada para conocer en profundidad el fascinante mundo de la genética vegetal

El próximo miércoles 15 de abril, en el microcentro de Buenos Aires, tenemos la posibilidad de ponernos al día con todo lo relacionado al mejoramiento genético en soja y trigo. Se trata de una jornada en la que participaré exponiendo cómo evolucionó la inscripción de cultivares de estas dos especies autógamas en los últimos treinta años. Allí conoceremos el volumen de nuevas obtenciones, el origen de las mismas, quiénes fueron sus desarrolladores, cómo se incorporaron las nuevas tecnologías a los germoplasmas, etcétera, etcétera. Les puedo asegurar que es una información más que interesante.

Pero para agregarle más valor a la reunión, contaremos con la presencia de Martín Lema, el director de Biotecnología del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Martín nos comentará hacia dónde está yendo la ingeniería genética, donde hay una cantidad de nuevas tecnologías que ya están irrumpiendo en los sistemas agrícolas y cómo eso va a impactar en el marco regulatorio.

También será de la partida el presidente del Instituto Nacional de Semillas, Raymundo Lavignolle. El Inase es el punto de convergencia del mejoramiento genético vegetal para llegar a los productores. ¿Puede haber cambios en el sistema de registración? ¿Sigue siendo actual el sistema de inscripción según rasgos fenotípicos o podríamos ir hacia un sistema basado en el ADN? Seguramente Raymundo nos va a orientar y mucho en este debate.

La Asociación de Semilleros Argentinos estará presente por medio de su director Ejecutivo, el Dr. Miguel Rapela, que va a poner en valor todo el trabajo de la industria semillera por los rendimientos de los cultivos y nos abrirá las puertas a lo que podemos esperar en el agro argentino para los próximos años.

Participar de la jornada no tiene costo y es de acceso libre, con inscripción previa. Los cupos son limitados. Los interesados pueden inscribirse enviando un mail a riaconsultores@riaconsultores.com.ar.

Las cosas como son: el aumento del trigo se sextuplica en el bolsillo del consumidor

Por Javier Preciado Patiño

No vamos a hacer la macro de la cuestión del trigo, -más que trillada en los medios de comunicación- sino la micro, la diaria, la que le llega al bolsillo de la gente y del comerciante. Veamos.

Mi pizzero de cabecera, en el porteño barrio de Colegiales, vendía la grande de muzzarela a $50. Con los aumentos de la harina -sostiene que la bolsa de 50 kg de la cuatro ceros pasó de $200 a $360- decidió aumentarla a $55, es decir un 10%. A priori no parece mucho para quien se sienta a comer este tradicional plato desembolsar cinco pesos más, pero, ¿cuál es la relación exacta entre el aumento de la bolsa de harina y el de la pizza?

Dándole crédito a mi fuente, su costo se incrementó en $160 o el 80%, asumiendo que el resto de los insumos se haya mantenido igual.

Pero de una bolsa de harina de 50 kg estaría sacando unas 200 pizzas. Si suponemos que todas fueran de muzzarella mi amigo habría pasado de facturar $10.000 por bolsa de harina a $11.000, con lo cual el aumento de $160 en su insumo se transforma en uno de $1.000 en sus ingresos, o 6,25 veces más.

Sin entrar en la discusión de la cuestión del IVA  y la parte tributaria, es evidente que no hay ninguna proporcionalidad entre el aumento de la harina y el de la pizza. Le pregunté cuál era su criterio para aumentar el precio de la pizza y me dijo que “tres por uno”, es decir que a la tercera vez que le aumentó la harina (las primeras dos los habría absorbido), él se decide a aumentar el precio de sus productos.

Tengo la sospecha de que este criterio se aplica con cualquier aumento en los costos, sean los sueldos, el alquiler del local, los otros insumos o los servicios. Así, la falta de racionalidad en la manera de trasladar aumento de costos al producto final dispara la inflación.

La pregunta final que no obtuvo respuesta de mi amigo pizzero: ¿bajará el precio cuando la bolsa de harina retorne a valores normales?

El mundo ve más trigo en la Argentina en esta campaña 2013/14

Internamente se puede decir que hay una sensación de que el área triguera dejará de caer esta campaña para dar lugar a una expansión en el orden del 10 por ciento.

Entre las principales razones se citan el precio, el clima y el desencanto con la cebada, tras haber alcanzado una superficie récord de más de 1,5 millón de hectáreas.

Si bien harían falta encuestas serias que sondeen las intenciones de siembra de los productores, el último anuncio del Gobierno Nacional sobre la devolución de las retenciones vía un fideicomiso administrado por los exportadores (cooperativos y empresarios) no habría influido demasiado en la decisión. Sí habría tenido más impacto la decisión de abrir un cupo temprano de 5 millones de toneladas para el trigo que se cosechará a partir de noviembre de este año.

Lo cierto es que el Dto. de Agricultura de los Estados Unidos en su informe de mayo dio la primera estimación de la cosecha de trigo argentino para este año, que la fija en 13 millones de toneladas, lo cual implica un crecimiento de 18% respecto de la campaña 2012/13. Ya en abril, el Usda había lanzado que espera un área sembrada en nuestro país de 4,2 millones de hectáreas. El ministerio de Agricultura argentino sostiene que en la última campaña se sembraron 3,16 millones y que la producción alcanzó a 9 millones de toneladas.

Por su parte, tanto las agencias de noticias Bloomberg como Reuters sostienen que el área triguera crecería en base a consultas hechas con técnicos de las bolsas de cereales y de las organizaciones de productores. En este caso, precio, clima y medidas políticas serían las clave para esperar un crecimiento.

Al respecto, en el Mercado a Término de Buenos Aires, el trigo enero 2014 venía cotizando a la suba, con un valor de 195 dólares. A la misma fecha de 2012, el valor era de 160 dólares. De los últimos 7 años, solo para mayo de 2008 se esperaba un valor superior al actual, en el orden de los 210 dólares, mientras que en mayo de 2011 se obtenía una cotización similar.

En el resto de los años, el trigo enero en el mes de mayo osciló entre 132 dólares (2007) y 160 dólares (2012).

La agencia Dow Jones, en tanto, reproduce para sus lectores internacionales la estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que arroja un incremento del área en el orden del 8%.

Si bien todavía no se ha logrado un consenso público privado, amplio y general sobre un plan para que crezca la producción de este cereal, al menos hay algunas señales positivas al respecto.

Mala noticia para Buzzi: se desconcentra la exportación de granos

Por Javier Preciado Patiño

Las estadísticas dadas a conocer recientemente por el ministerio de Agricultura de la Nación no le dan la razón al líder de los federados, cuando sostiene que se concentra la exportación de granos.

Es que si bien es una actividad que recae en pocas manos, entre 2005 y 2012 se verifica un claro avance en la participación de nuevos jugadores en desmedro de las compañías globales de comercio de commodities. Veamos.

En estos últimos ocho años, la participación de Cargill cayó de 23 a 15%; la de Bunge de 17 a 9%; la de Dreyfus de 12 a 10% y la de Nidera del 9 al 6%. Por ejemplo, mientras en 2005 la exportación de granos fue de 34,75 millones de toneladas y en 2012 de 40,87 (es decir que  creció 17%), el volumen comercializado por Cargill pasó de 7,93 a 5,98 millones de toneladas, lo que equivale a una pérdida porcentual de 24%.

Así, mientras en 2005, seis traders concentraban el 82% de los embarques, en 2010, ese porcentaje era alcanzado por las priemeras diez compañías. La Asociación de Cooperativas Argentinas ahora es el quinto exportador de granos, por delante de Bunge, Nidera y Glencore (Oleaginosas Moreno). Buzzi debería rever sus conceptos sobre el comercio de granos, ya que Agricultores Federados Argentinos, una cooperativa estrechamente vinculada a la FAA, pasó de exportar 115.000 toneladas en 2005 a 726.000 en 2012.

Otros datos que surgen de las estadísticas oficiales son los siguientes:

a) En 2005 hubo 106 exportadores. En 2012, más del doble: 222.

b) En 2012, 118 compañías exportaron entre 1.000 y 9.999 toneladas; en 2005 eran solo 35. Se triplicaron.

c) En 2005 había 37 empresas que exportaron menos de 1.000 toneladas. En 2012 fueron solo 8.

Otro dato no menor es que durante 2012 el principal exportador de trigo fue la cooperativa ACA, superando incluso a Cargill. En tanto la AFA colocó unas 550.000, superando en volumen a compañías de la talla de Noble o Toepfer. Incluso Cafer, la cooperativa federada de Entre Ríos se anotó en la lista con unas 23.500 toneladas de trigo, también.

Sin entrar en valoraciones sobre la situación, los hechos demuestran que entre 2005 (último dato disponible con detalle en la página del ministerio) y 2012 algo ha cambiado en el negocio de la exportación granaria.

Frente a la próxima campaña de invierno, planteemos el Gran Consenso Triguero Nacional

La realidad en el inicio de la campaña comercial del ciclo 2012/13 del trigo (tras concluirse la cosecha) es en absoluto alentadora. La producción ha sido baja (10,1 millones de toneladas según el Minagri, pero apenas más de 9 según las cámaras), lo cual ha obligado a deshacer contratos de exportación ya pautados mientras estuvo vigente la apertura y no solamente eso, sino incluso a cerrar la autorización de ROE’s para la exportación de harina de trigo. La situación se agravó por la mala calidad del cereal, muy afectado por el fusarium (fruto a su vez de las condiciones de humedad del fin de la campaña).

Pero no escapa que la producción de este cereal de invierno viene en franco declive. Casi un millón y medio de hectáreas fueron pasadas a la producción de cebada y la explicación ahí no es otra que la mayor seguridad de comercialización que el productor encuentra en el cultivo alternativo.

Mientras, la secretaría de Comercio Interior insiste en la fórmula de cuotificar mediante los ROE la exportación del saldo , en nombre de una seguridad alimentaria que nunca estuvo en riesgo en todo el tiempo previo en que no se había implementado el sistema de los permisos.

En la otra vereda, la dirigencia rural explota la cuestión del trigo más política que gremialmente, es decir más como un instrumento para hacer política partidaria en contra del Gobierno que para lograr medidas adecuadas que activen la producción en el marco político imperante.

Es que la Argentina tiene posibilidades inmediatas de pasar a producir más de 20 millones de toneladas de trigo por año. Tecnológicamente la solución está, tanto en genética, como en protección, nutrición y manejo. Por otra parte bastaría que una parte del área de soja de primera incorporara el doble cultivo, para que el salto en la superficie sembrada fuera fenomenal.

Alguien me preguntaba hace pocos días, ¿y vos que harías?

Le respondí que lo primero era continuar la metodología de diálogo que instaló Julián Domínguez durante su paso por la cartera agrícola y que se terminó plasmando en el PEA. Es evidente que hay muchos interesados, además de la Nación misma, en que se produzca más trigo sin que sea en desmedro de otros cultivos.

Sentados en una misma mesa, ¿qué pueden aportar los semilleros a los productores que vayan a sembrar más trigo este año? Lo mismo para los proveedores de defensivos y de nutrientes. ¿Qué compromiso pueden tomar molineros y exportadores? ¿Cuál va a ser el aporte del Estado si el campo genera más riqueza?

Sería muy difícil -y en este sentido la experiencia del PEA entiendo que es aleccionadora- que la Casa Rosada fuera a decirle no a una propuesta que viene respaldada por una cadena atrás, de la mano de legisladores y funcionarios. Incluso y dejando volar la mente (igual ya se planteó en el encuentro del Lide a fines del año pasado) la cuestión del trigo no pasa solo por una cuestión de la Argentina sino que es estratégico para Brasil. ¿Podrían también participar ese país, que va camino a ser uno de los mayores importadores mundiales del cereal, ser parte de un Gran Acuerdo Triguero?

Por otra parte, el momento ideal para un Gran Consenso es ahora, en febrero o marzo. Bastaría una señal positiva de la cadena y el Estados, dada a tiempo (el año pasado el anuncio de liberación del cupo fue tardío y no movió el amperímetro de la siembra, porque ya estaba jugada), para esperar una reacción positiva de los productores.

Alguien podría tildar esta propuesta de ingenua, pero lo que es seguro es que ningún espacio de diálogo es improductivo, sino todo lo contrario, sentarse a la misma mesa y con voluntad puede ser el 80% de la solución.

Buzzi en un peligroso triángulo cuyos vértices son política, gremialismo y medios

Por Javier Preciado Patiño

Es posible que Eduardo Buzzi luzca la cucarda de ser el primer presidente de la Federación Agraria en ser tapa de un diario de circulación nacional, pero por la sospecha de corrupción. La noticia que se dio es que en su momento el Gobierno Nacional le había adjudicado la posibilidad de que los pequeños y medianos productores que conforman esa organización encontraran un canal de 50.000 toneladas para su trigo en la exportación, pero que esa operación se terminó realizando con los mismos descuentos respecto del FAS teórico con los que operan las grandes compañías exportadoras y encima, con la intermediación de una sociedad vinculada con la dirigencia de la FAA.

Pero más allá de la noticia, el hecho revela cómo se entremezclan las internas y las disputas por el poder, el modo de ejercer los liderazgos, la relación con el poder político y también con los medios de comunicación. Un verdadero y apasionante leading case, digno de estudio.

Para arrancar habría que comenzar diciendo que la gestión de Buzzi, que va por su 13 periodo consecutivo, logró desarrollar un grado de confrontación interna en la organización que tal vez no registre antecedentes. Emulando a las prácticas que le adjudica al Gobierno Nacional, el líder de la FAA conduce la organización con mano de hierro, llevándola a una lógica binaria: ser oficialista u opositor. Y la oposición, que al igual en el plano político nacional se encuentra atomizada en distintas corrientes, ha por lo menos logrado consensuar acuerdos programáticos como, por ejemplo, la reforma del estatuto para impedir la reelección sin límites.

Así se llegó a la última asamblea, en setiembre del año pasado, donde circularon dos panfletos –anónimos, pero únicamente atribuibles a la oposición- uno donde se plantaban las sospechas por el manejo del trigo de exportación y otro donde se hablaba del semillero de la FAA y la relación con Barchetta, uno de los alfiles de Buzzi.

Pero el trabajo de Buzzi no fue solamente mantener una interna caliente, sino convertirse él mismo y por tanto la entidad en jugador activo en la política nacional. Luego de su sociedad con la SRA en los tiempos de la 125 (entendible en alguna medida, como de hecho lo explicó en la CTA ante Víctor de Gennaro), pasó a ser parte del frente claramente opositor en lo político que hoy lidera el titular de las opositoras CGT Hugo Moyano y el de la CTA, Pablo Micheli.

Mezclar gremialismo y política partidaria es un juego complejo, porque se multiplican exponencialmente los enemigos.

Así los medios alineados con el Gobierno encontraron en las denuncias internas un caldo de cultivo extraordinario para atacar al Buzzi opositor y cargaron sobre él sus plumas.

En ínterin, no es menor el dato que la Afip le haya quitado la posibilidad a la FAA de comercializar los formularios para el comercio de granos 1116, que constituían una importante fuente de ingresos para la entidad. Esta decisión puede no solo afectar la capacidad de la entidad de operar en la política, sino también la del oficialismo en relación a las internas.

Conocida la notica, fue el turno de volver a jugar de la oposición federada, que sobre la base de la denuncia periodística exige a la conducción explicaciones sobre los hechos allí manifestados.

No se trata, de todas manera, de un modus operandi novedoso: la política suele utilizar esta metodología para interactuar con el sistema de la comunicación. Lo novedoso, en todo caso, es que una organización gremial haya ingresado de cuerpo entero en esta complicada lógica.

Mala señal: un tercio de la producción de urea se exportó en 2012

Por Javier Preciado Patiño

El consumo de urea puede resultar un buen indicador de la vitalidad de la agricultura argentina. Durante décadas el nitrógeno que los cereales necesitan para crecer fue extraído del pool del suelo por la vía de los procesos de mineralización.

Cuando a fines de los 80, principios de los 90, el cambio en la forma de producir (siembra directa, agricultura continúa, barbechos químicos) llevó de pasar de una agricultura defensiva a otra netamente agresiva, la aplicación de nitrógeno por la vía de la fertilización empezó a crecer en forma sostenida hasta que sobre fines de esa década YPF y Agrium decidieron construir una planta en Bahía Blanca para fabricar más de un millón de toneladas por año.

Pero el crecimiento de las cosechas en los últimos diez años, década en la que se pasó de 60 a más de 100 millones de toneladas, hizo que aún así se debiera recurrir a la importación de urea y otras fuentes nitrogenadas.

Pero 2012 trajo malas noticias para el sector. El informe de RIA Consultores señala que en este último año mientras que las importaciones cayeron a la mitad, las exportaciones se duplicaron. Se fueron del país unas 357.000 toneladas de urea, que es casi un tercio de la producción de Bahía Blanca, mientras que las compras cayeron de 312.000 a 177.000 toneladas.

Sumando a la producción local las importaciones y restando las importaciones, resulta que si en 2010 la oferta de urea fue de 1,37 millón de toneladas, en 2012 fue de solo 0,90 millón, es decir un 35% menos.

Sin duda alguna se trata de nitrógeno que deja de ser volcado a la producción de quintales en nuestro país, para ir a producirlos al exterior. Un caso extremo son las 27.000 toneladas que durante el mes de diciembre se exportaron a los Estados Unidos, un síntoma inequívoco de la fragilidad que está teniendo el sistema cerealero argentino.

Es que claramente sin aplicación de fertilizantes nos alejamos de las metas propuestas en el PEA, de llegar a 2020 con 160 millones de toneladas, en las cuales el aporte de los cereales es vital.

Parte de la responsabilidad de lo ocurrido se debe a los factores climáticos, ya que si a la siembra de la fina la afectó la sequía a la de la gruesa la complicaron las inundaciones.

Pero el clima no explica el 100% de la situación. Teniendo un super mercado para el trigo a tiro de piedra, como es Brasil, la Argentina no encara un plan consistente de aumento de la producción que aproveche la ventaja de tener una millonaria demanda del otro lado de la frontera. Incluso la débil cosecha de esta campaña 2012/13 le está pegando a la industria molinera que ve restringirse las autorizaciones para exportar harina.

Por otra parte no aparece tampoco un plan serio para estimular la producción de maíz y sorgo, base para la industrialización de la ruralidad.

Restando menos campañas es de esperar que el sector público retome el liderazgo que tuvo cuando se elaboraron las metas del PEA y encabece la adopción de herramientas de la política que coadyuven a lograr las 160 Mt para 2020.

El escándalo con el que se busca complicar a Buzzi

En la última asamblea de la Federación Agraria Argentina, en la cual fue reelegido para su mandato número 13 su líder, Eduardo Buzzi, circuló un volante anónimo que disparaba las dudas sobre lo que podría constituir un fraude.

Este volante, adjudicado a la oposición a la oficialista Azul y Blanca, llevaba como título “Preguntas que nos debemos hacer en la FAA” y planteaba lo siguiente (reproducción textual):

PREGUNTAS QUE NOS DEBEMOS HACER EN LA FAA…
Cómo se administra nuestra Entidad??? Dónde se decide y quiénes????
QUÉ ES FEDERAR SRL??

CUÁL ES LA RELACIÓN CON FAA??

FEDERAR SRL ES DE LA FAA???

Ver: www.federar.com.ar, o cartel de ruta 9: FEDERAR: “Con la visión y el respaldo de FAA”.
¿POR QUÉ FAA Y FEDERAR SRL POSEEN EL MISMO DOMICILIO FISCAL?

Ver CUIT de FAA: 30-50010969-2 y CUIT de FEDERAR: 30-70814173-5

Sin embargo, si revisamos los últimos balances de nuestra entidad, incluso el último Balance 2011-2012, no tienen ninguna referencia a FEDERAR SRL.
Quiénes son los dueños de FEDERAR SRL?

Quién es el Socio Gerente de FEDERAR SRL? Y el Gerente de la FAA? Son la misma persona?

2011 Y LOS ROE DE TRIGO SOLICITADOS POR LA FAA A FAVOR DE FEDERAR SRL:

Se le otorgaron dos cupos de 25.000 TN de trigo cada uno.

Primer cupo: La fecha exacta en que se comercializó fueron los días 20 y 21 de julio de 2011. En el día 20 de Julio se comercializaron 15.310 tn a un precio de 190 dólares, y el día 21 se comercializaron 9.320 tn a un precio de 195 dólares. El total se comercializaron 24.630 tn de trigo. Si tomamos los promedios, podemos afirmar que el FAS TEORICO DE TRIGO DE JULIO 2011 FUE 230 DÓLARES. POR LO QUE ESTAMOS HABLANDO DE UN MONTO DE 938.600 DÓLARES QUE CORRESPONDÍAN COBRAR A LOS PRODUCTORES Y QUEDARON EN FEDERAR SRL, sólo de las primeras 25.000 tn.
MAS GRAVE AÚN ES QUE LA FAA NO RECIBIÓ UN SOLO CENTAVO DE ESTA DIFERENCIA CUANDO FUE LA QUE HIZO LAS GESTIONES.
ESE MONTO NO INGRESA EN NINGUN MOMENTO EN FAA, NI CONSTA EN EL BALANCE DE FAA 2011-2012, YA QUE EL BALANCE NO MUESTRA NINGUNA RELACIÓN ENTRE FEDERAR Y FAA, A PESAR DE QUE LA EMPRESA UTILIZA LA SIMBOLOGÍA DE FAA.
QUIEN RECIBIÓ 1.200 TN DE TRIGO PARA COMERCIALIZAR, SIENDO QUE LO GESTIONÓ LA FAA???
QUÉ RELACIÓN TIENE ESTE ACOPIO CON FEDERAR???? Y CON LA FAA???
SON MUCHAS LAS DUDAS QUE NOS ARROJA ESTA MANERA DE OPERAR QUE TIENE LA EMPRESA FEDERAR SRL Y SU RELACIÓN CON FAA.

El punto es que esta denuncia habría desatado una investigación periodística en cuyo ojo de la tormenta se encontraría el mismísimo Eduardo Buzzi, hoy considerado un dirigente opositor antes que gremial por el Gobierno Nacional. Precisamente, la denuncia mediática caería en un momento en que el hombre de JB Molina ha tomado como estrategia alinearse no ya con las otras gremiales del campo (la Mesa de Enlace hoy en estado vegetativo), sino con los activos sindicalistas Hugo Moyano y Pablo Micheli, en la búsqueda de la reedición de una “multisectorial”, como la que en los 90 se enfrentó con el modelo neoliberal del Presidente Menem.

La industria molinera argentina aspira a llegar a ser la número uno mundial

La industria molinera argentina tiene algunas características particulares: a) está constituida en general de pequeñas y medianas empresas; b) prácticamente toda (hay una sola excepción) está en manos de empresarios nacionales; c) está distribuida a lo largo de toda la geografía productiva de la materia prima, el trigo; d) genera empleo local y agrega valor en origen.

Por otra parte, en los últimos años realizó una impresionante cantidad de inversiones, tanto para ampliar capacidad como para diversificar la integración de los negocios, que va desde la fabricación de pasta seca hasta el montaje de líneas de elaboración de alimentos balanceados, incluidos los pet foods.

Al mismo tiempo se ha convertido en uno de los principales jugadores del negocio global de harinas, al punto de arañar el primer lugar hace dos o tres años.

Sin embargo, parece carecer del glamour de otras agroindustrias, como por ejemplo la del crushing de soja, la hija predilecta del agronegocio argentino, y es frecuente escuchar críticas desde el sector de la producción primaria achacándole no ser competitiva, estar protegida por derechos de exportación y/o subsidios o directamente ser favorecida frente al sector exportador del trigo.

Independientemente de la necesidad de aumentar la producción del cereal para acercarnos al potencial del país, y de realizar algún tipo de segregación por calidad, que permita ordenar la cosecha según su destino, el papel de la molinería es vital como generadora de empleo y riqueza.

Por eso, que esta industria lleve adelante un Plan Estratégico para la presente década debería ser de interés no solo para el sector público, sino también para el productivo y la cadena del trigo.

Otras ramas, como la vitivinicultura o la avicultura han demostrado lo provechos que significa planificar el crecimiento, en base a consensos de cadena y contar con el apoyo o el acompañamiento de los gobiernos nacional, provinciales y municipales, además de los trabajadores y los proveedores.

El dato que remarca el INTA es que producir 10.000 toneladas de cereal requiere de 15 puestos de trabajo, mientras que elaborar 10.000 toneladas de pasta seca eleva esa cifra a 315 trabajadores. Ahí está el interés en el desarrollo agroindustrial.

Por otro lado, de acá a mediados de Siglo, no habrá muchos oferentes nuevos de trigo en el mundo, al tiempo que habrá un crecimiento muy fuerte de la demanda en regiones como el norte de África, sur de Asia, el África subsahariana e incluso países como Brasil y la India.

Si bien estos países buscan comprar el trigo, la posición de fuerza de la Argentina como proveedor global podría facilitar el desembarco de la industria molinera y por qué no también de los panificados. Que esta actividad pueda duplicar el volumen exportado y posicionarse como primer exportador mundial debiera ser una política de Estado.