Y al final, el maíz le ganó al FAS teórico

Los cambios en el marco normativo del maíz, básicamente la flexibilización del régimen de exportación, sumado al general incremento del tipo de cambio, surtieron rápido efecto sobre el cultivo.

Por un lado dinamizó la decisión de último momento de la siembra. El informe mensual del Ministerio de Agroindustria correspondiente a enero elevó la estimación del área maicera en 290.000 hectáreas, para colocar la superficie nacional en 5,69 millones, lo que reduce la brecha respecto de la campaña 2014/15 al 5%, cuando en la previa se hablaba de una caída drástica. El informe adjudica este incremento de último momento al “cambio en las condiciones comerciales”.

En paralelo, un fuerte movimiento de registro de exportaciones ocurrió durante enero, luego de que el sistema ROE fuera sustituido por el DJVE. La consultora RIA señala que al viernes 23 de enero ya se habían registrado exportaciones por casi 10 millones de toneladas, un número inusual luego de meses de escasa actividad.

De ese volumen, un 35% correspondía a maíz de la vieja cosecha, mientras que el resto pertenece a la 2015/16, con los cultivos en plena evolución. Esto demuestra que todavía queda mucho maíz viejo sin comercializarse y que el nuevo marco comercial está incentivando a que el productor se deshaga del cereal.

Carlos Boglioli, operador de la corredora Roagro (en Rosario), señalaba el lunes 25 que el mercado estaba muy “caliente” para el maíz y que para las operaciones del físico se estaban  ofreciendo precios de $2.050 por tonelada e incluso hasta $2.100 para operaciones con volúmenes importantes.

Lo destacable de estos valores es que se ubicaban por encima del FAS teórico que da el Ministerio de Agroindustria, que para el lunes se fijaba en $2.030 por tonelada. Al menos para lo que refiere a este cultivo, la brecha parece haberse cerrado.

Consideremos que al momento de las primarias, en agosto del año pasado, el FAS teórico rondaba los $1.000 y que había una brecha importante entre este valor y el que pagaba el mercado del disponible.

Tras la primera vuelta -y cuando se empezaba a tomar por posible un cambio en el Gobierno- el valor del maíz empezó a superar los $1.100, donde permaneció hasta el 18 de diciembre, cuando tras los anuncios macroeconómicos, saltó a los $1.900 por tonelada.

En tanto, de acuerdo con Boglioli, de Roagro, el valor en dólares del maíz argentino se ubicaba por encima de Chicago, en alrededor de unos diez dólares. “El mercado le está otorgando un premio al grano argentino”, apuntaba al momento de explicar esta situación poco frecuente, que se basa en una fuerte demanda internacional, que puede ser suplida desde nuestro país.

En tanto, hay que ver cómo evoluciona la industria local cuya materia prima es el maíz, que en el término de unos pocos meses tuvo que absorber un incremento del ciento por ciento.Acá está el caso de la joven industria del bioetanol, pero también el feedlot, las granjas avícolas y porcinas, y el tambo.

Por último, y en base a esta experiencia, hay que ver si también se va a acomodar el precio del trigo, en función de una fuerte puja entre los exportadores y las industrias del consumo interno.

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